¿Educación de la libertad?

Por Fernando de la Puente
Revista Padres y Maestros, No. 293, junio de 2005

Cuando se les pregunta a los adolescentes sobre la libertad responden cosas interesantes: consiste en poder hacer todo lo que no perjudica a los demás, entrar en contacto con los demás cuando se quiere, actuar por criterios propios y no dejarse conducir desde fuera como un muñeco de guiñol, no aceptar nada de cuanto viene impuesto desde fuera... ni siquiera eso que llaman el sentido de la vida... que no tiene más sentido que el que yo le quiera dar. (Expresiones recogidas por Abilio de Gregorio, véase obra citada).

Paciencia infinita

Cada hijo es único y nace irresponsable. Muchos padres pueden adivinar si su hijo desde muy pequeño va a ser niño "fácil" (agradable, colaborador...) o "dificil" (agresivo, desafiante...). Todos por naturaleza son inicialmente irresponsables, es decir, espontáneos-egocéntricos e impulsivamente lanzados a la gratificación inmediata. Por eso la educación de la libertad requiere una paciencia infinita.

El Dr. Haim Ginott, citado por Peter Jaksa, dice que la responsabilidad es igual que tocar el piano, se va adquiriendo poco a poco a través de los años. Requiere practicar diariamente la toma de decisiones sobre asuntos adecuados a la edad y comprensión del niño; y adquirir una serie de ideas y actitudes sobre sí mismo, y acerca de cómo quiere y debe comportarse.

Conceptos de libertad

Teniendo en cuenta estas limitaciones podemos distinguir varios aspectos.

A) LIBERTAD "DE". De decidir o elegir ideas, opciones (cosas, amistades, etc). O bien, en sentido más profundo, capacidad de liberarse de barreras fisicas y mentales: condicionantes, sumisiones, estereotipos, etiquetas, rutinas...

B) LIBERTAD "ANTE". Coincide con la asertividad. Es la libertad que se afirma ante el otro, sin culpabilidades ni agresividades, "libertad ante el otro". Aunque también puedo ser libre "bajo el otro". Un carcelero, víctima de su odio y brutalidad, y sumisión al jefe por temor, puede ser menos libre que un preso que acepta con dolor su condena. Las personas que están en situación de poder, dificilmente se mantienen libres. Cuando se está arriba, el poder encadena de múltiples maneras, entre ellas a la obsesión por "mis" ideas.

C) LIBERTAD "PARA". De enorme importancia. Libertad, ¿para qué? Se puede tener libertad como aquellos coches de juguete a quienes damos cuerda y se mueven para no ir a ninguna parte. En la persona humana la libertad que no lleva a ningún objetivo, termina careciendo de sentido.

En realidad somos libres para elegir, sentir, pensar lo que consideramos verdadero y da sentido a nuestra vida. Somos libres para la verdad. Puedo adherirme a algo falso pero eso no me hace más libre. Somos libres para el bien, aunque podamos elegir el mal. Somos libres sobre todo para amar, para la lealtad a algo o a alguien. Importante para la educación: cuando soy amado verdaderamente me están ayudando a ser libre. Un amor auténtico, no colonizador del hijo, hace a los hijos más libres cada día.

Desde el punto de vista cristiano, somos libres porque Dios nos hizo capaces de realizamos como seres humanos (concepto de salvación); para amar y servir, alabar y agradecer. Tal servicio no es servidumbre ni dicha alabanza es adulación.

La libertad "para" lleva consigo la libertad "con" el otro, al servicio de, aliado del otro. Los padres limitan libremente sus apetencias para atender las necesidades de sus hijos. No han dejado de ser libres; han dado más sentido a su libertad.

Adaptarse a la frustración puede ser una opción libre. La libertad no es ausencia de frustración, sino posibilidad de pasar por ella sin rebeldías ni pataletas infantiles. Incluso ante la muerte, cada uno puede darle un sentido u otro, dependiendo de sus valores o creencias.

