RECURSOS : PARA TOMAR DECISIONES ETICAS
LOS SEIS PILARES DEL CARÁCTER
Confiabilidad, respeto, responsabilidad, equidad, solidaridad y ciudadanía –estos seis valores éticos centrales, han sido llamados "Los Pilares del Carácter" por el Instituto Josephson y constituyen criterios objetivos para guiar nuestras decisiones. Las normas de conducta derivadas de estos valores constituyen los cimientos de la ética y por ello, también de la toma de decisiones éticas.
Nada tiene de intocable la redacción de los Seis Pilares, porque los términos sencillamente representan conceptos éticos separados que funcionan como verdades morales. ¿Por qué es necesario un lenguaje común? Sirve para que la gente perciba lo que tiene de común una sociedad diversificada y fragmentada de modo que se pueda enfrentar el desafío del relativismo ético y así, las decisiones éticas, aunque no serán necesariamente más fáciles se podrán convertir en algo más congruente y defendible.
El consenso, una vez descubierto y aceptado, tiene un poder especial para cambiar la sociedad y las vidas. Un lenguaje claro y consistente representa ese consenso.
Los principios representados por este lenguaje común a su vez actuarán como filtros para procesar las decisiones, de modo que el ser dignos de confianza por ejemplo, no bastaría, pues también deberemos preocuparnos por otros. El apegarse a la letra de la ley tampoco bastaría, pues tendremos que aceptar la responsabilidad de la inacción.
Por último, el utilizar los valores éticos centrales como base para un razonamiento basado en principios, puede ayudarnos a detectar aquellas situaciones en las que nos enfocamos tanto en el sostenimiento de un principio moral, que sacrificamos otro, como sería el caso en el que concentrados en hacer que otros rindan cuentas, incumplimos el deber de ser compasivos o decididos a realizar la labor, no atendemos a la forma de realizarla.
En resumen, el uso sistemático de los Seis Pilares podrá mejorar drásticamente la calidad ética de nuestras decisiones y por ello, mejorará nuestro carácter.
1. Confiabilidad
Al confiar en nosotros, los demás tienden a darnos más libertad porque no considerar que requieren contratos u otras seguridades de que cumpliremos nuestros compromisos. Creen en nosotros y eso es satisfactorio, pero tiene el lado negativo de que constantemente debemos esforzarnos por no defraudar las expectativas de otros y abstenernos de conductas competitivas y ventajosas que manchan y a veces destruyen las relaciones profesionales y personales.
El abstenerse sencillamente de mentir y engañar no bastará. La confiabilidad es la más complicada de las características éticas centrales y abarca una serie de rasgos de conducta, como la honradez, la integridad, la consistencia y la lealtad.
Honradez
No existe un valor ético más fundamental que la honradez. Se asocia el concepto de honradez con el de honorabilidad y se admira y confía en quienes la exhiben. Pero la honradez es en realidad un concepto mucho más amplio de lo que la mayor parte de la gente tal vez perciba.
La honradez en la comunicación exige un intento de buena fe por comunicar la verdad hasta donde la conocemos, evitando comunicarla de un modo que pudiera conducir al engaño y tiene tres aspectos:
Veracidad
La obligación de ser veraz obliga a no falsear los hechos intencionalmente (es decir). La intencionalidad es la diferencia crucial entre la veracidad y la verdad misma. Equivocarse no es lo mismo que mentir, aunque los errores auténticos todavía pueden dañar la confianza puesto que tal vez muestren descuido en los juicios.
Sinceridad/Ausencia de Engaño
La obligación de la sinceridad impide todo acto, incluyendo las verdades a medias, los enunciados fuera de contexto e inclusive los silencios que lleven la intención de provocar creencias o dejar impresiones falsas o engañosas.
Autenticidad
En las relaciones en que va implícita una expectativa legítima de confianza, la honradez puede exigir una franqueza, autenticidad y claridad que a su vez pueden imponer la obligación de ofrecer información que otros necesiten saber.
La honradez en la conducta prohibe el robo, el abuso de confianza, el fraude, el subterfugio y otros trucos. El abuso de confianza es particularmente grave porque no únicamente se busca engañar sino también aprovecharse de quienes no engañan. Provoca el doble perjuicio de violar la confianza y la equidad.
Aunque toda mentira falta a la honradez, no toda mentira falta a la ética. El cómo puede ser esto, se explica porque no en todos los casos la honradez es un principio inviolable. Ocasionalmente el faltar a la verdad puede justificarse éticamente como en algún caso policiaco con operaciones encubiertas o cuando se miente a delincuentes y terroristas con el propósito de salvar vidas. Sin embargo, debe quedar claro que las ocasiones de este tipo son poco comunes y exigen que se esté sirviendo a un propósito de verdad fundamental, como sería salvar una vida y no el señalar una cifra de ventas que agrade a la gerencia, o ganar un juego, o evitar una confrontación.
