Por Fernando de la Puente
revista Padres y Maestros, No. 274, febrero 2003.

En la charla anterior habíamos desarrollado las principales causas, a veces profundas y complejas, del rendimiento escolar insatisfactorio, de quien no alcanza los niveles mínimos o de quien no rinde conforme a sus posibilidades. Vamos a desarrollar ahora las vías de la llamada "terapia familiar" y del recurso a los especialistas.

Punto de vista de la higiene

De acuerdo con lo dicho en el capítulo de la salud, hay apatías y fracasos escolares que provienen de una vida higiénicamente insuficiente. Generalmente, en nuestro país los niños están bien nutridos pero a veces hay en sus dietas excesos de hidrato s de carbono y grasas, déficit de vitaminas (las del complejo B son importantes para el rendimiento); o la costumbre de tener desayunos deficientes. Es dudoso en general que sea suficiente el número de horas de sueño que tienen nuestros niños y adolescentes.

Recordemos que la deficiencia visual está dificultando en muchos casos la comprensión de explicaciones o la destreza lectora, lo cual lleva a desinterés y apatía en los estudios; a veces se detectan estos defectos por la forma de mirar de los niños o el modo de acercar la cabeza exageradamente. Los déficits auditivos o hipoacusias producen defectos en la pronunciación, en la ortografia y en el seguimiento de explicaciones orales. El exceso o defecto de secreción hormonal de algunas glándulas endocrinas, como vimos, produce alteraciones en el carácter y en el aprendizaje.

Ante todo trastorno orgánico hay que actuar rápidamente. Haciéndolo así, muchas cosas tienen solución. Es un error decir "el niño es así", retrasando indefinidamente un diagnóstico correcto. Y no hay que contentarse fácilmente con cualquier diagnóstico. Si los síntomas persisten es prudente realizar una nueva exploración.

 

Punto de vista psicológico y afectivo

Cuando se trata de problemas psicológicos, como desánimos profundos y duraderos, inseguridades afectivas, celos profundos (hay niños introvertidos que disimulan sus celos), conflictos no resueltos, etc., en primer lugar hay que apresurarse a investigar y averiguar las causas. - Pero es muy peligroso hacer diagnósticos caseros ("este niño es tímido y por eso no pregunta en clase... "). Juntamente con esto es necesario realizar una "buena meditación" sobre el niño/a dificil. Persuadirse de que él o ella no tienen la culpa de su problema. Todo niño dificil es víctima de condicionamientos de los que no es culpable.

Otra medida importante es ayudarles a que ellos verbalicen lo que les pasa, sin temor a sí mismos. En algunos casos, esto es tarea del especialista, pero podemos hacer bastante a nivel familiar: a) Manteniendo un contacto personalo "escucha activa" (véase todo lo dicho en las charlas sobre diálogo-conversación); "escucha a tu hijo", es un slogan que hace la publicidad de prevención de drogas y alcoholismo. b) Observando reacciones, rarezas más o menos duraderas, en orden a poder hablar con ellos en un clima de empatía y cariño acerca de las causas de estas conductas y modos de actuar. c) Darles importancia en el modo de tratarles; escuchando con interés sus opiniones, tomando en cuenta sus puntos de vista... ; "mirarles" también a ellos. d) Buscar lo positivo del niño dificil para que "me caiga bien", porque si un niño no me cae simpático no puedo ayudarle.

Todas estas cosas no podemos delegarlas en otros ni en especialistas. El contacto, la ilusión, el interés por las personas no se delega. Es función primordial de ser padres.

Punto de vista del desarrollo social

Muchas apatías o fracasos de rendimiento satisfactorio se deben a problemas de relación. Es importante conocer su sociabilidad (tema que desarrollaremos ampliamente en charlas posteriores). La pandilla y el ambiente tienen gran influencia; "he perdido a mi hija... " decía una madre a propósito del distanciamiento afectivo y de comunicación de su hija de 13 años. Hay niños/as que se vuelcan totalmente en la pandilla, a veces por falta de convivencia y diálogo familiar, pero a veces sin esa causa. Muchos chicos y chicas adolescentes viven soñando con el [m de semana, lleno de retos y atractivos más o menos excitantes para ellos. Sufren el tramo lunes a viernes como un túnel que hay que pasar; pero la vida llega el viernes a las 5 de la tarde. Tenemos que estar muy atentos a este mundo de excesiva obsesión o de aislamiento. Veremos causas y vías de solución en las charlas siguientes. De nuevo, la observación, el trato y la cercanía pueden hacer mucho; y en algunos casos la [lfmeza y los límites.