Requisitos de la educación de la libertad

A. FORTALECER LA VOLUNTAD. Solamente puede ser libre quien es dueño de sí mismo y no está sometido a sus impulsos y manías. Fortalecer la voluntad es enseñar a los hijos a dominarse frente a tantas ofertas del ambiente. Austeridad ante los ilimitados deseos y caprichos.

Lleva consigo también educar en el orden, la constancia, la disciplina. La voluntad no crece en el caos vital, en el desorden espacio-temporal de la vida familiar. Hay que motivarles el esfuerzo, el volver a intentarlo una vez más, el saber esperar y rehacerse ante los fracasos. Lo cual supone aceptar el fracaso y sacar las consecuencias, detectando los errores y omisiones.

B. PROMOVER LA REFLEXIÓN. Para educar la libertad hay que ayudar a buscar la verdad, a pensar correctamente. Para favorecer el pensamiento crítico y razonable es importante:

- Dar y exigir razones de nuestras propias conductas y de los comportamientos y criterios que les pedimos ("¿por qué piensas que...? ", "es mejor actuar así por estas razones... ")

- Pedir rigor de lenguaje y de pensamiento: "¿qué quieres decir con...? ", "¿crees que con esos hechos puedes deducir fácilmente...?"

- Analizar lo que otros dicen o hacen, a propósito de sucesos, de programas de TV o de cualquier noticia: "¿crees que tal personaje actúa correctamente? ", "¿te parece normal esa escena? ", "¿estás de acuerdo con lo que ha dicho...?"

- Ayudar a no pensar precipitadamente. Cortar una discusión o una decisión diciendo "piénsalo bien... ya hablaremos más tarde de esto... " etc.

C. ESTIMULAR LA RESPONSABILIDAD. No se trata solamente de dar responsabilidades, sino pedir cuenta de ellas.

- Encargarles de alguna acción de la que tenga que responder, como ayudar en sus estudios al hermano menor, cuidar de algún aspecto de la casa, ver cómo ha administrado su dinero, etc.

- No admitir disculpas sin fundamento ("no me di cuenta", "yo no he sido", "se me olvidó"). Y sobre todo no admitir el echar balones fuera ("el profesor me tiene manía", "no nos explica bien las cosas")

- No asumir (nosotros) las consecuencias de sus actos: justificando la falta de asistencia a clase, el no presentar trabajos a tiempo, etc.

D. PROMOVER DECISIONES PERSONALES. En un montón de cosas, inocuas, que no suponen peligro fisico ni psicológico alguno, no les impongamos nuestras manías personales. Dejemos que elijan y aprendan a distinguir lo que es acertado o no. Lo mejor es dejarles elegir dentro de unos márgenes: elegir su ropa dentro de esta gama de posibilidades, estilos, precios, etc.

Hay que evitar estas dos actitudes negativas:

- padres que, en virtud de su liberalismo, conceden gran libertad a sus hijos sin exigir nunca cuentas del uso de la libertad; con peligro de formar hijos anárquicos o débiles de voluntad;

- padres que se empeñan en hacer hijos muy responsables sin permitirles hacer uso de la libertad; con peligro de formar hijos sumisos, pero excesivamente dependientes, no autónomos.

Peligro: excesivo liberalismo

¿Por qué hay padres que ya no pueden con un niño de 12 años? Quizás porque a los 7 le dejaron hacer cosas propias de los doce. ¿Por qué no pueden con una niña de 16 años? Quizás porque a los once, ya le dejaron hacer cosas propias de los dieciséis.

No vale lo que dice el ambiente o la mayoría. La mayoría de la humanidad vive con criterios superficiales, no pretende educar la madurez y la responsabilidad, sino solamente "que sea feliz y esté contento con nosotros ".