Integridad
La palabra integridad es casi sinónimo de las palabras unidad o totalidad. En la persona íntegra, no se presentan divisiones ni diferencias en la manera de tomar decisiones de una situación a otra, trátese de lo laboral, lo casero, lo público o lo privado. En uno u otro momento todos permitimos que nuestra conducta se aparte de nuestra conciencia o varíe en función de las circunstancias pero aun así, casi todos tenemos límites que nos rehusamos a rebasar; nuestro reto es que estos límites incluyan los Seis Pilares.
Dado que debe saber quien es y qué considera valioso, la persona íntegra toma tiempo para reflexionar sobre sí misma, de modo que los eventos, crisis y cambiantes necesidades cotidianas no determinan su derrotero moral. Conserva ese control y aunque se muestre cortes y hasta simpática nunca será una persona engañosa. Nunca se rebaja a la obsequiosidad hacia quienes cree que pueden beneficiarla. Se confía en esa persona porque se sabe que como se ve es como es.
La integridad tiene cuatro enemigos:
Interés propio -- Buscar lo que se quiere
Protección propia – Evitar lo que no se quiere
Engaño de sí mismo – Negativa a ver una situación como es
Consistencia (Cumplimiento de las Promesas)
Cuando hacemos promesas o adquirimos compromisos que provoquen que los demás legítimamente se atengan a nosotros para su cumplimiento, además de las posibles obligaciones legales, también adquirimos deberes legales. La dimensión ética del cumplimiento de las promesas nos impone la responsabilidad de realizar todo esfuerzo razonable por cumplir nuestros compromisos. Por ser tan importante aspecto de la confianza, el cumplimiento de las promesas tiene aspectos cruciales como:
Evitar los Pretextos de Mala Fe
– Las personas honorables interpretan sus contratos y otros compromisos de manera justa y razonable y no de una manera diseñada para justificar el incumplimiento o generar otras justificaciones para escapar a los compromisos adquiridos.
Evitar Compromisos Imprudentes
– Se debe tener cuidado para no crear compromisos que impliquen obligaciones éticas. Antes de prometer algo, debe considerarse con cuidado si de verdad se esta dispuesto a cumplirlo y si es probable lograr el cumplimiento, incluyendo posibles eventualidades futuras que lo volvieran difícil, indeseable o imposible. A veces, todo lo que podemos hacer es prometer realizar nuestro mejor esfuerzo.
Evitar Compromisos Poco Claros
- Dado que los demás esperarán que se cumpla lo que se promete, debemos asegurarnos que al hacer promesas, los demás entiendan a qué nos estamos comprometiendo.
Lealtad
La lealtad representa una responsabilidad especial de promover y proteger los intereses de ciertas personas, organizaciones o afiliaciones. Este deber excede a la obligación normal de solidaridad con los demás. Algunas relaciones – matrimoniales, de empleo, o de ciudadanía-crean la expectativa de atención, fidelidad y dedicación.
Limitaciones de la lealtad – La lealtad es algo no fácilmente comprendido y no es raro que amigos, patrones, compañeros de trabajo y otros ligados a nosotros esperen que sus intereses se pongan en primer lugar, inclusive por encima de las consideraciones éticas. Sin embargo, la lealtad es un concepto recíproco y nadie tiene el derecho de pedir a otros que sacrifiquen principios éticos en el nombre de alguna relación especial. De hecho, se renuncia a cualquier exigencia de lealtad si se le asigna un precio tan alto a la conservación de la relación.
Prioridades en la Lealtad. Dado que muchos individuos y grupos exigen lealtad de nosotros, con frecuencia es imposible cumplir con todos al mismo tiempo y por ello tenemos que clasificar nuestras obligaciones de lealtad con alguna racionalidad. En el caso de nuestra vida personal, se espera que le demos la máxima lealtad a nuestra relaciones familiares y es perfectamente razonable y ético proteger los intereses de nuestros hijos, nuestros padres y nuestros cónyuges, por encima de nuestras obligaciones hacia otros menores, vecinos o compañeros de trabajo.
Salvaguarda de la Información Confidencial. La lealtad nos exige conservar la confidencialidad de cualquier dato o información que conozcamos sobre esa base.
Evitar Intereses en Conflicto. Cierto tipo de empleados y servidores públicos tienen la responsabilidad adicional de tomar todas las decisiones profesionales sobre criterios objetivos en cada caso, sin la influencia de intereses personales que contradigan lo anterior. Su meta es asegurar y conservar la confianza del público, a quien deben su lealtad definitiva.