Punto de vista pedagógico familiar

¿ Qué podemos hacer para sacarlos adelante cuando no existen problemas fisicos ni psicológicos y se trata de inadaptación al estudio? Hay que actuar sin tensiones porque no sabemos si podremos solucionar poco o mucho; y sin irritación, pues muchas causas se deben a nuestros propios fallos educativos (superprotección, educación blanda y consumista, excesiva TV, etc.). ¿Cuáles son nuestras posibilidades?

a) Analizar con el colegio cuáles son las deficiencias de base, de comprensión, de método. El tutor/a puede informamos de ellas y de nuestra posibilidad de colaborar desde la familia. El colegio deberá proporcionarle habilidades básicas en cálculo, lectura y memoria; pero hay ejercicios de mejora de habilidades que los padres pueden completar en casa.

b) Cuidar el ritmo de trabajo. Si el niño es asténico ("perezoso biológico") y su trabajo es lento, hay que dejarle trabajar a su propio ritmo, sin acosarle, ni tratar de hacer de él un sujeto rápido. Más bien hay que pedirle que encuentre satisfacción en la calidad más que en la cantidad y rapidez.

c) Los pequeños incentivos. Sin hacer promesas formales de premios materiales, se les puede animar implicándonos personalmente "vamos a aprender bien esto y lue go vamos ajugar a o vienes conmigo a ". Que las

recompensas sean inmediatas, pues si Son lejanas ("te prometo que dentro de 20 días vendrás a... ") se transforman en promesas irreales.

d) Los pequeños pasos (ejercicios graduales de fácil a dificil) producen sensación de éxito y el éxito se puede completar con el refuerzo positivo (alabanza, detalle afectuoso, incluso alguna vez un premio no anunciado). Es el triángulo de la motivación: tareas fáciles-éxitorefuerzo positivo.

e) Los éxitos en otras áreas. Es imprescindible que triunfen en otros campos, en las amistades, en el deporte, en su habilidad con el ordenador, etc. Y después, alabarles esas habilidades, en vez de mirarlas con sospecha o "menosprecio". No como aquel padre que dijo "no le

río las gracias en nada hasta que sea buen estudiante". Nunca se debe castigar con la falta de elogio.

d) Conocer sus posibilidades reales. Hay que hacerlo con cautela. A veces una buena batería de tests puede damos pistas, juntamente con otros datos, de que su mente funciona con dificultad o lentitud en una serie de aspectos. En general los padres no quieren aceptar que su hijo tiene dificultades mentales reales ("el día que me planteé la posibilidad de que mi hijo no valía para estudios superiores, estuve toda la tarde llorando "). En otras ocasiones, niños con suficiente capacidad no son conscientes de sus capacidades reales. Nunca han sido informados acerca de esto y no es raro que tengan ideas negativas sobre sí mismos. Bajo la inframotivación por el estudio, existe una infravaloración de su capacidad. A veces, incluso los padres no aceptan la evidencia que proviene de estudios psicológicos serios que diagnostican un talento normal e incluso favorable ("si se comporta tan estúpidamente, ¿cómo voy a creer que tiene un coeficiente intelectual alto? ").

El "contrato de trabajo"

Si se trata de niños o adolescentes desordenados o desanimados en general, sin graves problemas personales, una de las ayudas interesantes a nivel familiar es realizar con ellos un acuerdo sobre las horas y circunstancias de su trabajo personal en casa (una especie de "contrato de trabajo").

