Celebración del perdón

Para niños y niñas de 10 a 12 años. (Puede adaptarse para otras edades).

Esta celebración puede realizarse teniendo como centro el Sacramento de la Penitencia, pero también puede llevarse a cabo sin Sacramento.

Siempre es necesaria una buena motivación para participar en una celebración, pero especialmente en ésta, en la que cada niño debe llevar una piedrecita de grava, y hay que evitar que acaben dónde no deben.

Hay que colocar delante del altar, o en el centro del lugar de la celebración, un recipiente metálico -una palangana o paragüero, por ejemplo- donde se irán arrojando las piedras para que hagan ruido.

Cuando entran a la Iglesia, o al lugar de la celebración, antes de colocarse en su lugar deben dejar en el suelo del pasillo la piedra que lleva cada uno.

Los niños pueden hacer las lecturas, pero sería conveniente que la presentación la hiciese el sacerdote, si lo hay, o algún catequista para que los niños capten bien el símbolo de las piedras.

PRESENTACIÓN:

Estas piedras que hemos dejado en el suelo, representan nuestros pecados, o, dicho de otra manera, nuestras faltas de amor a nosotros mismos o a los demás, que suponen faltas de amor a Dios.

Cada vez que hacemos algo malo dejamos de hacer algo bueno, dejamos un piedra en el camino en la que podemos tropezar nosotros mismos o los que vienen detrás de nosotros. Pero hay más: En ocasiones no nos conformamos con dejar la piedra en el suelo, sino que se la arrojamos a alguien. La razón a menudo es la envidia, el egoísmo, la pereza y otras muchas causas.

Pero cuando actuamos correctamente, ponemos amor en lo que hacemos, no juzgamos lo que hacen los demás y reconocemos nuestros fallos, quitamos una piedra del camino, ayudamos a que otros no tropiecen en ella e impedimos que los unos tiren piedras a los otros, y en consecuencia, construimos el Reino de Dios.

Monición de entrada:

Estas piedras son el símbolo de nuestra celebración. Queremos demostrarnos a nosotros mismos, a todos los que participamos de esta celebración, y también a Dios, que estamos dispuestos a cambiar: a no volver a arrojar piedras a nadie, a no dejar más piedras en el camino y a recoger todas las que podamos, para que avanzar en nuestro camino de seguidores de Jesús nos sea más fácil a todos, y así contribuir a construir un mundo con más paz y con más amor.

Vamos a pensar en los momentos en que hemos arrojado una piedra a alguien:

Se puede continuar la lista, de forma espontánea

Pero hay veces, que la piedra la lanzamos hacia arriba, sin darnos cuenta que al volver, cae encima de nuestras cabezas, y nos agredimos a nosotros mismos:

Se puede continuar la lista, de forma espontánea

En ocasiones, dejamos de actuar como lo debemos hacer, y aunque esa piedra no la arrojamos, la dejamos abandonada en el suelo, y con ella podemos tropezar nosotros o los que nos rodean.

Se puede continuar la lista, de forma espontánea

Lectura: Jn 8,1-11. Reflexión compartida de la Palabra.

Queremos cambiar:

Cada niño lee un deseo, y luego recoge una Piedra del suelo y la echa en el recipiente metálico.

Los niños continuar de forma espontánea con los deseos de cambio y la recogida de Piedras.

Sacramento del perdón. En caso que lo haya Sacramento en la celelbración, este es el momento de la confesión personal. Antes o después de acercarse al sacerdote, deben recoger una Piedra del suelo y echarla en el recipiente metálico.

Padrenuestro.

Como seguidores de Jesús que somos, y porque estamos dispuestos a cambiar e imitarle, rezamos juntos su oración, fijándonos especialmente en su mensaje sobre el perdón.

Acción de gracias:

Gracias Señor:

Te pedimos que nos ayudes a poner en práctica la oración del padrenuestro y danos fuerza para no lanzar piedras a nadie y para no dejar piedras en el camino. Queremos recoger muchas piedras para facilitar el camino del bien y contribuir a la construcción del Reino de Dios.

Fuente:
Cristina Santa Diana
Revista Catequética, marzo-abril 2004