Las  relaciones sexuales
Reflexiones y orientaciones educativas

Por Fernando de la Puente
Revista Padres y Maestros, No. 299, marzo-abril de 2006

En la anterior entrega hemos desarrollado el tema de cómo y cuándo hablar con los hijos de sexualidad y amor. Vamos a abordar ahora los criterios de nuestra acción educativa basados en reflexiones psicológicas y éticas, que pueden ayudar a orientar a los hijos en estos temas.

LOS HECHOS

Según las estadísticas recientes, entre los 15 y 25 años el 85% de los jóvenes han tenido relaciones sexuales. Las adolescentes a partir de los 15 años, y en algunos casos antes, tienen su primera relación con un compañero, en general algo mayor que ellas. Se calcula que entre los 15 y 19 años alrededor del 50% de adolescentes han tenido ya relaciones sexuales (aproximadamente un 17% de las chicas y un 21% de los chicos). Todas estas cifras son cambiantes y la tendencia es a que la relación sexual sucede en una edad cada vez más prematura.

REFLEXIONES PSICOLÓGICAS

a) ¿Actitudes diferentes entre chicos y chicas?

Se suele pensar que las chicas proyectan inconscientemente en el chico, con quien se relacionan, la imagen del "hombre ideal" que buscan; y que posiblemente los chicos asuman falsamente las características que intuyen que la chica está buscando, como un atajo para la conquista sexual. Se piensa tradicionalmente que las chicas necesitan legitimar su relación afectiva y creer que el chico la ama antes de expresarse sexualmente. Y que los chicos en cambio tienen menos necesidad de creer eso para expresar libremente su sexualidad y más fácilmente "juegan" al amor, si es necesario.

Sigue existiendo algo de todo esto, pero parece que estas actitudes tienden actualmente a nivelarse; y que tanto la chica como el chico con frecuencia "juegan" al amor, para el que no están preparados.

b) La presión publicitaria sobre el sexo

Como comentan algunos expertos en sexualidad, el típico truco publicitario es describir la sexualidad como una marejada de placer casi insoportable que embarga a ambos compañeros hasta que explotan en el éxtasis. "Esta sexualidad grandiosa -dice Carol Cassell- sencillamente no se da, al menos entre adolescentes". "Para ellos el sexo es casi siempre apresurado, incómodo e inquietante. Esto suele cumplirse más en el caso de las chicas, porque casi nunca llegan al orgasmo. En el caso de los chicos, como se da por supuesto que saben lo que tienen que hacer, y en realidad no lo saben, sufren una gran ansiedad relacionada con su actuación. Como muchas veces no consiguen mantener la erección, con frecuencia se sienten sexualmente inadaptados. En todo caso, este tipo de experiencias no son ciertamente una gran ayuda para su seguridad personal".

c) Sexo y amor

El sexo no indica forzosamente amor, ni viceversa. Dos personas pueden sentirse físicamente atraídas y satisfacerse sexualmente, y no tener amor ni siquiera cierta amistad. Y es posible amar a alguien y, pese a ello, no mantener de hecho una relación sexual. Puedes amar a una persona y pensar que no estás preparado (por una serie de razones) para afrontar una relación sexual.

d) Experiencias previas

Tener experiencias previas de relación sexual no está claro que garantice una mayor capacidad de comprensión y fidelidad en el matrimonio. De hecho, hay tantos fracasos afectivos y matrimoniales entre gente casada después de tener experiencias sexuales, como entre las parejas que no tuvieron tales relaciones. ¿Puede existir la experiencia de compartir la vida, a base de experiencias descomprometidas? ¿Puede experimentarse la entrega incondicional sin entregarse incondicionalmente, sabiendo que se está "a prueba"? Cada individuo es diferente, y la experiencia vivida con una persona no es forzosamente transmisible a otra. Más bien, quien la tenga deberá apresurarse a olvidarla para no hacer comparaciones ni exigir comportamientos idénticos.