2. RESPETO
La forma de mostrar respeto varía, pero su esencia es una exhibición de consideración hacia la valía de las personas, incluyéndose uno mismo. No hay obligación ética de tener a cualquier persona en alta estima o profesarle admiración, pero sí hay la obligación moral de tratar a todos con respeto, sin importar quienes son o qué han hecho. Tenemos la responsabilidad de hacer nuestro mejor esfuerzo en toda situación, aún cuando tratamos con gente desagradable.
El respeto se enfoca sobre la obligación moral de considerar la valía y dignidad esencial de cualquier individuo. El respeto impide la violencia, la humillación, la manipulación y la explotación. Refleja los conceptos de civilidad, cortesía, dignidad, autonomía, tolerancia y aceptación.
Civilidad, Cortesía y Modales
Una persona respetuosa escucha con atención, aunque su paciencia no necesita ser infinita en todos los casos (dado que el respeto es recíproco). Sin embargo, la persona respetuosa trata a los demás con consideración, ajustándose a las nociones aceptadas del gusto y lo apropiado y sin recurrir a la intimidación, coacción o violencia salvo en situaciones extraordinarias y limitadas de conservación del orden, la disciplina o el logro de la justicia social. Las medida punitivas se utilizan moderadamente y sólo para hacer avanzar metas y propósitos importantes para la sociedad.
Autonomía
Una persona ética ejerce la autoridad personal, oficial y administrativa de un modo que suministre a otros la información que requieren para tomar decisiones fundamentadas sobre sus propias vidas.
Tolerancia
Una persona ética acepta las diferencias y creencias individuales sin prejuicios y juzga a los demás únicamente por el contenido de sus caracteres.
2. RESPONSABILIDAD
La vida esta llena de alternativas. Ser responsable significa hacerse cargo de las que escojamos y por ello, de nuestras vidas y significa también rendir cuentas de lo que hacemos y de quiénes somos. Significa también reconocer que lo que hacemos o dejamos de hacer tiene importancia y que tenemos responsabilidad moral por las consecuencias. La responsabilidad representa una exigencia y nos impone el deber de hacer lo que podamos, no porque nos paguen ni porque suframos consecuencias por no hacerlo, sino sencillamente por ser esta nuestra obligación. La esencia de la responsabilidad es una conciencia continua de nuestra capacidad para razonar y nuestra libertad, las que nos hacen autónomos moralmente y por ello nos obligan a responder de la manera en que usemos nuestra autonomía y sobre el cumplimiento o degradación que provoquemos en los principios éticos que dan a la vida significado y propósito.
Más allá de la responsabilidad de ser confiables, respetuosos, equitativos y atentos, las personas éticas muestran responsabilidad al rendir cuentas, al buscar la excelencia y al ejercer el autocontrol. Presentan la capacidad de responder ante las expectativas.
Rendición de Cuentas
La persona que rinde cuentas no es víctima y no culpa o roba el mérito de otros. Considera las probables consecuencias de su conducta y vínculos. Reconoce que habría complicidad en el éxito de la maldad si no se hiciera nada para detenerla. Conduce mediante el ejemplo.
La Búsqueda de la Excelencia
La búsqueda de la excelencia tiene una dimensión ética en aquellos casos en que otros se atienen a nuestro conocimiento, capacidad o disposición a desarrollar determinadas labores con seguridad y eficacia.
Diligencia. Difícilmente se puede considerar antiético el cometer errores o el lograr algo menos que la excelencia, pero sí hay una obligación moral de realizar un auténtico esfuerzo y de ser diligente, consistente, cuidadoso, preparado e informado.
Perseverancia. Las personas responsables concluyen lo que inician, sobreponiéndose y no rindiéndose ante obstáculos y excusas.
Mejoramiento Continuo. Las personas responsables buscan la manera de realizar mejor sus labores.
Auto-Control
Las personas responsables ejercen el auto-control, restringiendo sus pasiones y apetitos (como el odio, la lujuria, la glotonería, la codicia y el temor) en aras de la razón, la prudencia y la obligación de fijar un buen ejemplo. Demoran la recompensa si es necesario y nunca consideran indispensable el "ganar a toda costa". Se dan cuenta de que cada día son como escogen ser.
