SACRAMENTO DE LA
RECONCILIACIÓN
Angelines y Fernando. Catequistas de jóvenes
Revista Catequistas, No. 145, enero 2003
No es bueno vivir sin reconciliación. Los cristianos hemos abandonado la reconciliación porque nos falta el sentido del pecado; no somos conscientes de hacer nada malo. "Yo no hago nada malo". "Yo no peco, vivo mi vida normal, sin meterme con nadie, sin hacer mal a nadie". Así dice mucha gente buena, y dice verdad. La pequeña objeción posible es que el "listón" con el que nos medimos es el nuestro. La cosa cambia cuando nos medimos con el Evangelio de Jesús.
- La catequesis gráfica que aquí se propone puede ser una ayuda para presentar la necesidad de reconciliamos y de celebrar el sacramento del Perdón de Jesús.
Trabajar el dibujo
El dibujo presenta una red o rompecabezas con 12 viñetas. La elección de la red para describir esta realidad no es algo casual. Es intencionada. Una trama o entramado de hechos que relaciona y llega a toda la vida de la persona.
La distribución en bandas horizontales permite que el catequistas hable y exponga lo central del sacramento de la Reconciliación de manera sistemática, apoyándose en las viñetas.
Es bueno entregar una fotocopia del dibujo y adjuntar una fotocopia con la red o rompecabezas pero sin dibujos en el interior. Cada persona (o los miembros del grupo) añadirá (escribiendo o dibujando) otras actitudes o situaciones de pecado.
Los protagonistas son niños, pero el dibujo vale para toda clase de edades.
Se observará que cabe una lectura en horizontal (descripción de aspectos de pecado), y en vertical (proceso o paso de la situación de pecado a una situación de armonía, como en el paraíso).
Primera banda horizontal
Segunda banda horizontal
El protagonista se interroga, reflexiona, vuelve sobre sí mismo. Se da cuenta de lo que ha hecho. Como trasfondo aparece una referencia evangélica. Es el Evangelio el que nos hace descubrir que el corazón se nos mancha, que Dios en la cruz murió perdonando. No se trata sólo de conocer lo que uno ha hecho, sino de referenciarlo con el Evangelio y con el amor de Jesús. Es el camino para el' arrepentimiento: sabemos queridos por Alguien. Se reconoce la propia realidad no para saber más de nosotros mismos, sino para miramos en el espejo del Evangelio y arrepentimos. En el sacramento de la Reconciliación a estas acciones las llamamos: examen de conciencia y arrepentimiento.
Tercera banda horizontal
El hijo pródigo, al caer en la cuenta de su pecado, vuelve a la casa paterna con el corazón rasgado, manchado. Así se lo comunica al padre y le pide perdón. Éste le perdona. A su vez, quien se siente perdonado da muestras de gratitud por haber sido acogido. En el sacramento de la Reconciliación a estas etapas las llamamos: acusación de los pecados, absolución, penitencia.
Cuarta banda horizontal
Refleja una situación nueva totalmente diversa de la inicial. Para llegar a ella, la persona ha realizado todo un proceso. El cambio no es repentino. El cambio es progresivo. Rehacer la vida, en ocasiones, es un largo proceso que no podemos llevar a cabo nosotros solos. Necesitamos la ayuda de Dios y la ayuda de los demás: su presencia cercana, sus palabras, sus consejos...

