El árbol de los problemas.


El carpintero que había contratado para ayudarme a reparar una vieja
granja, acababa de finalizar un duro primer día de trabajo. Su cortadora
eléctrica se dañó y lo hizo perder una hora de trabajo y ahora su antiguo camión se niega a arrancar.

Mientras lo llevaba a su casa, se sentó en silencio. Una vez que
llegamos, me invitó a conocer a su familia. Mientras nos dirigíamos a la puerta, se detuvo brevemente frente a un pequeño árbol, tocando las puntas de las ramas con ambas manos.

Cuando se abrió la puerta, ocurrió una sorprendente transformación. Su
bronceada cara estaba plena de sonrisas. Abrazó a sus dos pequeños
hijos y le dio un beso a su esposa.

Posteriormente me acompañó hasta el carro. Cuando pasamos cerca del
árbol, sentí curiosidad y le pregunté acerca de lo que había visto hacer un
rato antes.

"Oh, ese es mi árbol de problemas" contestó.

"Sé que no puedo evitar tener problemas en el trabajo, pero una cosa es
segura: los problemas no pertenecen a la casa, ni a mi esposa, ni a mis hijos.
Así que simplemente los cuelgo en el árbol cada noche cuando llego a casa.
Luego en la mañana los recojo otra vez"

"Lo divertido es" dijo sonriendo, "que cuando salgo en la mañana a
recogerlos, no hay tantos como los que recuerdo haber colgado la noche anterior."


Enviado por:
Juan Vásquez


Actividades:
1. En parejas comentar el significado del cuento: ¿en qué situaciones
necesito "colgar mis problemas"?
2. ¿De qué otra forma debo tratar mis problemas de cada día?
3. ¿Cuál es la diferencia entre "dejar colgados en el árbol" los
problemas y hacer como la avestruz (ignorarlos)?