REFLEXIONES ÉTICAS

a) Evolución moral

Desde el punto de vista ético o moral, es indispensable recordar que antes de los 15 años, los adolescentes no han alcanzado el grado de evolución mental que se requiere para un auténtico análisis crítico y para formular juicios de valores profundos y autónomos. Hacia los 15 años, al llegar la evolución mental a la etapa de razonamiento lógico abstracto activo, comienzan a aprender a formular juicios críticos. Varios años después, cuando alcanzan el pensamiento ponderativo y comprensivo, lograrán manejar unos criterios éticos y morales, plenamente autónomos y responsables. Mientras tanto, sus criterios serán vacilantes, inmaduros, sometidos a la presión de los impulsos y emociones internas y de las influencias ambientales; unos criterios inseguros, en vías de formación bajo la orientación y responsabilidad de los educadores adultos.

b) Las razones acerca de los peligros

Ordinariamente argumentamos con razones acerca de los peligros, de carácter preponderantemente social y psicológico, que llevan consigo las relaciones sexuales prematrimoniales:

- La presencia de un embarazo con el rechazo familiar o social concomitante, o el dramático recurso del aborto.

- El peligro de abandono del noviazgo o relación afectiva por parte de uno de los dos. Con frecuencia, una vez que se ha conseguido la relación sexual desaparece el interés por la persona. En esas relaciones prematuras, el chico y la chica con frecuencia pierden la amistad, rompen la relación rápidamente ante cualquier capricho, se traicionan mutuamente, etc. Empieza la inseguridad y la preocupación en cuanto a si la relación durará, lo que pensarán los padres, si es realmente amor o sólo sexo, la posibilidad de embarazo.

- Tales relaciones frecuentemente tienen consecuencias peligrosas para una posterior fidelidad conyugal. Jóvenes que han jugado al amor tienen el peligro de ir al matrimonio demasiado centrados en lo sexual, con actitudes egocéntricas y dificultades para la fidelidad.

- El peligro de SIDA u otras enfermedades de transmisión sexual.

c) Razones fundadas en valores humanos y morales

Los argumentos acerca de los peligros son serios y es preciso tenerlos en cuenta; pero no suficientes desde un punto de vista formativo. Los peligros no educan. Por otra parte los peligros no son del todo ciertos en muchos casos, y los jóvenes en general no los valoran demasiado. Solamente con ellos tampoco adquirimos verdadera autoridad moral ante los hijos, lo cual es muy importante a la hora de pedirles que nos escuchen.

Creemos que a las motivaciones sobre los peligros debemos añadir las motivaciones desde los valores humanos y morales, que ayudarán a formar auténticos criterios morales en los hijos y nos revisten a nosotros de autenticidad moral. Es éticamente positivo lo que es bueno para la persona humana, lo que la humaniza, teniendo en cuenta el conjunto de su vida, su destino en el mundo y el desarrollo pleno de sus capacidades.

La sexualidad es positiva, es un error presentarla como algo obsceno o sucio. Sin embargo, el uso de la sexualidad no es indiferente, no se justifica por el hecho de que un chico o una chica decidan hacerlo. La conducta ética supone el cumplimiento de unos valores humanos básicos.

La libertad

El sexo domina de alguna forma las relaciones adolescentes y puede ejercer una gran presión personal y social en uno o en ambos, impidiéndoles una libre decisión. Esta coerción continúa después que una pareja ha iniciado las relaciones sexuales. Aparece la presión de los celos sexuales, que puede ser una carga muy pesada, pues cada uno espera una relación de exclusiva fidelidad del otro, en una etapa de la vida en la que, en realidad, lo que conviene es explorar nuevas posibilidades y amistades. Las chicas suelen quejarse de que tienen menos tiempo para sus amigas, para estudiar y para ir a sitios con la familia: "ahora a él ya no le apetece salir; sólo quiere que vayamos a algún sitio y nos acostemos". Los chicos dicen que la presión de sentirse obligados por la chica (por parte de ella misma, de los amigos de él o ella) les fuerza a prolongar una relación que preferirían cortar.

