ANALISIS
DE LA CELEBRACION

Por Jesús BURGALETA

No confundir los sacramentos con una "casa" o un "objeto".

SE DICE QUE los sacramentos son celebraciones o que los sacramentos se celebran. Pero la celebración se entiende a menudo como un simple proceso de hacer una cosa o producir un objeto, aunque sea sagrado.

Me gustaría que tuviéramos cada vez más claro que celebrar no es la operación que se realiza para construir una cosa o confeccionar un objeto.

Hay quienes piensan que la celebración es como lo que hace un alfarero: toma el barro blando, lo modela dándole vueltas en un torno, lo seca y lo expone en una estantería.

Luego, el que está interesado por ese cacharro, entra al taller, lo compra y se lo lleva a casa. Otos se imaginan que la celebración es como quien le paga a un pescador para que salga al mar a pescar y luego, a la vuelta, le compra los pescados que trae en la barca. O como tantos que se comportan, en relación con los sacramentos, de la misma manera que si fueran a celebrar un banquete en un restaurante y encargaron la comida y alquilaron a algunos para que se la comieran, mientras ellos las contemplan impasibles y sin probar bocado.

Respecto a la celebración, se han perdido aspectos muy importantes:

- nos lo ofrecen ya todo hecho;

- se llega a un lugar, se paga la entrada y se espera que nos den lo que hemos comprado.

Nos convertimos en simples espectadores, mirones, menos receptores; esperamos a ver qué hacen o qué han preparado o qué me dan o qué pasa. Vamos a oír un concierto -que otros nos tocan-, a ver un espectáculo -que otros representan-, a estar en una fiesta -que otros nos tienen preparada-.

La T.V., el cine, el teatro, los grandes espectáculos de pago, han ido pervirtiendo lo que es una verdadera experiencia de celebración. Nos hemos convertido en muy comodones; se espera que me lo den hecho, que lo hagan otros, que me diviertan, que me lo sirvan, que me den lo que he pagado, que me lo distribuyan....

PASIVIDAD EN LA CELEBRACIÓN

Esta actitud tan pasiva está presente en la celebración de los sacramentos. Estos se han convertido en una especie de cosas, de utensilios, de los que podemos disponer una vez confeccionados. Se piensa que los sacramentos son como algo realizado por otros, cosas que contiene el don de Dios, puestas a disposición para cuando se necesitan o que se hacen en el acto para darlas o aplicarlas u ofrecerlas o distribuirlas o administrarlas. Los sacramentos son objetos que prefabrican otros y los tienen acabados y preparados para darlos, como el panadero que ha amasado y cocido el pan y luego lo vende en una panadería.

Cuando afirmamos que los sacramentos son celebraciones, no estamos diciendo que los sacramentos se hacen en el marco de una celebración, sino que los sacramentos consisten en celebrarlos, en hacer lo que significan. No puede haber sacramento sin celebración.

De este modo, se puede observar el comportamiento que se tiene en relación con los sacramentos: la gente "se acerca" a "recibir· el sacramento, es decir, algo ya hecho que tiene delante o que te hacen en el acto. Se habla: "vengo a que bauticen a mi hijo", "me van a dar la primera comunión"; "voy a recibir la comunión"; se dice: "le han dado la unción de los enfermos", "le han ordenado de presbítero", "ha recibido el perdón".

Han un lenguaje corriente que expresa entre nosotros todo el deterioro en que está la celebración. Este lenguaje se muestra sobre todo en torno a la Eucaristía: "decir misa", "dar misa", "asistir a misa", "estar en misa", "encargar una misa", "poner misa", "pagar la misa". También en los gestos se expresa la pérdida de la verdadera celebración: "recibir", "administrar", "distribuir", "pedir", "repartir", "tomar", "llevar" la comunión.

Se piensa que los sacramentos son algo así como si fueran "cajas" o "cápsulas", o "vasos" que "contienen" un tesoro que alguien ha colocado dentro y del que uno puede participar cuando se acerca a ellos.

Si se tiene esta mentalidad, actitud y práctica, la celebración de los sacramentos queda reducida a una acción previa, para poder luego acercarme a ellos y recibir sus gracias. Hablando claro: el cura hace la Eucaristía, la pone sobre la mesa o la guarda eneal sagrario y, después, me la dan o la recibo.

Escribir:
- las imágenes,
- las expresiones,
- las actitudes
que tengo respecto
de la celebración
de los sacramento.

