EL DESPERTAR DE LA FE (1)
Por Enric Carbonell. Tomado de la revista Proyecto Catequista, No. 89
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1. Infancia y despertar religioso
* Desde su infancia, el niño es capaz de abrirse, incluso mejor que muchas personas adultas, al conocimiento, amor, entrega y asentimiento a las realidades invisibles de la fe cristiana.
El niño es capaz de Dios. Nos basta como muestra el siguiente ejemplo, de entre los muchos que podríamos aducir:
Yo me acuerdo de manera muy nítida de aquella noche de verano en la que mi padre, cogiéndome de la mano , me condujo fuera, al jardín de nuestra casa, lleno de senderos con tilos y rosales, para hacerme contemplar la vía láctea y otras constelaciones particularmente hermosas. Susurrándome al oído me dijo: AMira, todas estas estrellas las ha creado Dios. Son la obra de Dios como el sol, la luna y la tierra con todo lo que alcanzas a ver.
Así fue como Dios entró por primera vez en mi vida de niña -yo tenía entonces 4 ó 5 años- de manera accesible a mi conocimiento (E. Steinmann).
* La fe como don gratuito de Dios, la fe teologal, ya está viva en el niño desde el día en que recibió el sacramento del bautismo, llamado sacramento de la fe. Podría decirse que la fe está en el niño pero sin el niño, por no haber mediado todavía su acto personal de fe. La educación del despertar religioso es la base indispensable para que la fe del niño llegue a expresarse en un acto de fe consciente y personal.
2. )Qué es el despertar religioso?
* No resulta fácil definir el despertar religioso. Pero sí podemos intentar describir sus elementos más importantes y característicos.
- Es un conocimiento inicial e intuitivo de Dios y de la realidad sobrenatural, en virtud del cual se presiente y conoce a Dios como una persona viva en su inefable misterio.
- Es un conocimiento experiencial que no resulta fácil expresar en palabras; se expresa mediante símbolos y está siempre asociado al amor y a la fe de los adultos (padres, sobre todo).
- Se despierta y expresa en la oración.
- Se identifica con la fe en cuanto que la fe va emergiendo amorosamente a la conciencia personal del niño.
- surge gracias a la atmósfera religiosa que se respira en casa y a la iniciación cristiana que procuran los padres.
- Para que podamos llamarlo >sentido de Dios= debe ser transformado por la luz del Espíritu Santo, de quien recibe profundidad ante las realidades divinas.
- Es por tanto, el fundamento de todo conocimiento religioso.
3. Educación prematura
* Lo primero que llama la atención en el despertar de la fe es lo prematuro de su aparición y nacimiento. Si es verdad que nacer es comenzar a aprender y buscáramos cuáles son las primeras actitudes que se gestan, se forman y se aprenden de niño, habría que decir, casi con toda certeza, que la primera que se forma, o al menos de las primeras, es la actitud religiosa o la conciencia religiosa. Todo ser humano es capaz de Dios, a pesar de las limitaciones que tiene en cuanto niño. El niño es un ser radicalmente abierto a la trascendencia. El niño está abierto a Dios.
* Este dato viene corroborando también por la psicología de la religión. Cuando ésta estudia el fenómeno religioso, su origen y sus causas, reconoce que la religiosidad de todo hombre tiene su nacimiento en la infancia. Llega a afirmar que en la niñez aparece una religiosidad personalmente vivida y entendida, siempre que se dan los necesarios presupuestos cognitivos para llegar a concebir la existencia de Algo sobrehumano. Esto ocurre cuando las condiciones son favorables, entre los 3'5 y 4'5 años (como en el ejemplo inicial).
* La actitud religiosa formada y educada en la infancia, estructura y configura de tal modo la personalidad que es la más duradera en el tiempo. Es decir, la formación religiosa posterior, indispensable para que la personalidad cristiana alcance la plenitud de su desarrollo, supone el sentido de Dios como fundamento necesario.
* 4 Su objeto es el misterio de Dios.
* El despertar de la fe tiene por objeto la totalidad del misterio de Dios y la relación interpersonal que El ha establecido amorosamente con los hombres a través de la revelación y expresada en la Alianza.
* En consecuencia, el despertar de la fe tiene una dimensión de totalidad. Comprende además del misterio de Dios, aquellos otros aspectos que realizan y expresan la relación del hombre con Dios, tanto los que le llevan a El como los que le separan de El.
* 5 Unidos al amor y a la fe de los adultos.
* El despertar del niño a la fe y al sentido de Dios no nace por generación espontánea. Nada nace espontáneamente en el ser humano. El despertar de la fe está inseparable e íntimamente unido a la experiencia de fe vivida y expresada por un adulto. Este adulto, o adultos, son los padres. Su fe vivida, expresada y transmitida explícitamente a los hijos en su vida diaria es la tierra patricia en la que nace y crece la oficial fe de su hijo. La influencia de los padres sobre los hijos, especialmente durante los primeros años de vida, es imborrable además de determinante. Tanto que el afecto, la ternura, la dedicación y atención que los padres le procuran son signos a través de los cuales el niño ve y descubre la bondad y ternura de Dios y la descubre como Padre amoroso y providente. Gracias a ellos va configurando ciertamente su personalidad humana; pero sobre todo va configurando -y de qué modo- su personalidad cristiana, esto es, de hijo de Dios.
6. Un verdadero conocimiento.
* El despertar de la fe es un conocimiento proporcionado a la capacidad racional del niño. Es un verdadero conocimiento porque entra en juego la inteligencia y razón del niño en un doble sentido: razón que se reconoce llamada por Dios a una vida de comunión con El, y razón que responde y asiente a su llamada de manera libre y personal.
* Este ejemplo nos ayuda a comprenderlo mejor. Cuando el niño exclama: A(Mamá, cuanto te quiero!@, no está explicando qué y quién es su mamá; está afirmando que es su mamá. No es capaz de dar mayor explicación racional. Pero diciendo que es su mamá, afirma todo lo que su mamá es para él. A medida que crezca, será capaz de explicarlo. Con el despertar a la fe y al misterio de Dios, ocurre lo mismo.
AEl despertar del niño a la fe y al sentido de Dios no nace por generación espontánea. El despertar de la fe está íntimamente unido a la experiencia de fe vivida y expresada por un adulto@.
| PARA LA REFLEXION 1. En la educación del despertar de la fe, )asociamos a nuestros hijos a nuestra vida de fe adulta? 2. )Nuestro testimonio lleva a nuestros hijos a descubrir que Dios les llama personalmente a ellos a vivir en comunión con El? 3. )Procuramos que el conocimiento de Dios que va adquiriendo el niño sea conforme y concorde con lo que El nos ha revelado? 4. )Educamos a nuestros hijos para que sean capaces de descubrir y responder personalmente a las llamadas de Dios? 5. La educación del despertar de la fe, )va configurando la personalidad cristiana de nuestro hijo? |
