)COMO SE CELEBRA? (II)

ALa música sacra, por consiguiente, será tanto más santa cuanto más íntimamente esté unida a la acción litúrgica, ya sea expresando con mayor delicadeza la oración o fomentando la unanimidad, ya sea enriqueciendo de mayor solemnidad los ritos sagrados@ (Constitución litúrgica, No. 112).

* Toda celebración, litúrgica o no, aparece en su desarrollo como exigiendo la presencia del lenguaje musical, bien a través de una melodía instrumental o bien por medio de la voz humana. La música y el canto aparecen como imprescindibles a la hora de participar en una celebración, y más cuando esta celebración entra dentro del ámbito religioso, pues se dice que la música es un camino hacia lo espiritual.

EL CANTO UNE A LA ASAMBLEA

* Según el documento que señalamos al inicio de nuestra reflexión, el canto destinado a la celebración litúrgica debe ser signo de una comunidad orante, y al mismo tiempo manifestar la unidad de corazones, colaborando, al mismo tiempo, en la solemnización de la misma celebración.

Sin duda alguna, descubrimos la diferencia entre celebrar con canciones y melodías a celebrar sin canto alguno, y sobre todo, entre jóvenes y niños. La música y el canto entran a formar parte también de aquellos medios que pueden favorecer la participación activa de los presentes en una celebración. Cuidar, por tanto, este medio puede servir de gran utilidad para la participación interior, espiritual, de la comunidad que se reúne para celebrar.

* Pero estemos atentos en el uso de la música y el canto en las celebraciones litúrgicas, pues son un medio y no un fin. No cualquier música o melodía es conveniente para la celebración litúrgica. Habrá que tener en cuenta qué se celebra y quién celebra, ya que el canto tenderá a unir a la comunidad en la oración de petición, de súplica, alabanza y acción de gracias.

BASES PRACTICAS PARA ELEGIR CANTOS

* Es más importante el texto que la melodía: cuanto más en relación esté con la palabra de Dios, más conveniente es su elección.

* A través del canto se intenta unir a la comunidad en oración: búsquense melodías sencillas, sin muchas complicaciones armónicas.

* No se elige el canto porque sea más o menos Abonito@, sino porque está más en consonancia con el contenido que se desea expresar o acción que se desea desarrollar (procesión, meditación, súplica, alabanza...).

* Existe estrecha relación entre música y danza conviene desarrollar en nuestras celebraciones esta experiencia de oración mediante la melodía y el gesto simultaneados.

Paulino Montero

 

CANTARE ETERNAMENTE TU BONDAD, SEÑOR
(Celebración)

Nota previa:
Junto a los salmos, son importantes las expresiones breves, sencillas, que se pueden introducir a lo largo de toda la celebración litúrgica.

Motivación:
El canto nos invita a hacer poesía de nuestro diálogo con Dios. El canto, la música, la melodía no sólo adornan o solemnizan, sino que, sobre todo, nos embarcan en la profundidad del corazón del hombre. Desde esa profundidad, el diálogo con Dios es vivo y sincero.

Desarrollo:

Primer momento: En el centro de la sala habrá una mesa en la que se colocará un leccionario que contenga el pasaje del Magníficat (Lc. 1, 46-55). Al iniciar la reunión habrá una música de fondo (música de órgano o canto gregoriano). Después de un tiempo de silencio, se corta la música y todos se ponen de pie. El Animador (si hay un sacerdote o un diácono lo hará uno de ellos cogerá el leccionario y lo elevará en alto. Todos con las manos unidas en alto entonarán un canto de (Aleluya! Se proclama el pasaje de Lucas y se repite el canto del (Aleluya! Todos se sientan.

Segundo momento: Cada uno de los presentes habrá recibido escrito un Salmo o parte de él (indicamos los siguientes; 65, 65, 66, 95, 99, 103, 137, 144, 145, 146, 147, 148, 149, 150). De modo espontáneo se van proclamando los salmos. Se puede intercalar, después de cada salmo, un mismo estribillo cantado que haga referencia a la alabanza.

Tercer momento: Mientras se escucha música de fondo se dará la posibilidad de inventar cada uno un salmo a partir de la palabra de Dios proclamada. El que lo desee, lo proclama a todos.

Cuarto momento: Se concluye cantando un salmo de alabanza, con las manos elevadas o agarrados de las manos.