Para que este plan sea eficaz es necesario:

a) Que sea muy concreto: cantidad concreta de tiempo diario; di as (cuánto tiempo de lunes a viernes, qué tiempo los fines de semana); otras concreciones según las deficiencias del estudiante (evitar levantarse e interrumpir el estudio durante tal tiempo, estudiar con papel y lápiz, tener el diccionario a mano para consultar, etc.)

b) Que el plan sea progresivo. Deberíamos contentamos con empezar por poco, dar pequeños pasos, saber ceder y regatear amistosamente hasta llegar a un plan concreto.

c) Darle motivaciones claras, sencillas y verdaderas ("esto es interesante para ti, pues necesitas adquirir

fuerza de voluntad, aprender a concentrarte, lograr capacidad de trabajo, aprender a estudiar tú solo... ya eres mayor"; "todo esto te garantizará poco a poco la satisfacción de dominar las asignaturas, tener seguridad en tus conocimientos, estar bien preparado para los temas dificiles en el curso siguiente", etc.) No deberíamos motivar con razones muy elevadas ni prometer lo que no sabemos ("así aprobarás la próxima vez", "tu puedes de sobra, lo que pasa es que no quieres").

d) Formalizar el acuerdo. Aunque a algunos les parezca algo infantil, es interesante escribir el acuerdo, hacer copia, pegarlo en un corcho visible, etc.

e) Firmeza en el control de lo acordado hasta que se vayan asentando los hábitos. Esto supone implicación por nuestra parte, una presencia y vigilancia a veces costosa. Entre el padre, la madre o un hermano/a mayor se puede ir organizando este control. Quizás ésta es la parte más dificil de la estrategia.

f) Refuerzo positivo. Apenas se vean los primeros resultados positivos, saber reforzarle ("¿ves como ya te vas concentrando mejor? ") Estos refuerzos deben de ser inmediatos, cercanos al resultado; son necesarios los primeros días. Hay que saber que los mejores premios son los afectivos: la alabanza personalizada sobre los hechos.

g) Aplicar alguna pequeña sanción proporcional a los fallos cometidos. Algo que signifique las consecuencias de los actos, por ejemplo, "ahora deberás estar media hora más porque esta tarde no has trabajado suficientemente", etc.

h) A veces (sin anunciarlo, por favor) es positivo otorgar un premio especial ("estoy contento con tu esfuerzo durante esta semana, te voy a llevar a te concedo...").

Como vemos, cualquier estrategia necesita concreciones y un cierto grado de implicación personal. Si les pedimos esfuerzo y constancia, tenemos que ser coherentes. Es imprescindible sufrir un poco con el que sufre. No nos hagamos la víctima; muchas de las causas de su apatía o fracaso se deben quizás a errores educativos nuestros conscientes o inconscientes.

Cuando a pesar de todo, el fracaso persiste

En primer lugar, hagámonos preguntas sinceras. ¿Hacemos lo que decimos que hacemos, para ayudar a nuestros hijos?; las causas que creemos que producen su apatía o fracaso, ¿son las verdaderas causas? ¿o habrá algo más?; ¿son fiables los informes médicos que hemos recibido?; ¿estamos realizando la ayuda y exigencia con aceptación positiva de la persona, sin irritación personal, siendo capaces de ver sus cosas positivas en otros aspectos?

En segundo lugar, si creemos que estamos haciendo lo que podemos (¡ojo, es muy dificil ser objetivos!), es importante no perder nunca la esperanza, pues al final del túnel de pronto aparece la luz, que a veces llega a los 14 años ó a los 17 ó a los 23, o incluso más adelante, cuando circunstancias de la vida les llevan a experiencias importantes afectivas, sociales, etc. Hay un misterio aquí. Uno se rehace cuando quiere o cuando puede, a veces en la adolescencia, a veces en la juventud o más allá de los 30 años.

Salvar la personalidad

Sentimos que estamos luchando contra un muro infranqueable que no podemos traspasar mientras el hijo/a estásufriendo en su personalidad. Es preciso salvar la personalidad por encima de todo, pues de lo contrario criamos personas llenas de neurosis e inseguridades, lo cual no merece la pena. Es mejor pensar en intereses personales y vocacionales más abiertos, dándoles a los hijos horizontes amplios, transmitiendo el mensaje de que "hay algo para lo que tú vales con seguridad en la vida, ya lo iremos viendo ".

