La educación
y los proyectos ocultos
de los padres
Por Fernando de la Puente
revista Padres y Maestros, No. 249, enero de 2000
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En los artículos anteriores hemos reflexionado sobre el
objetivo de la educación familiar que es ayudar a los niños y adolescentes a
caminar hacia la madurez, poniendo en práctica un buen liderazgo dinamizador;
y en consecuencia hemos estudiado las características básicas de la madurez.
Esto parece muy fácil en teoría, aún en el supuesto de que tengamos una idea clara y concreta de lo que signifi- ca madurez humana, el horizonte hacia el que los niiíosladolescentes tienen que dirigirse lentamente en su vida, a través de pequeñas o grandes dificultades y crisis.
Muchos padres plantean la siguiente cuestión: si verdaderamente quiero que mis hijos sean maduros y responsables, y entiendo lo que esto significa, )por qué no soy capaz de ayudarles a serio? Además de nuestros errores cotidianos, )hay algo de fondo que me impide educar hacia la madurez?
Pretendemos dar respuesta a esta cuestión. Efectivamente, se diría que existen percepciones y actitudes ocultas o semiconscientes, que pensamos que son líneas correctas de educación, pero que en realidad son falsos proyectos que están bloqueando nuestra ayuda a los hijos en su lento caminar hacia la madurez.
Uno de estos impedimentos o "proyectos educativos ocultos" es lo que podríamos denominar la "excesiva ilusión".
La Aley del embudo@
contra la Aexcesiva ilusión@
)
Puede echarse en cara a unos padres el tener una Aexcesiva ilusión@ por sus hijos? )No es bueno cargarse de ilusión y expectativa positiva hacia ellos?Cuando unos padres se asoman a la cuna de su hijo recién nacido, sus ojos son todo ilusión. Ven en aquel niño un horizonte amplio de posibilidades. Es una promesa abierta al futuro. En realidad aquel niño puede ser muchas cosas, un intelectual, un artista, un inventor, un gran hombre de negocios... Consciente o inconscientemente se forjan ilusiones...
Pero a medida que el niño va creciendo y manifestándose, aquel horizonte, que era la boca ancha del embudo, se va estrechando. Los padres observan detalles, el resto de la familia, también y más tarde aparecen los informes del colegio. A veces no se trata de cualidades intelectuales más o menos brillantes, sino de un carácter agresivo, poco cariñoso, ete. que empieza a quemar o a irritar a los que le rodean. Y sin formularlo mentalmente, sin decirlo con palabras, se empieza a pensar que aquel niño no es tan listo, ni tan simpático, ni tan agradable o tan fuerte como se había soñado. Y entonces se cuela por debajo de la puerta el peligroso sentimiento de la desilusión.
La Aley del embudo@
puede significar la ley de la desilusión. Y la mayor tragedia para un niño es
ser un marginado de la ilusión. Existe una especie de "derecho del
niño" a que se tenga ilusión por él, aunque no muestre cualidades
relevantes o un carácter muy equilibrado. Padres y educadores tendríamos en
consecuencia Aautoridad@
para comunicar ilusión, algo que ayuda a crecer a los hijos mucho más que
andar decidiendo mentalmente o soñando lo que ese niño va a ser.
lnterferencias desde el interior
)
Qué nos empuja hacia la Aexcesiva ilusión@? Quizás las causas sean ciertas Ainterferencias@, unas ondas imperceptibles que se interponen entre el deseo positivo de educarlos hacia la madurez y nuestras reacciones educativas, o modos de actuar de cada día.Puede ser un diálogo interno secreto que yo tengo conmigo mismo como padre o educador, y cuyo contenido son mis proyectos acerca de mis hijos, que muchas veces suenan a proyectos conipensatorios. Que ellos sean como los vengadores de nuestras frustraciones históricas, Aque lleguen a donde yo no llegué@, Aque hagan lo que yo no pude hacer@, Aque no interrumpan la tradición familiar@ (Aen mi familia todos somos titulados superiores@).
