Situación de hermano y sociabilidad

Por Fernando de la Puente
Revista Padres y Maestros, No. 280, Nov-Dic 2003

En relación con la sociabilidad o agresividad en las interacciones de padres y hermanos, queremos abordar hoy el tema del rango y jerarquía de hermanos, el liderazgo de los hermanos mayores, los celos y las rivalidades.

No es lo mismo ser el hermano mayor que el de en medio, que el pequeño. Son situaciones que afectan al carácter, al tipo de relaciones humanas e incluso al proyecto de vida. Veamos las cuatro situaciones más importantes.

El hermano mayor

En él se concentran las emociones, creándose un estado emocional especial en tomo al primero de los hijos, como principal destinatario de las expectativas. "Tú eres el mayor", mensaje que él traduce "tengo que ser el más fuerte, el más inteligente, el más responsable ".

Por ello trata de obedecer y ganarse el afecto de los padres, no defraudar. Valoran el orden, son conscientes de su valía personal y adquieren un carácter conservador. A veces sufren porque quieren llegar a un nivel que no es el suyo, en notas, habilidades sociales, etc.

Es peligroso confiarles prematuras o excesivas responsabilidades, por ejemplo, sobre los hermanos menores. Si fracasa, se siente culpable. Si triunfa, a veces lo hace a base de autoritarismo y pequeñas tiranías, amenazando a los pequeños con llevarles ante el tribunal de los padres.

¿Destacan intelectualmente? No está claro, pero generalmente los hermanos mayores tienen pocos fracasos escolares porque están sobre-estimulados y han logrando identificarse bastante con los adultos, imitando sus pautas de actuación ordenada y responsable. Según estudios, el 60% de los hermanos mayores superan el nivel medio del cociente intelectual; y sólo un 30% es inferior a este nivel.

La llegada del segundo hermano suele ser un problema. Se siente rey destronado, postergado, y aparecen los celos que se proyectan en ciertas reacciones de marcha atrás, como enuresis nocturna, chuparse el dedo de nuevo, no comer solo. A veces tiene pesadillas porque se siente culpable de las ideas malignas que elabora en su mente contra su hermanito. Habría que hacerle ver, con palabras comprensibles, que es injustamente celoso pues él ya ha tenido su parte bien amplia de privilegios. No se le puede echar en cara, sino más bien decírselo cariñosamente. Lo que no se puede hacer es cambiar drásticamente algún aspecto de su situación en el momento en que llega el segundo, por ejemplo, sacarle de dormir de la habitación de los padres, tajante y simultáneamente, o mandarle a la guardería precisamente al nacer el segundo, en vez de hacerla previsoramente adelantando ese envío antes de la llegada de éste.

El hermano segundo

Los padres están más seguros y relajados, más flexibles y menos angustiados. Esto es bueno para el segundo. Pero éste se encuentra que hay otro niño en casa: el mayor, más fuerte, más listo (no porque sea intelectualmente más listo sino porque tiene más desarrollo mental por la edad).

Este hermano mayor puede ser su héroe o su rival. Si es incapaz de comprender las "ventajas" del mayor, el segundo tendrá una reacción negativa. Y aun comprendiéndolas en parte, surgirá en él casi siempre el deseo de competir y superar al mayor, al menos en algún aspecto. Si lo logra y el mayor lo acepta, ambos se tranquilizan y pueden ser buenos compañeros y colaboradores. A veces el triunfo del segundo hace sufrir al mayor. Hay muchos hermanos segundos que son más extrovertidos, pragmáticos, independientes, y entonces el que sufre los celos es el mayor. Recuerdo un hermano mayor que me dijo cuando era adolescente: "nunca pude querer a mi hermano y esto me provocó una incapacidad de expresión afectiva que me duró muchísimo tiempo".

Esto también le puede suceder al segundo si fracasa totalmente al competir con el mayor. Cuando el objetivo de superación no se cumple, se siente fracasado y vienen las malas reacciones: falso mimetismo del mayor, negativismo ante el mayor y los padres, comportamientos regresivos o negativos para llamar la atención. O bien, optan por arrojar la toalla: no estudia, no le interesa nada.

