La Biblia
en la escuela
Por Carmelo BUENO
Revista Religión y Escuela, No. 139, abril de 2000
La Biblia, por se un libro (aunque biblioteca de otros setenta y dos), tiene su casa y su mesa en la escuela por ser ésta un ámbito donde muchos manjares habituales se conservan en el frigorífico de los libros. Y corresponde al maestro y educador de vocación y profesión descongelar cada día sabrosas páginas de novela, evocadores surcos de poesía, cartas de amigos, diálogos de teatro, listas de antepasados y hasta ancestrales códigos jurídicos.
Algunas razones de su presencia.
La Biblia, por ser un libo humano, acompaña siempre el caminar de los humanos. Y en este sentido, la escuela es una de las primeras etapas del camino de la vida de la inmensa mayoría de las personas. Es decir, al Biblia está presente en su respirar, su crecer, su pensar, su aprender, su llorar, su esperar, su sentir, su decidir. Hombres y mujeres de carne y hueso, de aquí y de allá, de ayer y de hoy, se han visto identificadas y reconocidas en las personas, decisiones y sentimientos de los protagonistas de los libros bíblicos.
Esta biblioteca de libros que es la Biblia contiene en dosis más o menos acentuadas conceptos, procedimientos y actitudes de áreas educativas tan variadas como la cosmología y la literatura, la geografía y la matemática, la historia, la zoología, la botánica, la lengua, la química, el derecho, la psicología o la filosofía. Y, sobre todo, la religión. Esta viene a ser como la textura que da unidad a todas ellas. Por eso, las tres grandes religiones que se denominan históricas y monoteístas y que son el judaísmo, el cristianismo y el islam tienen a la Biblia como palabra humana y divina, como libro de Aaula@ y de Acapilla@. )Qué escuela, como significativa mediación educativa, se atreverá a marginar la presencia de este libro y atribuirse al mismo tiempo los calificativos de humanizadora, integral, tolerante o liberadora?
Y una razón más, que sigue añadiendo peso específico al necesario y urgente convivir de la biblia en la escuela. Esta, en múltiples ocasiones, abre sus puertas para visitar y disfrutar del campo abierto del arte y la cultura que un pueblo conserva, en el mejor sentido de la palabra, en sus tradiciones, festejos, peregrinaciones, museos, iglesias, bibliotecas, representaciones, bailes o teatros. )Se comprenderá en todo su sentido y valor el contenido de tales experiencias si se ignora la fuente bíblica en la que se inspiraron? Por ejemplo: )No quedaría muda, sorda y coja la contemplación de las obras del museo del Prado si se realiza desde el desconocimiento de los grandes relatos del AT y el NT? )Qué le queda en su mochila al peregrino que llega a Santiago de Compostela y pasa por la obra del maestro Mateo ayuno de toda escucha y lectura de la Biblia?... Entonces, )qué escuela es aquella que no enseña la senda que da acceso a uno de los inagotables y cualificados manantiales de la cultura, el arte, la fiesta y la literatura de un pueblo al que la tal escuela se dice que viene a servir?
La Biblia, en el aula y en su área
Por ahora y en nuestra Logse, el área de religión sigue siendo asignatura que el Centro educativo ofrece a sus alumnos. Y en esta área, me atrevería a decir, un libro de texto por excelencia y en todas las etapas, que no es patrimonio exclusivo de ninguna editorial, debería serlo la Biblia. Nuestros escolares, al ponerlo punto y final a cada curso, suelen abandonar en la memoria de sus estanterías los textos curriculares, los libros complementarios, los cuadernos de prácticas y otros papeles de apuntes. Así, al concluir el último curso de su andadura escolar, los pertrechos educativos hasta aquí acarreados, en el mejor de los casos, dormirán su sueño y sólo despertarán en aquel amanecer de la nostalgia que vuelva a desempolvar los recuerdos archivados.
