Por Fernando de la Puente
Revista Padres y Maestros, No. 283, marzo/abril 2004.

¿No tienes un hijo tímido o inseguro en casa? No estés muy seguro/a de ello, sobre todo cuando caigas en la cuenta de los síntomas de la timidez. Además, hay niños solapadamente tímidos. En todo caso, si ése es el problema, no nos preocupemos demasiado, porque no es difícil ayudar a superado con tal de que tengamos un poco de habilidad y sepamos rehacer lo andado en muchas cosas.

Grados de timidez

El primer grado, son los niños que están algo distantes de los demás, como inhibido s en el grupo. Les cuesta hacer amigos porque su capacidad de contacto social es insuficiente. Vemos muchos de ellos en los colegios.

El segundo grado, son los niños/as seriamente retraídos, ansiosos o algo confusos o perturbados por su falta de contacto social. Son conscientes de alguna manera de lo que les pasa y muestran reacciones psicosomáticas (dolor de estómago, de cabeza, diarreas...). No se explican por qué les ocurre esto. Muchas veces no es más que por temor a ir a la escuela o juntarse con un grupo determinado.

En este nivel se encuentran los adolescentes y jóvenes que se ponen muy nerviosos ante lo desconocido, ante un grupo nuevo de personas, etc. Su tensión desarrolla manías nerviosas, como morderse las uñas, dar vuelta a un mechón de pelo, etc. Afortunadamente son chicos/as que están luchando, aun con desgaste emocional, por lograr el contacto social.

En el tercer grado, están los que ya se han rendido, han tirado la toalla. Su situación es más seria porque ya no tratan de formar parte del mundo que les rodea. Algunos están inmersos en sueños, fantasías; sueñan despiertos tratando de situarse en un mundo aparte. Estos casos suelen necesitar la ayuda de un especialista.

Los síntomas

Todos estos grados de timidez pueden tener más o menos alguno de los síntomas que enumeramos a continuación:

- El enrojecimiento. El rubor les invade todo el rostro hasta las orejas, y algunos se ponen como bombillas. Con su cara están diciendo "dejadme en paz, por favor". Nadie sabe lo que a veces sufre un tímido, sobre todo los tímidos más profundos. No confiesan su malestar porque su misma timidez les impide expresarse. Son de esas molestias que no se dicen y por eso mismo se incre mentan; una pescadilla que se muerde la cola.

- Las manos húmedas. No se atreven a dar la mano, algo muy común a muchos adolescentes, pero en los tímidos mucho más.

- La micción. Tienen necesidad de orinar a todas horas. Necesitan salir de clase pero

no se atreven a pedirlo. Lo pasan mal.

- La tartamudez. Se traban. Hay chicos/as que cuando les preguntan en clase, se vuelven tartamudos o pronuncian mal. Se cortan, no porque no sean capaces de expresarse bien, sino por el temor a no poder expresarse, especialmente frente a personas con autoridad, cuyos juicios temen (un profesor que les puede poner nota). Algunos profesores comentan que a tales alumnos les entra como un zumbido en la cabeza, que incluso les impide oir al profesor cuando éste les pregunta algo en público.

- Los olvidos. Muchos padres nos dicen "me ha dicho la lección en casa muy bien, estaba preparado; pero llega a la clase y no da pie con bola". A veces quedan bloqueados, sobre todo cuando el maestro es muy impaciente y quiere las cosas muy rápidas, sin darles tiempo a reaccionar. Si además los compañeros se ríen, entonces el bloqueo es total. Hay cantidad de niños así en los colegios.

Atención: Si tienes algún hijo/a al que le ocurre algo de lo citado anteriormente es que tiene un cierto grado de timidez. A veces su timidez se esconde bajo apariencias de normalidad: tienen más o menos amigos, se relacionan... Pero si tiene alguno de los síntomas aludidos, hay en el/ella cierto grado de timidez que conviene ayudar a superar.

 

Consecuencias de la timidez

- El distanciamiento. A veces el niño/a tímido huye de la gente, se vuelve un poco más solitario, entreteniéndose en aficiones o juegos en los que no necesita de los demás. Juegos solitarios, natación, bicicleta, lectura; y ésta, cuanto más fantástica sea, o de aventuras o viajes imaginarios, más atractiva será para él, pues le encanta soñar con lo que no puede realizar. A veces el ordenador encubre también esta huida.

