En el nombre del Padre
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Gestos y símbolos, No. 102. Revista Catequistas
UN GESTO HABITUAL
* Todas nuestras celebraciones y oraciones las iniciamos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo; y las terminamos recibiendo una bendición en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. En los primeros siglos parece que era costumbre hacerla sólo sobre la frente. Luego se extendió poco a poco: desde la frente al pecho, y desde el hombro izquierdo al derecho; o bien la triple cruz pequeña: en la frente, en la boca y el pecho (como cuando se proclama el Evangelio).
UN SIGNO DE PERTENENCIA
* La señal de la cruz es como una marca de posesión y de fe en Cristo Salvador. El Buen Pastor nos marca a Fuego para reconocer que somos ovejas suyas, y que vamos a ser conducidos por él hacia la Nueva Jerusalén, la ciudad de Dios.
Los dioses de hoy dejan sus marcas en los cuerpos de los hombres que poseen. Por la ropa y sus marcas, por el aspecto físico (a veces escultural, a veces deplorable), por las actividades y horarios, o por los lugares frecuentados, se puede saber quiénes son los dioses de los hombres de hoy.
* Igual que el propietario marcaba el asa de un cántaro con su nombre en señal de propiedad (Is 44, 5), así los israelitas se marcaban en el brazo el nombre de su Señor y dueño. Y así nos >marcamos= también nosotros: No tenemos más dueño que Dios. Aunque nuestro comportamiento haya sido contrario a la voluntad de Dios, AEl Señor marcó a Caín para que no le matara quien le encontrara@ (Gn 4, 15), es decir, que estamos bajo su jurisdicción directa y nadie puede tocarnos.
* Estamos Aseñalados@ para la salvación. En Ez 9, 1 el escribano va marcando con dos trazos (letra griega tau) en la frente: una señal que significa Afieles al Señor@, y en virtud de la cual se salvan de la matanza. Es que la cruz, sobre todo desde que Jesús se clavó en ella, es señal de salvación.
LA PRIMERA VEZ QUE FUIMOS MARCADOS
* Al comienzo de nuestra vida cristiana el sacerdote, nuestros padres y padrinos nos han trazado sobre la frente una cruz. )Qué significa esto?
* Cuando unos padres tienen entre sus brazos al recién nacido, se dan cuenta de que ahí ha ocurrido algo más que un fenómeno natural. Es un gran milagro que les desborda. Reconocen que detrás de ese niño hay un Padre de la Vida que todavía hoy sigue creando, y que esa vida no depende de ellos. No son sus dueños, y la responsabilidad contraída es muy grande para ellos solos. Por eso se vuelven a Dios, su auténtico Padre.
* La pregunta esencial del hombre: >)Qué pintamos en esta vida?=, empieza a tener un comienzo de respuesta. El bautizado va a vivir en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo; tiene una tarea que realizar, una misión: actuar como El lo ha hecho siempre con su Pueblo, parecerse al mejor de los hijos que han existido sobre la tierra, Jesucristo, y actuar en su nombre, como un embajador suyo. Y además, recibe, como a Adán, su Aliento, su misma Vida. Nos hace conscientes de que tenemos algo suyo que nos va a permitir y ayudar a ser no simples criaturas sino perfectos como nuestro Padre celestial (un hijo siempre se parece mucho a sus padres, )no?, pues nosotros tenemos un Padre que es Dios, tenemos semilla de eternidad), creadores como él, libres ante él, con capacidad de amor y entrega, felices y eternos... Podemos ser dioses. Por eso los cristianos optamos por el bautismo y consagramos toda nuestra vida a este Dios tan estupendo.
UNA CRUZ COMO DESPEDIDA
* Al enfermar y morir también recibimos una cruz como bendición. El Padre nos reconoce como hijos suyos y nos dice que en su casa tenemos una morada preparada. Pone el Avisto bueno@ sobre nuestra vida, si lo merecemos. Recibimos la bendición del Hijo y nos identificamos con él, que también pasó por ese trance encomendando su vida en las manos del padre, que venció la muerte -el primero de todos los hermanos- y nos garantizó que regresaría a recogernos en cuanto nos tuviera preparada su morada en la casa del padre. Y el aliento Divino que nos habitaba intercede por nosotros y reclama poder habitarnos de nuevo (recordad que somos Templos del Espíritu Santo, según nos dice San Pablo).
ENTRE DOS CRUCES
* Entre medias de esas dos señales de la cruz que enmarcan nuestra vida, los cristianos nos santiguamos muchas veces más.
* Al marcar nuestra frente, labios, pecho, y todo nuestro cuerpo, estamos haciendo ya una oración: nos estamos ofreciendo y renovando nuestra consagración a Dios. Le estamos diciendo a Dios que El es el sentido de nuestra vida, que tenemos sed de El y ninguna fuente terrenal nos sacia del todo; le estamos diciendo que nuestro corazón le añora y le ama, a veces sin saberlo.
* Cuando procuramos ser nosotros mismos, sin máscaras, sin excusas, sin rebajas, y sacamos lo mejor que llevamos dentro, estamos respondiendo a la vocación, a la misión de Dios. Es nuestra mano la que traza ese signo de salvación, porque nuestras manos nos las dieron para bendecir y consagrar, para poner todo al servicio de dios, y no para destruir, arruinar o dañar nada de lo que forma parte de la creación.