Sin embargo, si curso a curso se ha cultivado la amistad con esta biblioteca bíblica, sobre todo, en el área de religión, tal vez, la biblia llegue a ser ese otro Ayo@ cercano que acompaña el nuevo caminar que se inicia al abandonar el colegio y que se adentra en los mil senderos que se abren en el bosque de la vida.
)
Cómo hacer posible, pues, esta amistad de maestros y alumnos en los años de la escuela? La respuesta es sencilla y, al mismo tiempo, complicada. Hacer posible esta amistad es muy sencillo, porque sólo se trata de buscar motivos y momentos para esta relación. Una relación que es escucha o lectura de las páginas bíblicas que son ya patrimonio de la humanidad, como algunas historias de AEl Quijote@ o los relatos de ALas mil y una noches@. Pero con el correr de los años, esta amistad, como cualquier otra relación, pasa por momentos complicados. Una cosa es la lectura y otra, bien distinta y trabajosa, comprender lo que se lee, interpretarlo, situarlo en su contexto. Y aquí es donde la aventura de esta amistad corre el peligro de irse por la borda o, por el contrario, arraigarse para siempre. Contar las historias bíblicas del viejo pueblo de Israel (de Jesús o de sus seguidores), fijarlas, reconstruirlas, escenificarlas..., será la tarea en los primeros años de la escuela. Sin embargo, estudiarlas, es decir, someterlas a un método de análisis, descubrir sus géneros literarios, investigar los contextos en que nacieron y crecieron, valorar sus contenidos históricos, éticos o religiosos.... Será el objetivo de los últimos cursos escolares. Y, en consecuencia, en cada tramo del recorrido educativo, los alumnos tendrán que encontrarse con el educador adecuado que les guíe por los itinerarios apropiados.Por eso, ahora que esto digo y para huir de toda tentación de ser sólo predicador en esta feria, quisiera hacerme una vez más compañero entre los lectores educadores. Y así, compartir algunas sugerencias a modo de primeros auxilios que cuiden y mantengan viva esta amistad de personas, pensamientos y mundos tan dispares como son el de la escuela y el de la Biblia.
A partir de aquí, en este artículo se ofrecen dos propuestas de trabajo con la Biblia en la escuela. En la primera, titulada AAbrahán, el amigo de Dios@, se cuenta pasito a pasito cómo puede proceder el educador en los años del segundo ciclo de la Educación Infantil. En la segunda parte, titulada ALa visión de Daniel@, se cuenta y se comenta el conjunto de actividades interdisciplinares realizadas a partir de un texto bíblico concreto.
1. Abrahán, el amigo de Dios.
Compañeros somos en el barco de la escuela. En más de una ocasión hemos hablado de asuntos bíblicos. Con frecuencia se quedó en el aire una inoportuna pregunta: )qué hacer y cómo, en concreto, en el segundo ciclo de Educación Infantil? Para quien busca alguna respuesta, le digo:
Primero, contar las pequeñas historias de los personajes bíblicos con el fin de irse familiarizando con sus nombres, sus acciones y sus lugares de vida. De este modo, se comienza a crear en el niño el conjunto de imágenes bíblicas a modo de primera base de datos. En concreto, éste podría ser el relato de AAbrahán, el amigo de Dios@.
A
Abrahán era un señor que tenía muchos animalitos: ovejas, cabras, camellos...Un día le dijo Dios: Abrahán, tienes que dejar tu tierra y la casa de tus padres. Vas a ir a otro lugar que yo te voy a indicar.
Abrahán le dijo a Dios: Pero yo no sé dónde está ese lugar.
No te preocupes -le dijo Dios-, yo voy a estar a tu lado y te voy a acompañar. Camina conmigo, acuérdate siempre de mí. Y así vivirás feliz. Tu familia y todas tus riquezas van a ser muy grandes.
Abrahán se puso en camino, como Dios le había pedido, con su mujer Sara y su sobrino Lot. Llevaba con él sus ovejas, cabras y camellos. Llegó al país de Canaán, construyó un altar a Dios, le dio gracias y continuó su camino@.