Quizás es también la eterna ambición humana que se formula ordinariamente como querer lo mejor para mis hijos, y que suele significar en la práctica querer el prestigio, el poder y el éxito a un nivel significativo prefijado por nosotros. En una ocasión un padre confesaba en un momento de sinceridad personal: Ano podéis imaginar la irritación profunda que he sentido cuando oía decir a alguien que su hijo o hija tenía notas brillantes en una carrera técnica superior. Era como una puñalada en mi corazón; yo no he logrado tener un hijo brillante@. Quizás ese orgullo herido, disgusto o irritación estaban ya presen- tes desde el principio en forma de expectativa secreta, y le había llevado a relacionarse con alguno de sus hijos, desde su infancia o adolescencia, en actitud de irritación y desilusión personal.
Interferencias desde el exterior
Otras veces la causa de la excesiva ilusión puede ser el influjo de la cultura actual (competitividad, prestigio, poder ... ) expresada y reforzada por los medios de comuni- cación; una publicidad que nos invade y crea un caldo de cultivo de una determinada filosofía de la vida. Desde esa cultura se llega a creer que un hijo no puede ser feliz si no logra detemiinados objetivos académicos o profesionales; o lleva a presumir en público de hijos listos, como signos externos de mi propia felicidad; o lleva a estar avergonzado de ellos y no hablar de ellos cuando no destacan o no tienen grandes cualidades.
La cultura moderna ha hecho más humana la vida e incluso nos hace más sensibles hacia los derechos humanos, la solidaridad, sinceridad, etc., pero tiene grietas peligrosas, como cuando confunde el ser con el tener, o la personalidad con un alto nivel de cualidades físicas, mentales, de relaciones humanas. Es interesante ver cómo en la vida social ordinaria, no nos interesarnos verdaderamente por las personas, sino por su categoría social o profesional. AEs fulano...@ nos dicen. Y preguntamos A)quién es?@, lo que significa, A)qué es?@, cuál es su categoría, su posición, su nivel de poder.
El nerviosismo y las tensiones
Estas interferencias producen las excesivas ilusiones o ilusiones falsas que al no verse realizadas causan irritación o disgusto. Empezamos a ponernos nerviosos, formulamos secretamente diagnósticos (Ano vale@, Aeste chico es un caso inútil@); después queremos llevar las cosas por la tremenda, con lo que además rompemos el diálogo y la confianza; y al final sobreviene la desilusión. Resulta por lo tanto, que la excesiva ilusión llega a producir una gran desilusión educativa, que influye negativamente en la autoestima de los hijos y en el clima de diálogo y confianza familiar.
Acabamos de decir que este proceso de expectativas frustradas "nos pone nerviosos". El nerviosismo suele ser un test muy iluminador; observemos lo que nos pone nerviosos y nos irrita, y veremos cuáles son nuestras auténticas filosofías educativas y nuestra jerarquía de valores.
Ellos, los niños y adolescentes, tienen que vivir su vida, no nuestros sueños y nuestros proyectos. En realidad no deberíamos soñar "proyectos" demasiado concretos sobre nuestros hijos porque condicionamos el auténtico crecimiento y las relaciones personales. Lo correcto, y por lo visto lo heroico en esta sociedad, es quererles incondicionalmente, y quererles aun en los mínimos o discretos niveles de éxito en los que ellos se van situando libremente o por condicionamientos personales. Educar es sentir y comunicar sin palabras: Ahijo mío, te quiero aunque no seas lo que me he atrevido a soñar para ti@. Lo cual no impide el ayudarles a superar dificultades y lograr el nivel de excelencia posible para ellos en cada etapa de su vida. Pero el punto de partida necesario es aceptarles como son.
