Dos hermanos

La historia cuenta que había dos hermanos que se querían con toda el
alma. Ambos eran agricultores. Uno se casó y el otro permaneció soltero.
Decidieron seguir repartiendo toda su cosecha a medias.
Una noche el soltero soñó: ¡No es justo! Mi hermano tiene mujer e hijos
y recibe la misma proporción de cosecha que yo que estoy solo. Iré por
las noches a su montón de trigo y le añadiré varios sacos sin que él se
de cuenta.
A su vez el hermano casado soñó también una noche: ¡No es justo! Yo
tengo mujer e hijos y mi futuro estará con ellos asegurado. A mi
hermano, que está solo, ¿quién lo ayudará? Iré por las noches a su
montón de trigo y le añadiré varios sacos sin que sé de cuenta.
Así lo hicieron ambos hermanos. Y ¡oh, sorpresa!, ambos se encontraron en el camino, una misma noche, portando sacos una para el otro. Se miraron, comprendieron lo que pasaba y se abrazaron con un abrazo de hermano, aún más fuerte, y para siempre.

Narración Popular. Recogida por José María Cabodevilla.

A veces, es necesario hacer un alto en nuestra vida y revalorar las
bendiciones que tenemos al contar con un hermano, es esencial, como
cristianos, amarnos y procurarnos como tales. No podemos dar testimonio de Vida, si no amamos a los que están más cerca de nosotros. El Señor
nos pide caridad y entrega.

Hoy es un buen día para empezar.