Como esta historia de Abrahán, el Diseño Curricular de Aula de este segundo ciclo de Infantil podría programar la narración de las historias de Adán y Eva, Jacob, Moisés, Samuel, David, Salomón, Isaías, Jeremías, Job, Jonás, Rut, Jesús, Juan Bautista, Pedro, Pablo, la samaritana, Bartimeo...
Segundo: La escucha de la narración bíblica se continuaría con pequeñas actividades que inician al niño en la tarea de recrear la obra del escritor. En torno a la historia de Abrahán, el amigo de Dios@, los alumnos, en una lámina previamente ilustrada, identifican las figuras de Abrahán, Lot y Dios; colorean los dibujos de la oveja y el camello; marcan el camino en el que están Dios y Abrahán.
Tercero: Las imágenes bíblicas, tal ves mudas, lejanas e imprecisas, se nos van acercando y definiendo si les concedemos progresivamente un lugar en nuestro círculo de relaciones. Por eso, la escenificación de un relato bíblico es algo más que un juego artístico o la ocupación útil de un tiempo. Este tercer tipo de actividades pretende estrechar las distancias entre nuestro mundo y la lejana realidad de entonces. Sólo así podrá establecerse un encuentro, un diálogo, mutuamente enriquecedor. Estamos, pues, iniciando en la expresión de las primeras y más sencillas experiencias. Para el relato que nos ocupa, las siguientes orientaciones serían suficientes para programar la escenificación:
(Se puede ambientar la escenificación repartiendo paños o telas que simulen la vestimenta de los beduinos)
A
Abrahán era una persona muy buena. Vivía en un país donde los señores tenían animales, como las ovejas, los camellos, las cabras (simular los animales, varios niños pasen por la clase imitándolos).Era muy bueno y era tan amigo de Dios que todos los días se saludaban por las mañanas alzando los brazos, abriendo las manos, mirando hacia el cielo... (simular estos movimientos).
Un día, dios le invitó a salir de su pueblo y dirigirse hacia un nuevo país donde encontraría muchas cosas bonitas. Abrahán tenía miedo de hacer un viaje tan largo, pero levantó los brazos queriendo dar la mano a Dios. Salió de su ciudad, Ur, y llevó a su esposa Sara tomándola de la mano (suena una melodía árabe y caminan de dos en dos por la clase). También llevó a su sobrino Lot, a quien quería mucho. De camino al nuevo país encontraban a pastores, mercaderes, mujeres que tomaban agua de los pozos... (se invita a saludarles: Hola, pastor, )qué tal tus ovejas?...)
Al llegar a la tierra tan bonita que Dios le quiso enseñar saludó a los señores y señoras que allí vivían (imitar saludos) y todos se hicieron muy amigos de Abrahán.@
Toda escenificación tendría que finalizarse con un breve diálogo o rápida puesta en común para comentar lo que se ha representado, qué se ha sentido y, en este caso, convendría destacar o recordar los gestos con los que se ha expresado la cercanía, la amistad y el cariño hacia los demás.
2. La visión de Daniel.
Nos trasladamos de epígrafe y damos un salto en el tiempo para colocarnos en la recta final de la Secundaria Obligatoria o en la línea de salida del Bachillerato. Nuestros alumnos rondan los dieciséis años. En la programación de aula del Diseño Curricular del área de religión se indica, como objetivo de una unidad didáctica, analizar, comprender y actualizar el relato de Ala visión de Daniel acerca de un carnero y de un macho cabrío@.
Al observar la detallado AGuía de trabajo@ que se ofrece a los alumnos, llama la atención la sugerencia escrita en el margen superior izquierda: Acontactar con el profesor del área de Historia y de Geografía@. De esta AGuía de trabajo@ y para nuestro interés, traslado aquí las siguiente actividades que me parecen más iluminadoras:
Primera. Leer el texto bíblico del libro de Daniel 8, 1-14.
Segunda: Responder personalmente a los siguientes interrogantes:
* )Quién es el protagonista del relato?