Otros buscan compañeros "mudos": muñecos, osos de peluche, animales, ordenadores. Huyen de la competición. Hay juegos de ensueño como el de aquella niña que se columpiaba indefinidamente mientras soñaba. El peligro es que no desarrollan el aprendizaje social, el sentido de comunidad.

- La suspicacia. Los tímidos sufren por pequeñeces, por insignificancias que los demás no captan, y que ellos perciben como amenazantes. Son de cristal, muy suspicaces, creen que todos se ríen de ellos. Son sufrientes sin causa, lo mismo que hay rebeldes sin causa.

- Las falsas compensaciones. Hay tímidos que son como altaneros solitarios. Se manifiestan con altanería para compensarse. Se exhiben como orgullosos, seguros de sí mismos, pero son sufrientes, tremendamente sensibles y tiernos.

Otros se esfuerzan por parecer más fuertes ante los demás. Buscan niños más pequeños o hermanos más pequeños que él para poderlos dominar; o compañeros socio-económicamente más bajos, o menos inteligentes. Se compensan así pero no están arreglando su problema, pues no se esfuerzan por ser más fuertes, sino por parecerlo.

En los casos de timidez más profunda, los niños y adolescentes no solamente se encierran en sí mismos, sino que quieren llamar la atención por su aislamiento. Se dan cuenta de que sus padres le miran con ojos preocupados, le miman un poco, le dan regalos... Y esto es un pequeño alivio y una compensación. Pero no es un alivio permanente, ni de este modo solucionan el problema.

 

¿Por qué se han vuelto tímidos o inseguros?

No se sabe bien el origen de la timidez e inseguridad y sobre ello hay muchas teorías.

- El miedo. Dicen que lo que está inmediatamente debajo de la superficie de la timidez, es el miedo. El tímido es con frecuencia una persona miedosa.

Hay varias clases de miedos. Hay miedosos que temen quedar mal, no hacer con éxito lo que otros le puedan pedir; por eso temen jugar con otros (el niño tímido escapa corriendo de los juegos de prendas). Otros temen expresarse ante los demás y dar su opinión, un miedo que les puede hacer sufrir durante toda su vida o parte de ella.

Otros temen al ridículo, que se rían de ellos, que les vean como especiales. Es un temor a sufrir un daño psicológico. En los casos más profundos son personas que no están nunca relajadas y felices, aunque aparentemente ríen, juegan, saltan, pero permanecen tremendamente suspicaces, no tienen "anchas espaldas" ante las bromas y los chistes.

- Los sentimientos de inferioridad. Suele considerarse como otra de las causas de la timidez e inseguridad. No se sabe cómo surgió el sentimiento de inferioridad o la autoevaluación negativa en ciertos niños. Pero de hecho no confian en sus posibilidades, se sienten débiles y no preparados para la vida, carecen de asertividad y no saben defenderse bien de la manipulación. Muchos de ellos no se evalúan con justicia, pues sus cualidades son mejores de las que ellos creen. Esta inferioridad les va a impedir en su vida muchas posibilidades profesionales. Hay tímidos que no quieren ascensos ni retos profesionales.

- Torpeza psicomotriz. Muchos niños o adolescentes son demasiado precavidos a la hora de participar en actividades de grupo, porque tienen una coordinación psicomotriz poco brillante que les lleva a ser torpes en sus movimientos y a quedar mal en los deportes. Todo ello les lleva a desarrollar un sentimiento de incapacidad fisiológica. A veces estas dificultades vienen de un conflicto interno, no porque tengan defectos fisiológicos sino porque creen que los tienen.

 

Las causas profundas

¿De dónde surgieron todos esos miedos, sentimientos de inferioridad o torpezas? La herencia, los genes no trasmiten el miedo o la inferioridad. Trasmiten más bien unas disposiciones y un sistema nervioso más o menos sensible.

Muchos creen que la verdadera causa son las experiencias de incapacidad, inseguridad, miedo... de la primera infancia. Es muy dificil saber cuáles fueron los elementos detonantes. En todo caso es algo original, primitivo, que incide sobre un temperamento, un sistema nervioso muy sensible, como acabamos de decir; aunque hay gente sensible que es claramente social y arriesgada. Quizá hubo un momento en que esa sensibilidad se enfocó a un temor hacia sí mismo, a valorarse negativamente a sí mismo, etc. por celos entre hermanos, o por no ser afectuosamente tratados.