También hay reacciones buenas aun cuando no logra superar al mayor. Muchos hermanos segundos generan amor propio, queriendo rendir al máximo, o buscando un campo en el que destacar y no tener que competir con el mayor (así fue, dice Víctor Hugo, como me hice escritor).

El del medio

Su ventaja es que no sufre los riesgos del mayor, ni del segundo, ni del benjamín. Su riesgo es la indiferenciación: no destaca, no llama la atención, se le mira sin interés. Y encima suelen ser herederos de las ropas y juguetes de los hermanos mayores, ¿dónde está "lo suyo"?

Muchos hacen esfuerzos por hacerse notar desplegando al máximo sus posibilidades. Otros reaccionan con celos o con una permanente sensación de frustración al sentirse insatisfechos por la falta de un elemental protagonismo; ¿una vida gris?

El benjamín

El ambiente es más permisivo en casa, y esto le proporciona ventajas e inconvenientes. Generalmente nos presentan a los benjamines como niños mimados e inmaduros. Quizás porque el ambiente es más permisivo, menos exigente, más cariñoso; y también porque no se le confia nada pues se duda de su responsabilidad. Vive como entre algodones, superprotegido.

Pero esto puede servirle de revulsivo psicológico, de querer sobresalir estudiando más y mejor, desarrollando una rivalidad frente a todos. Si fracasan en su empeño, quedan desarmados y su comportamiento es "a la defensiva", huyendo de responsabilidad y retrocediendo ante el menor obstáculo. Pero no es raro que el proceso sea positivo, cuando le estimula el comportamiento de los mayores y logra su apoyo y ayuda. En todo caso puede encontrar la posibilidad de experimentar la vida real en la vida de los mayores, en sus ejemplos y consejos.

Si los padres son algo mayores o con cansancio educativo y afectivo (el pequeño ha tardado en llegar y están cansados de la tarea de criar niños), pueden desentenderse del pequeño y delegar demasiado en los mayores. Entonces el pequeño tiene en la práctica varias figuras parentales, los padres y los hermanos mayores, pero ningún hermano de igual a igual para realizar relaciones enriquecedoras.

Criterios educativos

Antes de seguir adelante con el tema de los celos y rivalidades, que desarrollaremos en la próxima charla, hacemos algunas observaciones educativas para los padres con varios hijos.

¿Criar hijos en lote? Hay padres que piensan: si vamos a tener varios hijos, que vengan enseguida, para criar/os juntos y acabar cuanto antes. De hecho, las mujeres al principio del siglo XX en 12 años criaban a 5 hijos. Pero en 1975, según estadísticas, en 7 años criaban 2,5 hijos. Hoy se cree que espaciarles facilita que el niño viva las distintas etapas madurativas iniciales de modo más personal. Es mejor no criarles en serie. Los autores dicen que la vida gestante dura 33 meses: 9 de gestación intrauterina y 24 de gestación extrauterina. Si una madre tiene un hijo cuando el anterior no ha cumplido los 2,5 años, se enfrenta con dos gestantes. Hasta los 2 años y medio el niño tiene una dependencia total del adulto.

¿Estimulación espontánea o artificial? Dijimos que los hermanos mayores son como "espejos donde mirarse" para los demás hermanos y esto es una estimulación natural, espontánea y positiva; la acción de los padres debe de ser discreta, tratar de que los pequeños imiten lo bueno de los otros en vez de lo negativo. En cambio, es nefasta la práctica de la emulación provocada, "¿no te da vergüenza? aprende de tu hermano", que lo único que consigue es crear rivalidades, además de ser algo inútil pues no logra su objetivo.

Los padres son el primer espejo que tiene un niño. La primera imagen de sí mismo le viene al niño de los padres a través de los gestos, signos de aprecio o rechazo, etc. que ve en ellos. Un gesto vale más que mil palabras. Muchos creen que a los niños se les influye mucho con brillantes palabras. Esto puede ser en el terreno de lo imaginativo, cuando los padres ingeniosos cautivan el interés y la imaginación de los hijos con curiosidades, historias y cuentos interesantes.

