Dios, Padre Nuestro.
Padre nuestro que estás en el cielo con tu Hijo y con el Espíritu:
Envía tu Espíritu Santo que nos enseñe a santificar tu nombre,
a reconocer tu santidad.
Haz que actúe la energía de tu Espíritu para que vaya llegando tu
reinado paternal.
Danos un espíritu generoso,
la fuerza del Espíritu que nos capacite para cumplir tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día
y del mañana: tu pan consagrado,
porque es el Espíritu el que da vida (Jn 6,63).
Envía tu espíritu del perdón
que perdone nuestras ofensas
como nosotros, inspirados por Él,
perdonamos a los que nos ofenden.
En la prueba, en nuestro desierto,
confórtanos con tu Espíritu
para que no sucumbamos.
Que tu Espíritu poderoso
se enfrente y venza en mí
al espíritu del mal.
Colaboración de
Luis Alonso Schoekel