LA CELEBRACIÓN ES UNA ACCIÓN

Hemos visto que celebrar no es el mero proceso que tenemos que cumplir para construir una especie de cosa u objeto, que llamamos "sacramento" y que una vez conseguido se nos "aplica" o "recibimos".

No. Celebrar es realizar la acción para la que nos hemos reunido. Si nos hemos encontrado para celebrar un sacramento, éste consiste en celebrarlo, en realizarlo, en hacer la acción que significa ese sacramento. Los sacramentos consisten en su celebración.

Los que quieren celebrar la comunión lo que tienen que hacer es realizar la acción de comunión que existe entre ellos. Cuando unos amigos quieren celebrar su amistad, se reúnen para vivir o hacer o realizar la acción de su amistad. Todo lo que hacen para vivirla, todo el tiempo que pasan juntos, todos los elementos que ponen a su disposición para intensificar su relación, es la acción de su amistad o su amistad puesta en acción, es decir, es la celebración de su amistad.

Si unos cuantos quieren celebrar su amistad, no se les ocurre nunca encargar a otro que les "confeccionen" al celebración, para acceder, una vez hecha, a recibirla o a que se la den. No se comporta nadie de este modo tan absurdo, porque los amigos siempre celebran su amistad viviéndola, haciéndola, desarrollando la acción de la amistad entre ellos.

Así nos tenemos que comportar también en las cosas de la comunidad cristiana: los sacramentos son acciones con las que desarrollamos lo que intentamos vivir. A los sacramentos sobre todo se los llama "liturgia", que es una palabra en la que su terminación "urgia" viene del verbo griego "ergon", que significa "obrar", "realizar una acción". También "celebrar" viene del verbo "kello" que significa "accionar". Celebrar es hacer aquello para lo que nos hemos reunido.

Tenemos que habituarnos a pensar que celebrar no es hacer algo previo necesario para conseguir un efecto: objeto o cosa. No es un prerrequisito o un preparativo. No es eso. Con una expresión muy simple: celebrar consiste en hacer la celebración. Cuando afirmamos que los sacramentos son celebraciones, no estamos diciendo que los sacramentos se hacen en el marco de una celebración, sino que los sacramentos consisten en celebrarlos, en hacer lo que significan. No puede haber sacramentos sin celebración.

Cuando nos reunimos a celebrar un sacramento, en el transcurso de la misma acción celebrativa va emergiendo, como un submarino que estuviera en el fondo del corazón de todos, la realidad del sacramento. Conforme vamos desarrollando la acción de lo que queremos realizar, va formando cuerpo el sacramento.

De este modo, los que quieren celebrar "la comunión con Dios, con Cristo y entre ellos", se re-únen en común, entran en diálogo con la Palabra de Dios, hacen la comunión entre ellos: comunicándose la vida, orando los unos por los otros en favor de los más necesitados, alabando a Dios y cantando juntos, o abrazándose en son de paz y fraternidad, sentándose a comer en torno a la misma mesa, haciendo la acción más significativa de la comunión con Jesucristo y enviándose a realizar esa acción de comunión en la calle. A lo largo de esta acción, desarrollada de un modo adecuado, se ha hecho "la comunión"; han realizado lo que pretendían al reunirse celebrar la comunión.

Esta comunión, que es "la acción" eucarística fundamental, es lo que Cristo nos dejó en la Cena de Despedida para cuando nos reuniéramos a celebrar: "Haced esto en memoria mía". Nos invitó a "hacer" lo mismo que El "celebró" en la Cena: la acción de entregarse por amor compartiendo su pan -fuente de vida- y su copa -su destino-. Poner en acción esta entrega mutua es realizar lo que el Señor hizo, celebrarlo.

PARA REFLEXIONAR

* ¿Qué interroga este artículo a mi manera de entender la celebración de los sacramentos?

¿Descubro alguna diferencia entre "mi teoría" sobre los sacramentos y la "teoría aquí expresada"?

* ¿Cómo te sientes con la propuesta de celebración aquí presentada?

* Desde lo aquí dicho, ¿cómo va a ser mi próxima celebración de un sacramento?

* Este punto de vista, ¿qué implicaciones tiene para tu acción catequética? ¿Cómo cuestiona o renueva la presentación de los sacramentos que haces en tus catequesis?

* La catequesis de la celebración de los sacramentos que hago en mi grupo, ¿qué elementos de sintonía tiene con lo leído?

* Anotan las expresiones de la gente cuando se refieren a la celebración de los sacramentos. ¿Qué denotan?

* Completa estas dos perspectivas: "Sí, pero....". "de ahora en adelante.....".