EL SACRAMENTO DE LA RECONCILIACIÓN


UNA AYUDA PARA LA CONFESIÓN
Centro de Pastoral Litúrgica de Barcelona

Hoy, mi Padre me espera:
me pondré en camino hacia él

Un hombre tenía dos hijos. El menor de ellos le dijo a su padre: "Padre, dame la parte de la herencia que me toca". Y se fue... y derrochó su fortuna, viviendo de una manera disoluta.. y empezó a padecer necesidad... Se puso entonces a reflexionar y se dijo: "Me levantaré, volveré a mi padre, y le diré: Padre, he pecado...". Cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se enterneció profundamente. Corrió hacia él, y echándole los brazos al cuello, lo cubrió de besos... El padre les dijo a sus criados: "¡Pronto!, traigan la túnica más rica y vístansela... este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida..." (Lucas 15).

Hoy reconozco mi pecado, y seré perdonado

* Uno de los malhechores crucificados con Jesús lo insultaba ... Pero el otro le reclamaba indignado: "¿Ni siquiera temes tú a Dios estando en el mismo suplicio? Nosotros justamente recibimos el pago de lo que hicimos. Pero éste ningún mal ha hecho". Y le decía a Jesús: "Señor, cuando llegues a tu Reino acuérdate de mí". Y Jesús le respondió: "Yo te aseguro que hoy estarás conmigo en el paraíso" (Lucas 23).

Hoy quiero reemprender una vida nueva de bautizado en medio de mis hermanos

* Zaqueo quería ver a Jesús ... Y Jesús levantó los ojos y le dijo: "Zaqueo, bájate pronto, porque hoy tengo que hospedarme en tu casa".

Zaqueo bajó enseguida y lo recibió muy contento ... Y dijo a Jesús: "Mira, Señor, voy a dar a los pobres la mi- tad de mis bienes, y si he defraudado a alguien, le restituiré cuatro veces más".

Jesús le dijo: "Hoy ha llegado la salvación a esta casa" (Lucas 19).

* Dice el Señor Dios: "El ayuno que yo quiero de ti es éste: "Que rompas las cadenas injustas y levantes los yugos opresores; que liberes a los oprimidos y rompas todos los yugos; que compartas tu pan con el hambriento y abras tu casa al pobre sin techo; que vistas al desnudo y no des la espalda a tu propio hermano..." (Isaías 58).

Y Dios se llena de alegría

Y Jesús dijo: "Hay más alegría en el cielo por un solo pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos que no necesitan arrepentirse" (Lucas 15).

* "Te he llamado por tu nombre, y eres mío. Si atraviesas las aguas, yo estaré contigo, la corriente no te anegará. Si pasas por el fuego, no te quemarás. Porque yo, el Señor, soy tu Dios; el Santo de Israel es tu salvador. Porque tú vales mucho para mí, eres valioso y yo te amo" (Isaías 43).