Sin embargo, en lo moral, en la creación de actitudes y valores, el estímulo personal es lo que influye; lo que como padres y educadores les animamos a ser, sobre todo cuando creemos en ellos. En alguna charla anterior se habló del efecto Pygmalión, que Adler llama efecto "revelador de talentos". Es algo que se logra manejando bien las motivaciones, el elogio, la censura, la ilusión por el hijo, todo lo cual que se comunica con la mirada y con el gesto, etc. Todos estos aspectos pertenecen a temas anteriormente tratados, pero volveremos sobre ellos cuando desarrollemos el tema de la inteligencia emocional.

¿Qué está en juego en la familia?

Según el informe de la juventud (artículo publicado por el Colegio de Psicólogos de Madrid en septiembre 2002), menos del 50% de jóvenes convive con padres y hermanos en la familia tradicional; y un 17,4% lo hace en solitario aunque cuente con uno o dos progenitores. Las diferentes situaciones afectan enormemente a niños y adolescentes; desarrollan sus proyectos en función de las carencias o ventajas que les proporciona la familia en la que viven. Las frustraciones básicas, el carácter violento, las relaciones de igualdad, todo eso se aprende en familia.

Ahora bien; ¿es suficiente la espontánea interacción de los hermanos, aunque sea pacífica, para construir una sociabilidad madura y equilibrada? La sensibilidad ante los valores sociales necesita además de una ósmosis familiar activa, en la que el niño recibe el modelo de los mayores, la palabra oportuna y la posibilidad de expenencia.

Es importantísima la palabra que el niño recibe de aquellos que le quieren incondicionalmente. No es bueno el silencio acerca de informaciones, criterios de vida, motivaciones hacia valores. Es necesario hablar. El ejemplo solo no basta. La palabra existe y su función es explicitar las cosas. Unas veces completando informaciones a propósito de lo que se ve en televisión, que casi siempre tiene una dimensión ética (la marginación, la guerra, la sexualidad, el delito, la violencia, etc.). El niño necesita que se le interprete todo eso, se le explique, se le complete para lograr una visión más amplia de lo que le ofrece el dato perceptivo de la pantalla. Otras veces es necesario explicitar las propias convicciones de los padres, explicando los propios criterios morales y de sentido de la vida; y en este sentido los padres son testigos de sus propios valores.

Otras veces se trata de clarificar las motivaciones, "es bueno actuar así porque... ", y es necesario encontrar razones verdaderas, no contentándose con las "razones del miedo" (los peligros que corres si actúas así). Hay que ir al fondo de la cuestión y explicar por qué es bueno ser bueno en talo cual dirección. Hay momentos espontáneos en los que salta la ocasión de hablar así, pero otras veces hay que preparar los temas para cuando surja la oportunidad. Y otras veces hay que "pedir tiempo" para preparar una respuesta cuando nos han hecho una pregunta que nos coge de improviso. No pasa nada, no nos desprestigiamos por decirles "déjame pensar eso, pues quiero darte una explicación más clara y necesito reflexionar, pues tu pregunta es muy importante".

En una palabra, en la familia está en juego la creación de actitudes sociales maduras y equilibradas, no sólo a través de la sana interacción habitual de padres y hermanos, sino por medio de una premeditada acción educativa del ejemplo y la palabra.

Trabajo de grupos: Cuatro casos de sociabilidad problemática

PABLITO 6 años, aplicable a niños de 3 a 8 años.

Agresivo en el colegio, molesta a los compañeros y al profesor en clase. Interrumpe a los niños cuando juegan en el recreo, les molesta, no se adapta a las reglas de juego, es individualista y protagonista. Ha venido a un colegio grande, pasando de colegio pequeño con sólo Educación Infantil. Después de un tiempo persiste la inadaptación. Pero parece que no lo vive como problema. Buena salud, fuerte fisicamente. Según la tutora da la impresión de que sus padres le consienten demasiado. Hijo único, no pueden con él en muchos momentos. Ambos padres son profesionales, de carácter tranquilo y situación económica desahogada.