El respeto y la sinceridad

Psicólogos y moralistas modernos creen que en la relación sexual de jóvenes y adolescentes se conculca frecuentemente el respeto y la sinceridad, valores humanos básicos en toda relación humana, y tan apreciados por los jóvenes. No habrá respeto ni sinceridad si uno de los dos es coartado, bien mediante artimañas persuasivas ("si me quisieras lo harías", "¿no me quieres lo bastante para acostarte conmigo?"), o mediante amenazas veladas ("si no lo haces te dejaré"; o mediante presión física.

Hay manipulación (y por tanto no hay respeto ni sinceridad) cuando se tienen relaciones sexuales con otra persona con pretextos engañosos. Ejemplos de manipulación: decir a alguien que le quiero cuando no es cierto; tener relaciones sexuales con alguien para obligarle a salir siempre conmigo; tener relaciones sexuales sólo por el propio placer; utilizar el sexo como forma de demostrar la propia masculinidad o feminidad; utilizar el sexo para obligar al otro a una relación exclusiva, o forzarle a casarse. En todos estos casos, aunque a uno le guste la persona del otro sexo, no la trata como sujeto sino como objeto de deseos y apetencias. No hay un nivel suficiente de amor responsable.

Autenticidad

El amor es comunicación, y busca la intercomunicación personal. La entrega sexual total es el gesto más profundo de relación interpersonal, si se hace con amor. Si se hace sin que exista amor, hay una especie de mentira, porque se expresa con el cuerpo algo que no se siente de verdad. El gesto miente porque no corresponde a la entrega personal de corazón.

Responsabilidad

La relación sexual moralmente positiva es expresión de un amor que se siente responsable del bien de la otra persona. Este camino de maduración se dificulta cuando una pareja juega al amor, o a pasar el rato, etc., o cuando su enamoramiento es más o menos superficial, sin tener un interés verdadero por la otra persona. En realidad están fomentando el egocentrismo y dificultando el proceso natural hacia la madurez afectiva, que les va a hacer capaces de un auténtico amor.

Al ser humano no le basta la madurez biológica (11 - 13 años de edad), ni tampoco la capacidad de enamorarse (adolescencia); necesita poseer una madurez personal seria para sustentar el peso humano (responsabilidad) de la relación afectivo-sexual plena. La relación sexual responsable debe ser el resultado de la decisión consciente (como hemos apuntado: libre, auténtica, respetuosa y sincera, responsable) de dos personas, que llegan a la misma después de haber dedicado un tiempo a madurar su relación humana.

ACTITUDES EDUCATIVAS

a) Una difícil persuasión

Gran parte de la juventud actual no acepta estos principios y prefiere creer que el sexo es simplemente una manera más de expresar amistad o atracción por el otro, o incluso de pasarlo bien, sin relacionarlo con los valores anteriormente dichos, especialmente con la responsabilidad por el bien y la madurez afectiva de sí mismo y de la otra persona.

Ahora bien; es dificil llevar a cabo con ellos una amistosa persuasión. La presentación precipitada, autoritaria o agresiva de las razones antes dichas, puede producir un rechazo en muchos jóvenes, no preparados para oírlas. Existe el peligro de echar todo a rodar e impedir que, al menos, acepten unos mínimos valores humanos básicos.

Si nos dicen "no entiendo esta manera de pensar", no debemos entrar en dialéctica con ellos, ni esperar que lo reconozcan verbalmente. Pero podemos con calma, hacer que comiencen a pensar desde otros puntos de vista.

b) Podemos hacerles pensar

Podemos presentar lo ético y moral como lo que verdaderamente humaniza al hombre. Es por tanto muy importante para todos discernir y pensar serenamente qué es lo que realmente nos humaniza y nos realiza como personas.

Podemos pedirles que aprecien con sinceridad si su manera de actuar les está madurando o no, si les está o no haciendo capaces de entregarse y amar a los demás.