 

Reforzadores de la timidez e inseguridad

El niño, que desde muy pequeño empieza a mostrar una tendencia a la timidez e inseguridad, tiene a veces la desgracia de que, en su educación y crecimiento, se encuentra con "reforzadores" de esa actitud.

- La timidez de los padres. Es algo contagioso. Los padres tímidos suelen producir hijos tímidos, no porque la timidez sea algo que se hereda, sino porque existe una comunicación ambiental, cuando, por ejemplo, los padres mismos temen los contactos sociales y los peligros.

- La super protección. Hay padres y madres que "guardan" a los hijos y quieren enmendar la plana a la vida para que no haya riesgos. Sabemos que desde que nacemos hasta que morimos la vida es un riesgo continuo, pero hay gente que no ha asumido esto de ninguna manera. La superprotección excesiva de todo riesgo puede crear en el hijo/a una sensación de temor a lo desconocido, a cualquier cosa imprevista.

- Las excesivas expectativas. Hay padres que exhiben a sus hijos, les alaban en público y les crean falsas expectativas. Cuando aquel niño pequeño encontró una cosa debajo del armario, los padres pensaron "tenemos un genio en casa". Si a continuación empezó a sacar buenas notas en Primaria, le crearon una expectativa que le obligó a desempeñar el papel de listo e ingenioso, lo que le crearía un sufrimiento continuo cuando empezó a sospechar que no iba a poder quedar a la altura de las expectativas.

- Las críticas y burlas. El desprecio y la burla afectan mucho al que ya es tímido o inseguro de origen. Hay padres y educadores que lo hacen directa o indirectamente. Que se ría de mí mi enemigo o una persona que desconozco, es desagradable. Pero que se ría de mí mi amigo, mi profesor, mi padre o mi madre, eso es mucho peor. Cuanto más cercana es la persona, más grave es el efecto de su burla. Hay una regla de oro en los tratados de la inteligencia emocional que dice: "trata a tu hijo como quieres que los demás le traten".

- Los cambios en la situación familiar. Son circunstancias que también refuerzan la timidez. El niño mayor, al nacer otro hermano, se volvió tímido porque interpretó que se le retiró el cariño. Un menor de cinco hermanos se encontró con que todo el mundo le quería educar, como si tuviera seis padres encima de él; unos le exigían más, otros menos, y otros no le entendían...

- La impaciencia. Los padres y profesores nerviosos e impacientes, que exigen las cosas con prisa y rapidez, refuerzan la timidez. Muchos tímidos son precavidos y lentos, no se les pueden pedir las cosas con impaciencia.

 

Líneas de ayuda

A) No empezar atacando los síntomas de frente.

Los síntomas caen cuando se ataca la causa, por ejemplo el miedo. Vayamos quitándole el miedo y dejémosle en paz si tartamudea o se pone rojo, o no tiene amigos todavía. No ataquemos los síntomas sino los problemas de fondo. Por eso no es bueno hablarle de su defecto.

B) Darle oportunidades.

Es importante proporcionarles ocasiones para habituarles a los contactos sociales. Las actividades paraescolares deportivas y culturales de los colegios, ayudan a los niños a superar la timidez porque se relacionan con otros en grupos más pe-queños; mucho mejor que en la clase ordinaria, donde se bloquean con treinta compañeros en situación de competitividad.

C) Proporcionar éxitos

Lo que más motiva es el éxito, aunque también es positiva la alabanza discreta. Los pequeños éxitos hacen que el niño crea en sus posibilidades. Por eso son tan positivas las actividades paraescolares en las que él encuentra satisfacciones y éxitos que no encuentra en la vida académica. Por eso también el sistema escolar se esfuerza hoy por atender a la diversidad y adaptar el programa a diversos niveles, avanzando hacia una enseñanza personalizada.

Los profesores de apoyo y los programas especiales de estimulación intelectual, empiezan por abajo, dando pequeños pasos y proporcionando pequeños éxitos. La dinámica positiva tiene tres partes: primero se le facilita un éxito con una tarea a la altura de sus posibilidades; en consecuencia el niño logra hacer algo satisfactoriamente; y finalmente se le alaba. Es una alabanza discreta y positiva porque recae sobre hechos reales, no sobre supuestas cualidades de la persona.