Es fácil limitarse a decir 'yo te aconsejo y tú haz lo que quieras". Es más complicado enfrentarse con preguntas como, ¿qué le vaya ir dejando hacer a medida que va creciendo? ¿en qué cosas le vaya ir siguiendo la pista? ¿qué otras cosas no se las vaya controlar tanto

Todo esto supone pensar y reflexionar individualmente y con otros. No se puede ser hoy padre a solas, sino dialogar y contrastar con gente que tenga buena intención y le preocupen los hijos como a nosotros.

Si actuamos con un sentido común normal, pensamos despacio las cosas y las contrastamos con otros, podremos ir acertando, a pesar de cometer pequeños errores. El buen educador no tiene una ideología predeterminada y radical, ni hacia el liberalismo ni hacia el autoritarismo. A veces se equivoca, pero puede reflexionar y actuar más cautamente la próxima vez.

Decidir quién tiene que decidir

El problema principal es si yo vaya darles la decisión hecha y razonada; o bien les voy a dejar que decidan y yo les ayudo a razonar. Hoy día, en las empresas se habla de "liderazgo situacional", según el cual el jefe concede participación y decisión al subordinado dependiendo del tema, de la situación de las personas, del clima ambiental, etc.

Se citan varias posibilidades a la hora de conceder participación, desde la más centrada en el que manda hasta la más centrada en los subordinados:

- el jefe toma la decisión y se lo anuncia.

- el jefe toma la decisión y se la "vende", razonándola y motivándola.

- el jefe permite presentar alternativas, deliberar sobre ellas, y luego él toma la decisión.

- el jefe deja deliberar y decidir dentro de unas condiciones, asumiendo él la decisión tomada.

- el jefe deja realizar sin condiciones todo el proceso de la toma de decisiones, y asume la decisión tomada.

Pues bien, se dice que el líder positivo es el que utiliza todas estas posibilidades, dependiendo del tema y de la situación. ¿Podríamos aplicar esto a nuestro liderazgo familiar?

Saber anticiparse a sus tomas de postura

Las cosas hay que conversarlas antes, especialmente antes de que los hijos consoliden sus criterios, sin habernos oído previamente a nosotros. Cuando expresan opiniones, probablemente, las han fijado en su interior bastantes meses antes, ante nuestro silencio y desde las voces del exterior. En este sentido:

- no se puede empezar a hablar de lo malo que es el alcohol, a los 16 años, sino al menos desde los 11 en adelante

- ni lo interesante que es tener amigos de buenas actitudes, a los 11 años, sino desde los 7-8

- ni de lo importante que es para un cristiano el ir a misa a los 14 años, sino desde los 11.

Naturalmente cuando decimos "desde los 7, desde los 11, desde los 16 años" hablamos del momento de introducir los temas. Más adelante continuaremos motivándolos con argumentos más profundos o científicos.

Algunos temas concretos

A) LA HORA DE ACOSTARSE. Debería determinarse una hora y seguirla siempre que sea posible. Los niños mayores pedirán a veces acostarse más tarde. Sus hermanos pequeños se quejarán, pero acabarán comprendiéndolo. No hay que ceder. Cuidado con poner reglas generales: "los viernes...", "cuando haya fútboL."; es peligroso crear reglamentos que luego te esclavizan (aunque a algunos padres les encanta ejercer el poder de legislar cosas).

B) Los ANIMALES DOMÉSTICOS. Sean peces, periquitos, serpientes, perritos, o gatos, a los niños les encantan los animales domésticos. Pero luego no son capaces de cuidados. El resultado es que el padre o la madre acabará haciéndose cargo del animal. (Hay padres a quienes también les encantan los animalitos y los sacan a pasear todos los días, aunque dicen que no tienen tiempo de hablar con sus hijos)

C) LA PAGA. Dar a los niños una cantidad mensual o semanal les permite tener algo de dinero de bolsillo y aprender a administrado responsablemente. Se van dando cuenta de lo rápidamente que se va el dinero. La paga no ha de usarse como premio o castigo por portarse bien o mal. Se les da para que tengan una cierta autonomía personal en sus cosas. Para castigar los malos comportamientos habrá que utilizar las consecuencias de los actos. Si alguna vez se castiga con la paga, que sea para compensar estropicios materiales o porque no tenemos en absoluto otro recurso.