Los padres, la tutora y el psicólogo están de acuerdo en pensar que es un niño mimado, muy consentido, que en casa torea bastante a sus padres, que se reconocen enormemente blandos e incapaces de decir "no" y darle nunca el más mínimo cachete. En el jardín de infancia ha pasado desapercibida su inadaptación, quizá por que no había mucha disciplina ni un proceso de aprendizaje que requería atención.

CATALINA, 11 años aplicable a niños/as de 8 a 12 años.

Tiene un comportamiento desigual. En clase es tranquila y silenciosa, con amor propio, desea hacer las cosas bien. Reclama con frecuencia ante las correcciones de exámenes. Pero fuera de clase es muy violenta en recreos deportes, grita, insulta groseramente a compañeros/as.

Jugando al voleibol se descompone e incluso llega a pegar a las otras niñas por sus fallos, algunas le tienen miedo. También hay quejas de vecinos de su casa, por peleas y riñas en la zona de juegos. Es la mayor de otros dos hijos, niño de 8 y niña de 5; prescinde de ellos en casa, apenas se relaciona con ellos. Los padres parecen serios y exigentes, dicen que en casa hay tranquilidad y ella se porta bien.

Los padres y el psicólogo piensan que quizá puede haber sufrido un desplazamiento cuando nació su hermano, y se ha hecho competitiva e individualista por una educación demasiado exigente en casa. Quizá no tiene buena relación social con los demás y proyecta su agresividad en juegos y deportes. Hay algo de lo que no estásatisfecha y que produce esa agresividad social.

JUANITA, 14 años aplicable a chicos/as de 12 a 15 años.

Agresiva con sus hermanos pequeños, niño de 8 y niña de 6. Hasta hace dos años no era así, pero en realidad no se relacionaba con ellos. Ahora les insulta, ridiculiza, les quita o esconde sus cosas o las estropea. Es cerrada, no cuenta nada de lo que ocurre fuera de casa. El tutor no ha visto nada raro en su comportamiento, pero no sabe si tiene amigos o no. Trabajo escolar aceptable, aunque podría rendir más. Últimamente se va poniendo más descarada con sus padres cuando le llaman la atención. Aparecen malas contestaciones y palabras groseras. Los enfrentamientos van subiendo de tono y se encierra en sí misma, cortando la comunicación.

Los padres y el psicólogo del colegio piensan que quizá haya un problema de celos no resuelto con el paso del tiempo, que ha terminado explotando cuando ha visto que no ha podido resolverlo atrayendo la estima y la atención preferente de los padres.

JAIME, 17 años aplicable a chicos/as de 16 a 18 años

Repite curso y saca las evaluaciones actuales con alguna reprobada. Agresivo y rebelde con sus padres, en sus salidas de fin de semana llega dos o tres horas más tarde de lo acordado, hacia las 2 de la madrugada. Contesta de mala manera, grita, da portazos. Una vez su padre le pegó una bofetada y él se enfrentó sujetándole el brazo (es tan fuerte y alto como su padre). En su cuarto, los libros y la ropa andan tirados por el suelo, fotos eróticas, música a todo volumen. Si se le llama la atención reacciona con palabras e insultos groseros. Los padres se sienten irritados y humillados. Dudan en tomar medidas drásticas, por ejemplo, si no recoge ropa del suelo, no se la lavan; si llega tarde a casa, no dejarle entrar, etc. Por otra parte se preguntan si hay algún problema médico, de origen orgánico, o cuáles son las necesidades insatisfechas de este chico.

Cada grupo, según las edades de los hijos, escogerá uno de estos casos para su estudio y reflexión. Una vez leído y reflexionado individualmente el caso, se establece una reflexión grupal por medio de las siguientes preguntas:

a) A la vista del caso y teniendo en cuenta las observaciones y criterios de las charlas anteriores, ¿quéremedios habría que aplicar a este caso? ¿qué estrategias o lineas de acción habría que ir adoptando?

b) Comunicación de experiencias: ¿ha tenido Ud. en sus hijos algún caso parecido a éste? ¿cómo reaccionó Ud., qué estrategias o medidas le resultaron útiles para atenuar la agresividad?