Dialogar sobre ideas
Por Fernando de la Puente
revista Padres y Maestros, No. 267, marzo-abril 2002.
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Hemos
dicho repetidas veces que el diálogo-conversación no tiene objetivos a corto
plazo como sucede con las estrategias de mandar, aconsejar o negociar con los
hijos. Quizás por eso se desprecia el diálogo o no se encuentra de hecho
tiempo para hablar. Pero es precisamente la conversación la que permite
escuchar a la persona, conocer su intimidad, transmitir que se la acepta como es
y que se está a gusto con ella porque sí, lo cual produce seguridad afectiva.
Afirmamos que existen otras intervenciones educativas también necesarias en la vida familiar, como son los consejos y motivaciones directas, el poner límites, las censuras y las alabanzas, los premios o los castigos. Todo tiene su tiempo. Hay tiempo para discutir, para gritar, para intentar convencer, para mandar y para premiar, pero no hay que olvidar que también es necesario un tiempo para ver a la persona sólo como tal persona, muchas veces víctima de ella misma, buscando como todo ser humano la realización, el amor y la felicidad, que intenta construir su personalidad. Éste es el punto de partida del diálogo-conversación.
Después de hablar en el tema anterior (PyM No. 266) del diálogo para ayudar a clarificar y resolver problemas o situaciones difíciles, veamos otro tipo de diálogo, el que trata sobre ideas y opiniones, cuya intención es comprender cómo piensan los hijos e influir en la formación de sus criterios y valores. A la larga, todo esto va a fonnar parte de su filosofía de la vida y va a ser la razón profunda de sus comportamientos y decisiones concretas.
Ocasiones y oportunidades de conversar
Algunas veces la ocasión salta inesperadamente; surge una opinión, un comentario sobre algo relacionado con la vida, la gente, las necesidades personales, e incluso la política y la religión. En general se puede decir que si hay un clima positivo en el ambiente familiar suelen aparecer ocasiones.
Muchas de las discusiones y pequeños incidentes de la vida cotidiana son oportunidades para hablar, aunque no haya que hacerlo en ese momento. Cuando una madre encuentra que su hijo de 12 años tiene un póster traído de Irlanda con una mujer desnuda detrás de la puerta o cosas semejantes, es la ocasión a veces de hablar y plantear cuestiones acerca del sentido de la sexualidad, etc.; aparte de que además tenga el derecho de prohibir ciertas cosas a ciertas edades.
Si el niño dice "es mi habitación y aquí hago lo que quiero", muchos padres son capaces de decir "sí, es fundamentalmente tu habitación, pero no totalmente; hay límites de los que podemos hablar e incluso negociar, pero yo tengo la última decisión porque toda la casa es ámbito de mi responsabilidad". Estos padres aciertan porque desde el principio dejan las cosas claras, pero completarían mejor su acierto si además llevaran el asunto al terreno de una conversación sobre criterios y actitudes humanas.
Hay que tener siempre cuidado con las razones que damos. Una madre dijo "recoge las cosas tiradas de tu cuarto, me molesta verlas así". "Pues cierra la puerta y no mires", le respondió su hijo. Se dice "es que no sé decirle por qué le prohibo tal cosa "; la solución sería entonces, "o no se lo prohiba Ud. o piense las razones por las que su instinto y sentido común le llevan a prohibir algo "'Otros padres dicen "sé lo que tengo que decirle, pero no le voy a convencer". Pero podemos escucharnos y dialogar acerca de las cosas, podremos decirle nuestra verdad e invitarles amistosamente a que la valoren.
Tomar iniciativas
¿Hay que esperar siempre a que surja la expresión espontánea por parte de los hijos? A veces no surge, el tema es importante y sospechamos cómo piensan de ciertos asuntos (amistad, sexualidad, dependencias, etc.); o no sabemos nada y ya tienen una edad para empezar a formarse un criterio.
Muchas
veces los niños y adolescentes tienen un cierto pudor de expresar sus
ideas frente a los adultos, entre otras cosas por su especial vocabulario y
estilo de hablar, que se realiza con más fluidez ante los iguales; se entienden
con dos palabras mezcladas con cuatro tacos, con su slang, en parte
sacado del mundo de los videojuegos, de la movida nocturna, etc. Por esto y por
otras causas no hablan. Pero entonces, de alguna manera habrá que tomar la
iniciativa.
En este caso hay que planearlo bien. Empezar, por ejemplo, por alguna otra cosa más operativo, algo importante de los estudios o de las aficiones personales, algo que ha sucedido con los hermanos, etc. Con ingenio. Tenemos mucho ingenio cuando le dedicamos tiempo (como hacen los hijos, que tienen mucho tiempo para pensar y hacemos encerronas). A veces retornando el hilo de alguna conversación que quedó pendiente "aquello que te dije que me gustaría hablar contigo de...", o con la técnica de pedir opinión, "qué te parece o cómo piensas de..."