D) LAS SALIDAS NOCTURNAS. Los horarios de regreso a casa deben determinarse por los padres. No conviene adelantarse (nos encanta hacemos los liberales). Es preferible "tirar de la cuerda" y restringir lo más posible. Aun así nos veremos obligados a ampliar los límites más allá de lo que nos gustaría. Si no se respeta el horario de llegada a casa, hay que reaccionar inmediatamente restringiendo el horario concedido durante un periodo de tiempo. Un autor recomienda dejar como máximo un margen de cinco o diez minutos de retraso. Después de diez minutos, el hijo deberá devolver duplicado ese tiempo, regresando a casa veinte minutos antes la próxima vez. Si se pasa de treinta minutos, deberá llegar a casa una hora antes. Si se retrasa una hora o más, se le impedirá salir la próxima vez.

E) EL USO DE MOTO Y COCHE. Hay que dejar bien claras las normas: cuándo podrá utilizados, para qué, si tendrá que pagarse la gasolina o no. Los padres son los que dictan esas normas mientras los hijos viven en casa. Se pueden oír sus deseos y razones. Pero debe quedar claro quién toma la decisión.

Preguntas inquietantes

Hoy día los padres se preguntan, ¿no les estamos dando demasiado? ¿No estamos educando niños aburridos y sin entusiasmo por culpa de tenedo todo? Las cosas pierden valor cuando se consiguen demasiado fácilmente. Los niños llegan a creer que tienen derecho a recibir todo lo que piden. Después de un ordenador portátil a los 12 años, y de la moto o el coche a los 18, ¿qué será lo siguiente? ¿cuál será su próxima ilusión? Para muchos chicos/as lo próximo pueden ser las drogas de diseño, la bebida o el sexo de fin de semana.

No olvidemos el verdadero objetivo de la libertad: ser plenamente uno mismo, encontrar sentido a su vida, en relación con una misión o lealtad a algo o a alguien. La plenitud de la libertad está en el bien, es decir, lo que me humaniza, lo que me hace crecer como persona. Y para ello será preciso encontrar la verdad. Por eso precisamente "la verdad os hará libres", como dice el evangelio.

No hay que tener prisa por hacer a mi hijo un adulto libre antes de tiempo. Pero todo el mundo reconoce que el ámbito más importante para educar personas libres es la familia, el lugar donde se crece como persona, donde te quieren por ser tú, el ámbito de la intimidad y la aceptación personal.

Nota. Para la confección de esta charla hemos seguido principalmente a los siguientes autores: José Antonio García-Monge "Treinta palabras para la madurez"; Peter Jaksa

"25 errores que cometen los padres" y Abilio de Gregorio García "Educación familiar y valores de sentido ".

Trabajo en grupos

Ámbitos de libertad

1. Según la edad de los niños del grupo, responder a las siguientes preguntas:

- ¿Qué cosas les permitimos elegir o hacer libre mente?

- ¿En qué cosas actuamos con libertad vigilada, o libertad pidiendo cuentas?

- ¿En qué temas concedemos libertad sin control?

Sugerimos: a) Hacer una ronda de opiniones, evitando extenderse demasiado, contando todas las circunstancias y detalles. b) El Conductor de Grupo seleccionará después algunos puntos más interesantes o conflictivos, para profundizar sobre ellos.

2. Elegir un tema, de acuerdo con la edad de los niños del grupo, en que resulte dificil la educación de la libertad (cosas que ellos quieren hacer, por capricho o porque lo ven en televisión o en sus amigos, y tú quieres restringir mucho o todo).

Sugerimos hacer una ronda de intervenciones acerca de: a) cómo hemos actuado en estos casos, las reacciones, los resultados, b) las soluciones que consideramos más acertadas.