LA CRUZ Y LA PALABRA
* Una nueva señal de la cruz trazamos antes de la proclamación del Evangelio: es el modo de expresar que estamos dispuestos a meter en nuestra mente (para que gobierne todas nuestras acciones), poner sobre nuestros labios (para que hablemos palabras de amor), e insertar en nuestro corazón y en todo nuestro ser los sentimientos, actitudes y compromisos a que la Palabra del Señor nos llama. Más en concreto:
* Si Dios Padre, al presentarse a Moisés se muestra como compasivo, misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia y lealtad (Ex 34, 4b - 9). Si este Dios dice que ha visto y oído la opresión de su pueblo y quiere liberarlo, llevarle a una tierra maravillosa, hacer de ellos su Pueblo. Si siente la queja de los esclavos, si pone sus palabras en boca de sus consagrados, si quiere hacer justicia y quitar las cargas que deshumanizan a los hombres (Ex 3-5)... nosotros queremos ser como El. Actuar en su nombre, de su parte, con sus criterios.
* Si su Hijo Jesús, el primero que hizo Ala señal de la cruz@, con sus brazos extendidos entre el cielo y la tierra para trazar el signo imborrable de su Alianza (Plegaria Eucarística de la Reconciliación). Si Cristo en la cruz sigue siendo el portavoz de los que sufren, lloran y mueren sobre esta tierra, y el signo de victoria sobre todo eso... al santiguarnos declaramos que somos de los suyos, que estamos dispuestos a asumir su causa, a mantener viva su alianza, a tomarle el relevo, a dejarnos crucificar con él.
* Si estamos habitados en lo más profundo de nosotros por el Espíritu de Dios, es para que cada día desde que el Señor ascendió al cielo, nuestro corazón lata a su ritmo. Así marcamos nuestra actividad y nuestro reposo, gozos y dolores, con el amor, aunque este amor nos cueste la vida (amar es estar dispuesto a sufrir). Significa anular nuestro egoísmo y liberarnos para el amor. Renunciar a la vanidad, al prestigio, al afán de poseer o dominar, para consagrar la obra a Cristo (ver Rm. 14, 7-8). Anular el sentido egoísta de nuestros comportamientos es marcarlos con la cruz, en el Nombre del Espíritu del Amor.
DECLARACION DE FE
* El que cree en el Dios cristiano: un Dios que es amor, comunicación, entrega, que es persona, que es Comunidad Familiar, que ha salido al encuentro del hombre para prestarle ayuda, y hasta le ha entregado a su Hijo único para que no perezca ninguno de los que creen en él...; que ha desbordado su Espíritu sobre nosotros y nos ha habitado... Sabe que tiene esta tarea: Ser su imagen y semejanza, es decir:
- No al individualismo y a montarnos la vida por nuestra cuenta.
- No a encerrarse en el propio mundo, en los propios asuntos.
- No a la incomunicación y al desatenderse de los otros.
- No al ignorar al hombre necesitado y sufriente (crucificado).
- Y no a la ira, el rencor, el corazón de piedra, la traición o la infidelidad.
* Nos santiguamos porque queremos marcar cada obra y actividad nuestra, cada día nuestro, con la marca del cristiano. Lo profundo que hay en nosotros, queda reflejado en lo que hacemos cada día que amanece trayendo el programa de nuestras tareas, y quién sabe si alguna propina imprevista. Entonces nos santiguamos, santificamos ese día, ese viaje, esa tarea, en el nombre del padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Enrique M. DE LA LAMA cmf
AEstamos >señalados= para la salvación. Es que la cruz, sobre todo desde que Jesús se clavó en ella, es señal de salvación.@
AL SANTIGUARSE
Por la señal de la santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
LA CRUZ BAUTISMAL
En el rito del bautismo el sacerdote, los padres y padrinos, hacen al bautizando la señal en la frente. ATe signo con la señal de Cristo Salvador@. En el Bautismo de Adultos aún es más explícito: ARecibe la cruz en la frente: Cristo mismo te fortalece con la señal de su victoria; aprende ahora a conocerla y a seguirle@, y se puede repetir ese signo sobre oídos, ojos, boca, pecho, espalda...
PARA HACER SENTIR Y ORAR.
1. Escribe las conclusiones que has sacado después de la lectura, y aquello que más te ha llegado.
2. Prepara algunas oraciones sencillas que resalten los distintos significados de este gesto de fe, y emplearlas al comienzo de vuestras reuniones de grupo, o de catequistas.
3. Muchos padres cristianos trazan esta señal sobre sus hijos en el momento de acostarlos, de enviarlos a la escuela, al comienzo de un viaje. Es como si dijeran: AEl que tomó posesión de ti en el Bautismo, te acompañe en todo momento@. )Por qué no recuperar con los padres este sencillo signo, y que ellos mismos se lo expliquen a sus hijos? También los catequistas podrían hacerlo con sus catequizandos, por ejemplo al final de cada encuentro.
4. Escribir unas cuantas frases que comiencen así: ASi yo pertenezco a Cristo...@. Intentar decir entre todos lo que significa Aestar consagrados a Dios y actuar en su nombre@ desde las circunstancias vitales de cada uno.
5. Completar la lista de Ano@ de lo que significa ser su imagen y semejanza.
6. )Qué momentos de mi vida necesitan ser especialmente santificados/santiguados? )Cómo hacerlo?
7. Leer, orar y comentar el capítulo 7 del Apocalipsis.