Otras veces, irritados por su falta de éxito, adulteramos las motivaciones y caemos en flagrantes incoherencias respecto a nuestros pretendidos valores espirituales y humanos, Asi no estudias no vas a poder tener..@. (y aquí se expresan altos indicios externos de bienestar material y Acalidad@ de vida) y por lo tanto estamos comunicando que sin eso no podrá ser feliz. )Es esta la filosofía de la vida y el mensaje de valores que estamos comunicando? Si sabemos que esa no es la verdad, ni nos la creemos, )no estamos manipulando el alma del niño o adolescente cuando le hablamos así?
La sana ilusión
Hay muchos padres y educadores que creen que existe una ilusión sana, un sano optimismo en educación, basado en una serie de creencias educativas básicas, como por ejemplo, que la verdadera ilusión consiste en creer que todo niño, por ser persona, posee la capacidad de crecer, madurar y ser feliz; progresar gradualmente, desde sus condicionamientos, y desempeñar en la sociedad una función digna. Puede llegar a Aser@ aunque Asea@ distinto de corno yo lo pensaba. Con frecuencia se programa a los niños y su destino como si fueran una prolongación o rectificación de nuestra vida. Una educación buena debe ser cuidadosa y preventiva, pero abierta, porque el destino es de ellos, tienen la capacidad de situarse y elegir. Un aspecto importante y a veces olvidado de esa felicidad a la que pueden llegar, es (por ejemplo) la capacidad de querer y ser querido, la capacidad de amistad, que puede realizarse plenamente, sin perjuicio de otras categorías sociales.
La filosofía optimista de la persona nos dice que en el ser humano existe una tendencia vital a desarrollar toda su potencialidad, lo que realmente tiene; a satisfacer sus tendencias básicas; a revalorizarse por medio del aprendizaje; a configurar su propia vida. Esa fuerza, tendencia vital e impulso innato, están ahí dentro de los hijos. No hace falta que se proyecten o se sueñen artificialmente cosas sobre ellos.
La ilusión ante el niño difícil
Si en algún momento de su evolución un niño o una niña se detiene en su desarrollo mental, social, afectivo, etc. es que no puede avanzar más, porque los objetivos que se le proponen superan su capacidad, y habría que acomodarse a su ritmo por pequeños pasos y adaptaciones de aprendizaje; o bien, porque está bloqueado por problemas evolutivos, efectivos, etc. y necesita desbloquearse, lo que lleva tiempo y exige paciencia en los que le rodean. En todo caso lo peor es el juego de falsas ilusiones y amargas desilusiones, y lo mejor es que se le siga queriendo tal como es y como está.
La verdadera ilusión consiste en creer que niños y adolescentes no son culpables de las condiciones (biológicas, familiares, ambientales) que les hacen torpes, antipáticos, irritables, faltos de tino, de concentración, etc. Nadie es difícil por gusto, sino porque ha sufrido adaptaciones negativas a la realidad o es víctima de una serie de limitaciones personales. La ilusión ante el más desfavorecido está a veces doblemente justificada, teniendo en cuenta que la configuración genética le hizo irritable, no concentrado, inestable, cte. y nuestro modo de educarle o nuestro peculiar ambiente familiar provocó o acentuó, sin querer, su inseguridad, su excesiva agresividad.
Aceptar a los hijos: un inmenso coraje
Tener ilusión sana por los hijos se fundamenta en aceptar al hijo como es. Esto es una tarea de todos los días, de todas las horas, una lección que no se aprende de una vez y que supone un coraje inmenso por parte de padres y educadores.
La ilusión sana se identifica con el amor incondicional. Sabemos que a muchos niños se les ha transmitido "te quiero con tal de que no me desilusiones", o Aque no dejes de llegar a tal nivel de éxito@. No es extraño que muchos niños y adolescentes hayan traducido esas expectativas como Amis padres sólo me quieren por las notas, mis éxitos, mis resultados@. Cuando perseguimos notas y resultados de un modo tan angustioso y nos alegramos Atan extraordinariamente@ por los resultados académicos más que por las buenas actitudes humanas, quizá no está tan claro nuestro amor incondicional. Quizás no se transmite claramente, o al menos ellos no lo acaban de ver, que nuestro deseo es que sean unas personas felices.