* )Dónde sucede la acción?. )dónde situar, actualmente, este lugar?
* )Qué ve Daniel en su visión?
* )Cuántas secuencias componen esta narración?
* )Qué elementos significativos destaca el autor en el relato?
* )Qué te parece la respuesta final del narrador a la única pregunta que se formula en el relato?
Tercera: Tomar nota de todo aquello que en el texto aparece como extraño, raro, imposible o desconocido.
Cuarta: investigar si en el libro de Daniel se cuentan otras visiones del profeta y si en ellas también aparecen animales (cuáles y qué hacen). Comparar las distintas visiones y formular las posibles semejanzas y diferencias entre ellas.
Quinta: Razonar, con estos primeros datos y a modo de primera síntesis, si esta visión es una fábula literaria, una parábola de la historia, una profecía misteriosa, un relato edificante o un cuento para adultos.
Sexta: Contrastar y dialogar en el pequeño grupo de trabajo toda la información que ahora se posee sobre este texto bíblico. Escribir el comentario del grupo para compartirlo con los demás. A continuación sólo aparecía escrita en la mencionada AGuía de trabajo@ la palabra ASéptima@. Después de varios meses e volví a encontrar con el amigo y educador de aquel grupo de adolescentes. En un momento de nuestro distendido diálogo me vino a la memoria la sugerencia escrita en el margen superior izquierda y se lo recordé,. Por un momento vi que su cara se iluminaba e intuí que nuestro encuentro se animaba y que iba a merecer la pena alargarse unos minutos.
- Me alegro de que me lo preguntes -me dijo-. Guardo una grata memoria de aquellas actividades con mis chicos. Es más, aún conservo con cariño sus trabajos.
- Cuéntame -le respondí-, porque no creo que lo tuyo tenga que guardarse como secreto profesional.
- Al contrario -decía mi colega-. Me agrada compartir estas positivas experiencias educativas. Mira, aquella anotación iba escrita en la guía de trabajo de los alumnos, porque antes había pactado con la profesora de Historia que ella desarrollaría una serie de actividades en torno a la figura de Alejandro Magno, sus conquistas y el comienzo de la expansión de la cultura griega hacia el Oriente y, en fin, las repercusiones de la helenización en la cultura, la política y la sociedad del Mediterráneo oriental.
No suele ocurrir con frecuencia, pero con aquel grupo de estudiantes se despertó una cierta pasión intelectual e investigadora que nos mantuvo apasionadamente en vilo a varios profesores durante unas semanas. Entrar por entonces en aquella clase del tercer piso era como zambullirse en otro mundo: mapas, ilustraciones, libros de historia y literatura, diccionarios, fotografías de monumentos, teatros, templos, personajes, instrumental de guerra...
- Muy interesante -le corté-, pero qué tiene que ver todo esto que me cuentas con aquellas actividades que transcribiste en la guía de trabajo sobre la Avisión de Daniel, el profeta@.
- A esto quería llegar - me añadió vivamente interesado-. Inmersos, por la Historia, como estaban aquellos adolescentes en el proyecto expansionista del macedonio Alejandro, descubrieron que ya el libro de Daniel contaba esos mismos acontecimientos. Y la pista de tan singular relación la encontraron en la lectura de la segunda parte del capítulo 8 que habían estudiado. El macho cabrío del relato bíblico era el emperador Alejandro. Y, por este hilo, se fue descifrando el ovillo del texto. Se descubrió, un poco entre todos, la peculiar manera de presentar los hechos este narrador bíblico, Se alabó su ingenio creativo al haberse servido del ropaje narrativo de la fábula y, también, el haber contado Aaquellas guerras@ desde la óptica de su vencido y sometido pueblo judío.
- Y, precisamente en estos descubrimientos -interrumpí a mi amigo-, se caería en la cuenta de que los animales de estos relatos bíblicos están representando a los grandes imperios de la época. Y el esplendor de sus cuernos, tan reiteradamente presentes en la narración estudiada de Daniel, vienen a simbolizar el poderío y magnificencia de sus insaciables emperadores.
