Orar en la catequesis

Revista Proyecto Catequista, 1998

Iniciar en la oración es una de las tareas fundamentales de la catequesis. Hacer posible el encuentro personal y vital de los niños con Dios, es la misión fundamental de la educación en la fe. Si aprendemos a orar, aprendemos a celebrar y vivir como cristianos. Si no oramos, nuestra vida cristiana se apaga poco a poco y corre el riesgo de perecer.

Con frecuencia nos preguntamos: ¿Cuándo y cómo orar en la sesión de catequesis? La oración surge en la catequesis, muchas veces, como fruto del encuentro con uno mismo, de la escucha de la Palabra de Dios, de la mirada a la vida de otras personas o de la contemplación de la creación.

1. Comenzamos diciendo: "En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo"

Si queremos mirar la vida con ojos de fe hemos de situarnos, desde el comienzo de la catequesis, en la presencia de Dios.

Cada vez que trazarnos sobre nosotros la señal de la cruz, recordamos el comienzo de nuestra vida cristiana: el Bautismo. El signo de la cruz es el reconocimiento de que Dios habita en nosotros cuando vivimos en comunión de vida y amor con Él.

* Los niños deben saber que todos estamos llamados por Dios a entrar en su intimidad y que, por Jesucristo, podemos "atrevernos" a hablar con Dios como un hijo habla con su Padre.

Es bueno que los niños preparen la oración inicial para que aprendan a hablar con Dios de manera sencilla y espontánea "como habla un hombre con su amigo" . (Ex 33, 1 l).

Pistas para orientar la oración al principio de la catequesis

- Nos santiguamos para invocar y reconocer la presencia de la Santísima Trinidad en nosotros.

- Invocamos al Espíritu Santo para que nos Ilumine y guíe en el conocimiento del misterio de Dios.

-Acudimos a la Santísima Virgen María para que, como ella, seamos "oyentes" de aquello que el Señor nos quiere comunicar en la catequesis.

2. la vida diaria, fuente de oración

* La primera parte de toda se sión de catequesis arranca de la vida cercana al niño. Desde el comienzo hay que ayudar al niño a que tome conciencia de que Dios le va a hablar a través de la vida. El Espíritu Santo nos guía para que descubramos la mano de Dios en los acontecimientos de cada día y de cada instante.

* La experiencia de la vida cruda y difícil, puede suscitar en el grupo la oración de petición, inter- cesión y súplica. Ante la bondad y belleza surge la acción de gracias, la bendición y la alabanza.

* La vida lleva a la oración como la oración lleva a la vida. Cada circunstancia de la persona y su mundo son una oportunidad pa- ra el encuentro con Dios.

Pistas para orar desde la vida

- Podemos concluir con unas Preces espontáneas a la luz de/ hecho analizado, para agradecer lo descubierto o pedir por esa situación.

- Iniciar este momento diciendo: "Al ver esta realidad qué le Podemos decir .al Señor". A veces, el canto de un salmo nos ayudará a expresar situaciones concretas de la vida.

- Invitar a los niños a orar en to- do momento preguntándose: ¿Cómo está Dios amándome en este momento?

3. Orar desde la Palabra de Dios

La oración es diálogo entre Dios y el hombre. Por eso, en esta segunda parte de la catequesis, en la que proclamamos la Palabra de Dios, se inicia un momento especial de intimidad. Dios habla al corazón de cada niño y se comunica dándole no sólo su mensaje sino su misma vida.

* En la escucha de la Palabra, es Dios el que toma la iniciativa del diálogo amoroso. Escuchar bien la Palabra, acogerla en la mente y en el corazón, explicarla y profundizar en ella es ya hacer oración.

* El corazón de la catequesis es el encuentro con la Palabra de Dios. Iniciado el diálogo por parte de Dios, la puerta está abierta para responderle llenos de confianza y entrar en comunión con Él.

- Hay que facilitar este momento y saberlo aprovechar bien. La Palabra no se escucha sólo por el oído sino que debe calar en el corazón, pues es el mismo Cristo el que se nos comunica en ella.

Pistas para arar desde la Palabra

- Crear un momento de silencio para la escucha atenta y serena.

- Antes de leer el mensaje bíblico, recordarla actitud del joven Samuel ante Dios que le quiere hablar. Cada niño puede repetir las palabras de Samuel: "Habla, Señor, que tu siervo te escucha" (l Sam 6, 10).

- Destacarla presencia de la Sagrada Escritura colocándola en un lugar relevante (encender una vela, poner flores ... ).

- Leer despacio y, si es posible, leer el texto entre varios,

- Besar el Libro Santo con respeto y amor.

- Dejar un momento de silencio o canto después de la lectura.

- Responder a la Palabra con la oración silenciosa o comunitaria.

4. Orando volvemos a la vida y nos comprometemos

La última parte de la catequesis nos devuelve a la vida transformados. El encuentro con Dios, acontecido en la catequesis, hace posible una nueva forma de vivir y de ver la vida desde el amor de Dios.

* Los cuadernos de catequesis suelen ofrecer sugerencias para orar. Hemos de procurar que el momento final de oración no se limite a una rápida coletilla o conclusión de la catequesis.

* Concebida la catequesis como un diálogo ininterrumpido con Dios podemos decir que: se inicia orando desde la vida (primera parte); se alimenta con la Palabra (segunda parte) y se expresa con todas sus formas y riqueza (tercera parte). "

Pistas para orar al final de catequesis

- Tomar conciencia de todo lo realizado en la catequesis y encontrar motivos para agradecer o pedir.

- Indicar que volvemos a la vida ordinaria y necesitamos la fuerza de la oración.

- Crear ambiente de silencio y paz.

- Utilizar el lenguaje del cuerpo (orar de pie, manos juntas, manos extendidas, ojos cerrados, ojos mirando a lo alto ... ).

- Comprometerse a seguir orando todos los días para vivir el mensaje recibido en la catequesis.

PARA TRABAJAR EN GRUPO

1. ¿Es la oración, en tu vida de catequista, un encuentro personal y vital con Dios que necesitas cultivar cada día?

2. ¿Dónde encuentras las mayores dificultades para iniciar a los niños en la oración?

3. ¿Qué puedes hacer para ayudar a los niños en el cultivo de la oración personal y comunitaria?

Miguel Ángel GIL