Al calor del fuego

Hubo un tiempo en que el hombre no conocía el fuego. En aquel entonces, la vida era mucho más dura y la supervivencia, más difícil. El frío era un enemigo implacable y la carne siempre estaba cruda. Pero las tribus estaban unidas. Aunque todos eran nómadas, los cruces de unos caminos que iban naciendo con las primeras pisadas de hombres que caminaban casi erguidos, se convertían en asentamientos ocasionales y escenario de las primeras tertulias en un lenguaje, entre sígnico y verbal, que expresaba con rapidez y claridad los sentimientos de fraternidad entre unas tribus y otras.

En uno de aquellos desplazamientos que llevaban de un lugar explorado a un territorio inhóspito, una tribu se encontró con el fuego. Todos los miembros de la tribu se concentraron alrededor de tan fantástico hallazgo y pasaron dos días y dos noches inmóviles, embrujados por la belleza de las llamas y protegidos por el calor de ese elemento nuevo en sus vidas, que tanto iba a cambiarlas aunque ellos lo ignorasen en ese momento.

Al tercer día, esos hombres, aún inmóviles, vieron turbada su tranquilidad por la llegada de otra tribu. Ésta había alcanzado aquel paraje aprovechando el camino ya abierto, y quedó atónita por el espectáculo que se presentaba ante sus ojos. Ávidos de curiosidad, cegados por la luz y ateridos de frío, la tribu recién llegada se acercó al fuego creyendo que iba a ser bien recibida; mas corno el grupo se había vuelto muy numeroso, tuvo que alejarse del fuego para que todos pudieran calentarse, consiguiendo el resultado contrario: se enfriaron las dos tribus. Entonces comenzó una disputa por colocarse cerca del fuego, y lo que hasta entonces había sido una convivencia pacífica se iba a tomar en cruenta guerra. La disputa terminó en batalla sangrienta y la segunda tribu logró apoderarse del fuego y huir con los pocos supervivientes que se podían desplazar por su propio pie.

Poco duró el éxodo de esta tribu, ya que antes de dos noches habían caído en manos de una tribu más numerosa que se quedó con el fuego, siendo éste el origen de la primera guerra entre humanos.

La guerra tuvo consecuencias nefastas y devastadoras para la raza humana y se prolongó durante más de cien inviernos, hasta el día en que una tribu se encontró con otro fuego, comprendiendo que se podía multiplicar y compartir. El resto ya es historia.

PEDJA MIJATOVIC

PARA HACER

1. Leer la parábola y comentar, sin más.
2. «Cocinar hizo al hombre», dice el antropólogo español
Faustino Cordón. El descubrimiento del fuego cambió al ser humano, caminante en la historia. ¿Como lo refleja la parábola?
3. Pero cuando se descubre, comienza la lucha. Aplicarlo a la actualidad.
4. Ahora hay otros fuegos: guerras mantenidas por los humanos. No podemos esperar a encontrar otro fuego, sino apagarlos todos o usarlos en otro sentido. ¿Cómo?
5. Esta parábola está tomada de
«Solidarios 100 por 100» (Bruño, Madrid, 1998), en la que han participado gratuitamente 100 autores provenientes de diversos ámbitos. Cuesta sólo 70 pesos y puede dar mucho de sí: criticar o asumir lo que dicen... Y siempre, acrecentar el sentimiento y la realidad de la solidaridad.