El amor incondicional es capaz de decir Allega a ser lo mejor que puedas ser, pero te quiero aunque no hagas lo mejor para ti mismo@. El amor incondicional es un difícil reto educativo, pero es el mejor alimento para el equilibrio personal y la autoestima.
Ser persona siempre es posible
Llegar a ser importante, rico, popular, atractivo, no siempre es posible. A veces tampoco es posible llegar a ser un ahogado normal, un técnico normal, un economista normal. Pero siempre es posible ser persona y vivir en paz consigo mismo. Todo niño, todo ser humano, posee la capacidad de ser persona feliz. )Se lo impedimos con la excesiva ilusión? Dice el Evangelio Adejad que los niños se acerquen a mí y no se lo impidáis@. Se podría traducir a un nivel pedagógico-humano como: dejad que los niños crezcan hacia una personalidad madura y feliz y no se lo impidáis. No utilicéis planteamientos educativos ocultos que os pueden llevar a la desilusión y les pueden impedir a ellos el crecimiento hacia la madurez.
Trabajo en grupo sobre el tema
Cuestiones para la reflexión
Esta charla o artículo ha expresado un tema básico en educación que incluye una filosofía humanista de la persona y su felicidad. Pero quizá pueda parecer una filosofía Aexcesivamente ilusionada@ de la educación. Veamos algunas dificultades y objeciones tal y como las expresan muchos padres:
1. Aceptación y futuro
- Lograr una persona feliz, aunque no alcance niveles académicos importantes, )no será pan para hoy y hambre para mañana? )no lamentarán después que no le hayamos incentivado con promesas menos Ahumanistas@ o más Apositivas@?
- El Aamor incondicional@ y la aceptación del hijo como es, )no puede producir que los niños/as se duerman en los laureles de su Aser como son@, que muchas veces consiste en vivir mediocremente?
- Aquí no se habla nada de preparación profesional. )A dónde se va hoy sin niveles de calidad académica o buena preparación para la vida profesional? )No es ésta la principal preocupación de los padres?
2. Aceptación, posibilidad y experiencias
- Por otra parte, )es posible aceptar a un hijo como es, cuando realmente se trata de un niño con serias carencias y limitaciones mentales, físicas o sociales? )No se está pidiendo un excesivo esfuerzo afectivo con esta aceptación incondicional?
- Quizás hay experiencias de padres que no han aceptado a su hijo/a como es, incluso se han Adesilusionado@ de ellos/as, y precisamente por ello han logrado que tales niños progresen y eliminen sus limitaciones y dificultades. )Puede alguien del grupo aducir alguna experiencia en este sentido? ) Y experiencias de lo contrario, es decir, que la no aceptación y la desilusión han hecho sufrir y han supuesto dificultades serias a la propia capacidad de superación?
3. )Posible síntesis?
- )Es posible alguna síntesis que integre lo que puede haber de verdad en estas dificultades, o a propósito de ellas, y los principios o criterios de la charla/artículo?
- ) Cuál podría ser la actitud y el criterio educativo resultante?
- )Quedan algunos interrogantes sueltos, que deben ser aclarados en la sesión siguiente de Escuela de Padres? )Cuáles?
Metodología aconsejada
11 Reflexión individual sobre las cuestiones planteadas en los apartados 1, 2 y 3 (5 a 7 minutos)
21 Diálogo en grupos simultáneos muy pequeños de 3 ó 4 personas (7 a 10 minutos)
31 Discusión dirigida moderada por el responsable de grupo (30 a 40 minutos)
41 El responsable del grupo escribe en un breve resumen, los acuerdos o desacuerdos y dificultades del grupo sobre el tema, para su estudio y respuesta, en la sesión siguiente, por el coordinador de la escuela o encuentros de padres.