Podemos pedirles que piensen serenamente, con la mano en el corazón, si es verdad que realmente no entienden nuestras razones o más bien no quieren entenderlas. Podemos pedirles que examinen si su "hacer el amor" es sinceramente expresión de amor o hay chantaje y manipulación; o si se están dejando llevar de la presión del ambiente social o del grupo de iguales. Que miren bien si en su relación tienen en cuenta el bien de la otra persona, su felicidad y seguridad; si no hay peligro de dañar al otro.

Nuestra postura no debiera ser dialéctica, ni paternalista ni dogmática; pretendemos hacerles pensar, abrir una puerta a otro modo de ver las cosas. Un diálogo sereno y comprensivo les puede ayudar a ir descubriendo poco a poco que, actuando responsablemente, no por ello son menos felices. Sucede algo parecido a la droga, al alcohol o al tabaco. ¿Es menos humano y menos feliz el que no bebe, no se inyecta o no fuma? No, cuando además se tiene un enfoque vital alternativo y positivo.

e) Educación y libertad

Todos estos argumentos y motivaciones se pueden afirmar sin complejos. Nos dan categoría moral y les ayudan a descubrir la verdad. Pero, como sabemos, la verdad es libre y no se impone. Los jóvenes se sienten libres para tomar sus decisiones, aunque estas decisiones no sean realmente libres y responsables. Por lo cual, es necesaria una información clara y completa de todos los aspectos y consecuencias, una reflexión sincera de las razones éticas, y una cuidadosa atención al proceso de maduración afectiva y moral.

Dadas las presiones sociales no es fácil para un joven vivir siempre el ideal. Si la actitud es positiva y sobreviene una relación sexual aislada, habrá que ayudarle a reflexionar seria y serenamente, tomar conciencia de lo que ha fallado y recuperar el ideal.

d) Un conjunto de aspectos

La experiencia educativa enseña que los adolescentes y jóvenes pueden aceptar los criterios de responsabilidad sexual, cuando confluyen un conjunto de aspectos. Por una parte, una suficiente comprensión de las razones, tanto las de los peligros como las que se basan en valores humanos, éticos y cristianos. Por otra parte, nuestra buena relación con ellos y nuestra autoridad moral pueden animarles a que valoren positivamente nuestras razones. Tiene mucha importancia su situación personal: la satisfacción afectiva (familia, amistades...), el tener la vida llena con ideales humanitarios y también con aficiones deportivas y culturales, etc.

Una vida suficientemente llena, vital y afectivamente, y la progresiva comprensión de las razones de fondo, les ayudará, mientras van desarrollando el ideal de la madurez afectiva. (Véase a lo indicado en números anteriores acerca de la educación afectiva y moral de niños y adolescentes).

Trabajo en grupos

1. ¿Qué piensan sus hijos de las relaciones sexuales? (deducciones que han hecho de algunas manifestaciones suyas, lo que dicen de su pandilla o de la gente de su edad)

2. Los criterios expuestos en el artículo, ¿pueden ayudaras a dialogar con ellos y hacerles pensar? ¿Sólo a los adolescentes o también desde los 8 ó 9 años, adaptando el lenguaje? ¿Qué experiencias tienen sobre ello?

3. En el caso de niños pequeños, ¿qué experiencias han tenido al hablar con ellos sobre estos temas? ¿Qué cosas les han preguntado y cómo han logrado responder? ¿Han quedado satisfechos de sus respuestas?, ¿y ellos?

4. ¿Hay algunas cuestiones o planteamientos de los hijos que no están suficientemente respondidos?

Para saber más:

-SONET, D., Su primer beso, Sal Terrae, 2000.
-AYERRA, M.P., El regalo de la sexualidad, Reinado Social, 1998 -SASTRE, J. Y NIETO, F., A vueltas con el sexo. Guía para no perderse, San Pablo, 2003
-CASSELL, c., Con toda sinceridad, GRIJALBO, 1987