3. EQUIDAD
La mayor parte de la gente estaría de acuerdo en que la equidad y la justicia implican temas de igualdad, imparcialidad, proporcionalidad, apertura y el debido proceso. La mayor parte de la gente estaría de acuerdo en que es injusto manejar asuntos similares de manera inconsistente. La mayor parte de la gente estaría de acuerdo en que es inequitativo sancionar fuera de proporción con la falta. Más allá, hay poco acuerdo. La equidad es otro concepto escurridizo, probablemente más sujeto al debate y la interpretación legítima que ningún otro valor ético. Las partes en desacuerdo tienden a sostener naturalmente, que la única posición equitativa es la de ellas. Pero en tanto que algunas situaciones y decisiones son claramente inequitativas, la equidad generalmente se refiere a una serie de resultados moralmente justificables más que al descubrimiento de una única respuesta equitativa.
Proceso
Al solucionar conflictos o dividir recursos, la manera en que se avance hasta llegar a un juicio es crucial, porque inevitablemente alguien resultará decepcionado con el resultado. Una persona equitativa empleará escrupulosamente procesos abiertos e imparciales para recabar y evaluar la información necesaria para tomar decisiones. Las personas equitativas no esperan que la verdad les llegue, sino que buscan la información pertinente y averiguan las perspectivas en conflicto antes de efectuar juicios importantes.
Imparcialidad
Las decisiones deben tomarse sin favoritismo ni prejuicio.
Equidad
Este principio exige que un individuo, empresa o sociedad corrija los errores de manera rápida y contraria. Es impropio aprovechar la debilidad o ignorancia de otros.
5. ATENCIÓN
La atención en este sentido, es el corazón de la ética. Difícilmente sería posible ser auténticamente ético sin dar atención auténticamente al bienestar de otros. Esto se debe a que la ética en última instancia, trata de nuestra responsabilidad hacia otras personas. Si alguien se encontrara absolutamente solo en el universo, no habría necesidad de ética y en su esencia podría haber frialdad y dureza sin consecuencias para nadie o para nada.
Es más fácil amar a "la humanidad" que a las personas. Quienes se consideren éticos y carezcan de una actitud de atención hacia los individuos, tenderán a tratar a otros como instrumentos de su voluntad. Rara vez sentirán la obligación de ser honrados, leales, equitativos o respetuosos salvo en la medida en que esto sea prudente desde su punto de vista, disposición que en sí misma insinuaría falta de sinceridad y de integridad.
La persona auténticamente atenta, sentirá una respuesta emocional tanto al dolor como al placer de otros y, cosa extraña esto sucede aunque no sea raro el que muchas personas sean notablemente poco corteses, intolerantes y poco dispuestos a perdonar a aquellos a quien aman, mientras muestran un espíritu generoso hacia extraños, o compañeros de trabajo. Esta es una realidad curiosa. Desde luego que en ocasiones es inevitable lastimar a aquellas personas que realmente nos importan y también, el que algunas decisiones por muy éticas que sean sí provoquen dolor. Pero concientemente, nadie debe causar más daño que el razonablemente necesario para desempeñar sus deberes.
La forma más elevada de esta atención al bienestar de otros es la expresión auténtica de la benevolencia o altruismo. Este altruismo, no debe confundirse con la caridad ejercida por motivos fiscales. Los obsequios a organizaciones filantrópicas con tales propósitos son desde este punto de vista un engaño, dado que más bien se trata de inversiones o deducciones fiscales.
6. CIUDADANIA
El concepto de la ciudadanía incluye las virtudes y deberes cívicos que definen cómo debemos comportarnos como parte de una comunidad. El buen ciudadano conoce las leyes y las obedece desde luego, pero eso no es todo, sino que voluntariamente se mantiene al tanto de los temas del día, para mejor desempeñar sus deberes y privilegios como miembro de una sociedad democrática que se autogobierna. Esto quiere decir que realiza más que su "parte proporcional" para hacer que su sociedad funcione ahora y para las generaciones futuras. Ese compromiso con el ámbito de lo público puede manifestarse de múltiples formas, como la conservación de los recursos, el reciclaje, el uso del transporte público y el recoger la basura. El buen ciudadano da más de lo que toma.
Al decir que algo constituye un deber cívico, implicamos que el no cumplirlo es antiético y sin embargo, ese puede ser un juicio muy tajante y por ello erróneo. Si se tiene el deber de la honradez, de la atención al bienestar de otros, de la equidad, el respeto y la responsabilidad, se quiere decir que es éticamente erróneo el practicar lo contrario a esos principios. Y sin embargo, ¿significa esto que si se tiene el "deber cívico" de mantenerse informado, se falta a la ética si se es ignorante? Desde luego que no debe admirarse a las personas que dan por hecha su ciudadanía y sin embargo, es importante trazar la diferencia entre la obligación ética y lo que meramente sería deseable o digno de imitación.