- Si -continuaba-, estas primeras identificaciones dieron paso a interesantes diálogos en los pequeños grupos y en las puestas en común. Pero lo que más agradablemente me sorprendió vino después. Se propuso intentar Aleer desde hoy@, es decir, actualizar tanto el mensaje del relato de Daniel como el de aquellos proyectos de la helenización. Durante quince días cada uno de los siete pequeños grupos trabajó a su aire con la posibilidad de consultar en ciertos momentos a los profesores de Religión, de Historia, de Filosofía, de Geografía, de Arte o de Lengua y Literatura.
Tres momentos metodológicos
en los textos bíblicos:
lectura, análisis y
actualización de los mismos.
En estos momentos me resultaría casi imposible resumirte los contenidos precisos que cada grupo desarrolló, pero sí puedo recordarte las site temáticas que escogieron. Un grupo se centró en la realidad de la guerra (las de entonces y las de ahora) y constató que la pregunta de Daniel: A)Hasta cuando, Señor?@ todavía sigue siendo actual. Al segundo grupo le llamó la atención el asunto de los animales y se propuso estudiar siete de entre todos los que aparecen en la Biblia y analizar a quiénes están representando o simbolizando. El tercer grupo estudió el simbolismo del cuerno, significativo elemento del relato bíblico, en la cultura, en la religión, en la política y en las tradiciones populares. El grupo cuarto orientó sus pasos por el género literario de la apocalíptica como una manera de comunicarse Aen clave@ muy propia de colectivos humanos que sufren el sometimiento o la persecución y se ven obligados a vivir en la clandestinidad. El quinto grupo presentó un sencillo informe sobre el tema de la inculturación, en general. Es decir, la presencia de una nueva manera de pensar y de vivir, religiosamente también, que se va imponiendo lentamente en un pueblo. Al sexto grupo le interesó la cuestión del poder político, apuntado en el relato de Daniel, y llegaron a señalar algunas conclusiones como la tentación de perpetuarse y divinizarse que ronda a todo tipo de poder establecido. Por fin, el séptimo grupo
se atrevió a investigar, desde lo que se dice de/en Daniel, la figura del profeta. Y para ellos, lo recuerdo bien, un profeta es alguien que aprendió a Aleer el pasado@ con el fin de Aser luz para el futuro@ de su pueblo.
- Lo que me estás contando -le dije convencido- es un hermoso trabajo de convivencia entre distintas asignaturas. Todo un ejemplo de interdisciplinariedad.
- Puedo asegurarte -me respondió- que mi fe era escasa en este tipo de tareas educativas, pero me estoy convenciendo de su valor y, sobre todo, de su potencial educativo.
El diálogo con mi amigo comenzaba ya a discurrir por otros derroteros. Quedamos en vernos en su casa para ojear detenidamente aquellos ejercicios de sus alumnos.
Nota final.
Se habrá apreciado que, intencionadamente, se han presentado en este artículo sólo un par de ejemplos de cómo se pueden trabajar los textos bíblicos con dos grupos de alumnos bien distintos. Si se releen de nuevo los ejemplos se descubrirá que en ambos hay tres momentos metodológicos: la lectura del texto, su análisis y la actualización del mismo. Nada se dice aquí, por estar ya publicado, de la justificación y sistematización de esta pedagogía de acercamiento al texto bíblico y de comprensión del mensaje de la Palabra. Puede consultarse en APrincipios pedagógicos para vivenciar los relatos bíblicos en la educación de la fe en la infancia y preadolescencia@ (Teología y Catequesis 58 (1996)29-60). A los tres momentos de este método bíblico se les denomina Información, Creación y Tiempo de la Palabra. Sólo queda ya que los educadores, al menos los del área de religión, se reúnan, seleccionen los ocho o diez textos bíblicos que se trabajarán en el curso académico y, siguiendo alguna de las sugerencias ofrecidas, programen el desarrollo de las actividades correspondientes.