D) Relajar tensiones

Se logra en la relación personal, en el diálogo-comunicación con empatía y auténtica escucha. Un niño dificil es como una botella de gas a presión; y lo que mejor destapa esa botella sin estallar, es el diálogo. Aceptándole como es y logrando que él sienta que le queremos como es, se relaja y es capaz de expresar lo que le pasa. Los tímidos suelen tener dentro sentimientos conflictivos y necesitan una mano terapéutica que haga salir fuera estos sentimientos, que los exprese, que los vea e intente calificarlos. Llegará un día en que el niño diga casi llorando, como ocurre en muchas entrevistas clínicas, "es que tengo miedo a..."

Esto puede ser tarea de un especialista, pero muchos padres y educadores pueden lograr bastante en esta línea. En todo caso, enviarle a un especialista no nos inhibe a nosotros de escucharles y aceptarles como son.

E) Las terapias específicas

La psicología conductista ha logrado en muchos casos desbloquear los síntomas cuando ya se habían convertido en causas, creando un círculo vicioso. Hay terapias para superar la tartamudez, la defectuosa psicomotricidad, etc.; la solución de estas dificultades puede ayudar eficazmente a que el tímido pase a enfrentarse con las causas de fondo subyacentes. Pero ocurre a veces que la causa de fondo ha desaparecido, y permanece el síntoma que se ha encasquillado y se ha convertido en causa de la inseguridad o timidez.

Éstas pueden ser las líneas fundamentales de una terapia familiar para ayudar a superar la timidez e inseguridad.

 

Trabajo de grupo

Caso para grupos con niños de 5 a 8 años

Mario está invitado a un cumpleaños pero no quiere ir. No le gusta ir con tantos niños ni encontrarse con niños desconocidos. La madre insiste: "Mario, es tu mejor amigo, no le puedes hacer eso, arréglate y vámonos n. Mario se ve forzado a ir. Ya en la fiesta se queda en un rincón sin participar en los juegos. Al ir a buscarle su madre, le ve allí aislado y le dice en voz alta: "¿qué haces ahí solo? ¿para eso has venido? ¿por qué no te has puesto a jugar con los demás? ¿no ves que te han invitado?" El pequeño enrojece y desea marcharse de allí.

Luego, mientras iban de regreso a casa, su madre le sigue diciendo: "¿qué habrá pensado el niño que te invitó? No puedes actuar así, tienes que ser más agradable"

Caso para grupos con niños de 9 a 12 años

Unos padres nos cuentan sus preocupaciones. Nos preocupa nuestro hijo, porque parece que manifiesta ya una personalidad insegura y con dificultades para afirmarse ante los demás. Nos dicen que no se desenvuelve bien con los compañeros en el recreo; le dejan de lado o abusan un poco de él. En casa se encierra bastante en sí mismo. Por cualquier cosa se irrita o llora. Es muy sensible. ¿Qué debemos hacer? ¿Cómo debemos tratarle? No sabemos por qué ha salido así pues los otros dos hijos (un niño menor que él y una niña mayor que él) no tienen esos problemas. Les hemos educado a todos igual.

Caso para grupos con hijos de 13 a 18 años

Nos preocupa nuestra hija porque la vemos bastante tímida e insegura. No tiene amigas, excepto una niña con la que sale que nos parece tan tímida como ella. Nadie la llama del colegio para ir a fiestas o reuniones. Es muy reservada y distante con los chicos, probablemente por su timidez. Es muy susceptible en casa. Se encierra con el ordenador pero no trabaja con eficacia, pierde mucho el tiempo y no se concentra bien. Creemos que su problema de timidez social le está afectando cada vez más a su personalidad.

Preguntas para la discusión y diálogo sobre estos casos

1) ¿Qué aconsejaría Ud. a estos padres? ¿Cómo deberían actuar? ¿Cómo lograr la colaboración del colegio para ayudarle? ¿Deberían ir a un psicólogo o especialista?

2) ¿Tiene Ud. un problema semejante de timidez o inseguridad con alguno de sus hijos? A veces hay chicos/as inseguros/as en algunas cosas, aunque son seguros en otras. ¿En qué aspectos alguno de sus hijos manifiesta inseguridad? ¿Cómo ha tratado Ud. de ayudarle? ¿Ha notado algún progreso?

3) ¿Hay algún aspecto que desea Ud. aclar r en este tema de la timidez e inseguridad?