Hay un montón de causas orgánicas, psicológicas, afectivas, etc. que afectan a la atención, al esfuerzo, a la seguridad personal. Esto produce las primeras malas notas, disgustos en casa, vergüenza personal. De ahí se origina en muchos casos una mayor inseguridad, desmotivación y pereza invencible. Pero cuando se estudian las causas y se trata de ayudarles con terapias familiares o con especialistas, un tanto por ciento de estos fracasados salen adelante y se logra que puedan elegir estudios posteriores de acuerdo con sus posibilidades. Otro tanto por ciento se reharán más tarde, cuando despierten a la responsabilidad, o se adentren en una carrera más adaptada a sus posibilidades actuales.

En todo caso es necesario mantener intacta la personalidad, es decir, un mínimo de seguridad afectiva y autoestima, para lo cual las reacciones de los padres son muy importantes. Recuerdo un alumno que me dijo en una ocasión 'yo fui un desastre en los estudios; mi padre me exigía, me controlaba y no estaba de acuerdo con mi comportamiento; pero al mismo tiempo yo sentía que para mi padre yo era un tipo estupendo". Muchas veces estos alumnos que han sufrido dificultades y fracasos en los estudios, llegan a ser más tarde personas estupendas, capaces de gran superación y comprensión de los demás. Nunca perdamos el humor y la ilusión por la persona; es un derecho del hijo. Salvemos la persona y el sentido de la vida. Lo importante no es que llegue a conseguir tal nivel de cualificación o nivel profesional, sino que pueda llegar a ser una persona feliz.

Trabajo en grupos de acuerdo con la metodología acostumbrada

1. Para padres con hijos de Infantil y Primaria

Reflexionemos sobre algunos aspectos que están en la base de los futuros hábitos de trabajo escolar de estos niños de 3 a 7 años:

a) ¿Les estamos educando en la cultura de tener todo lo que piden, o "les hace ilusión"? ¿es posible, en la sociedad y ambiente en que nos movemos, ser moderados en regalos? ¿no somos exagerados en los Reyes, cumpleaños, traerles continuamente cosas después de un viaje y con cualquier otra ocasión?

b) ¿Les estamos educando en una disciplina o habituación seria y constante de horas de comida, acostarse, levantarse, jugar, puntualidad...? ¿qué hábitos de TV o vídeos tienen de hecho?

c) ¿Les habituamos a tener sus cosas más o menos ordenadas, no dejar cosas tiradas por los suelos, o vamos nosotros detrás recogiéndoselas?

d) ¿Nos hacemos obedecer o "no podemos ya con el/os" y tenemos que gritarles diez o veinte veces que apaguen la TV, se vayan a lavar las manos, etc. (dando una lastimosa imagen de ineficacia)?

e) ¿Estamos atentos (preguntando además a sus profesores) a la posible aparición de dislexia, hiperactividad, falta excesiva de concentración, de motividad o energía, etc.? ¿qué estamos haciendo para contrarrestar estas deficiencias (que son tan importantes para el futuro rendimiento y éxito escolar)?

f) ¿Les ofrecemos juegos que les ayuden a mejorar su capacidad de concentración?

2. Para padres con hijos en Secundaria

Objetivo de este ejercicio. Caer en la cuenta de las condiciones de un buen "acuerdo de trabajo" con niños o adolescentes. Cómo plantearlo y exigirlo. Puede hacerse con niños a partir del momento en que ya pueden hacer algún tipo de deberes para casa.

Piensa en el hijo/a que va peor en los estudios. Además de investigar posibles causas médicas o psicológicas de su falta de interés y esfuerzo, ¿crees que sería conveniente o incluso necesario hacer con él/ella un plan concreto de trabajo ("contrato de trabajo") y exigírselo seriamente? Suponiendo que es oportuno dicho plan, piensa en las condiciones de este tipo de planes o acuerdos tal como se han explicado en la charla.

-¿Cómo y cuándo harias este plan? -¿Cómo se concretaría?

-¿Cómo se formalizaría? ¿ de palabra? ¿por escrito?

-¿Cómo le exigiríamos su cumplimiento? ¿qué tipo de control? ¿ cómo reaccionar ante su falta de cumplimiento?