Algunos padres acuden a la nota escrita, una especie de carta padres-hijos. ¿No se escriben cartas de amor y de desamor? Entre adultos a veces una nota escrita ha sido definitiva. Se expresa mejor el sentimiento. Decir a un adolescente que le queremos, le disculpamos, queremos ayudarle, que es nuestra obligación transmitirle valores y no sólo darle de comer, etc., se hace a veces más fácilmente con una nota escrita. El escrito sustituye a un comienzo de conversación. Luego se puede aludir a ello ("¿qué te pareció lo que te escribí .. ? "). Puede ayudar, naturalmente sin abusar de este recurso.
Posibilidades de hablar
Aunque hay ocasiones, muchas veces no es posible conversar. Plantear una conversación sobre ideas y opiriiones exige echar una mirada rápida al escenario, mientras controlamos el impulso de contradecirle o gritarle "¿sabes lo que estás diciendo? ". Una mirada para ver si se dan las condiciones mínimas: ¿tenemos tiempo? ¿hay privacidad? ¿hay serenidad por ambas partes?; y muchas veces también ¿tengo yo ideas claras? Hay que tomar por tanto una rápida decisión: ponerse a hablar, o decir que lo dejamos para otro momento, añadiendo por supuesto con sinceridad que nos interesa el tema.
Sus fuentes de opinión
Tengamos en cuenta sus fuentes de opinión, tan distintas de las nuestras. Desde los 7 años los nifios y adolescentes empiezan a tener unas percepciones paralelas de las cosas, producto de las sensaciones que les llegan de la vida, los medios de comunicación, la TV, Internet, canciones, quioscos, la pandilla y sus líderes, con su enorme necesidad de pertenencia. Son muy rebeldes ante los mayores pero muy sumisos ante los iguales y especialmente ante los líderes de sus pandillas, cuyas opiniones interiorizan sin crítica. Con todo ello van decorando su habitación, instalando sus CD, creando un mundo audiovisual e ideológico por todos los rincones.
Estrategias para comenzar
Es importantísimo transmitir en nuestras primeras reacciones estos tres mensajes facilitadores:
1' "No me asustan tus opiniones".
Es laprimera regla de oro. Decir "¿pero hijo qué estás diciendo?", o poner una cara de pánico ante sus opiniones, es lo peor. Hay que estar dispuesto a no perder la calma, digan lo que digan, si queremos conversar sobre ideas e influir en sus criterios. Un padre sensible a los valores éticos puede oír "tal programa de televisión (desde Big Brother ´Gran Hermano- pasando por "Amigos" (Friends), etc.) es formidable, es lo mejor que he visto "; una madre de actitudes solidarias escucha de su hijo "lo único que quiero es elegir una carrera que me dé mucho dinero aunque no me guste ni me interese"; o unos padres religiosos "la misa es una pérdida de tiempo "; o bien, "naturalmente que soy partidaria del aborto, es mi cuerpo y hago de él lo que quiero ", etc. etc. No asustarse ni perder la calma.
2º "Es valioso que tengas opiniones" ("'veo que tienes una opinión sobre esto y es lógico que la tengas, lo cual quiere decir que estás empezando a pensar.. pero me gustaría oírte más despacio y charlar sobre estos.
3º "Es muy importante el tema que propones" (pero sin decir que aprobamos lo que dicen) "es un tema interesante y dificil.., hay gente que opina como tú..., yo también tengo mis ideas y me gustaría charlar contigo... "
Son reglas de oro para afrontar una conversación con niños y adolescentes. No podemos ponemos enfrente de salida, ni negarles el derecho a tener ideas aunque sean inmaduras y nos parezcan equivocadas. Esto sería el final... sin haber comenzado a hablar.
TÉCNICAS PARA PROFUNDIZAR EN LA CONVERSACIÓN
a) El "reflejo" comprensivo
Una vez comenzada la conversación, de nuevo la respuesta reflejo es muy importante, "te parece que lo más importante de una carrera es que te proporcione muy buenos ingresos aunque lo que tengas que hacer no te guste ni te interese, no sé si te he entendido bien..." La mejor manera de trasmitir que hemos escuchado, es realizar una escucha empática activa, capaz de ponerse en lugar del otro, de captar el ,emsaje y el sentimiento subyacente, etc. Solamente desde esta respuesta comprnsiva se puede pasar a matizar, compartir o debatir sobre el tema.
b) Los aspectos positivos
La primera matización es acentuar los aspectos positivos de sus afirmaciones. No todo es negativo; hay algo en las opiniones de jóvenes y adolescentes que denuncian nuevas sensibilidades y valores. Intentemos valorar los aspectos positivos de sus opiniones; "me parece positivo que critiques la hipocresía de la gente que va a Misa y no refleja en su vida ningún valor evangélico, van sólo por ir ","desde luego el abortar es una decisión que debe adoptar la madre ".
c)
Las cuestiones abiertas y sugerentes Otra técnica es la de saber
preguntar, sin hacer interrogatorios, de un modo abierto, de modo que provoque
en los hijos una mayor explicación de su modo de pensar; "¿podrías
explicarme un poco más por qué crees que sólo las madres tienen esa capacidad
de decisión sobre su cuerpo? ¿es en todos los casos y en todos los momentos
del embarazo?", "¿qué valores o qué aspectos positivos ves tú en
ese programa de televisión? ".
d) Hablar sobre las causas de su modo de pensar
Es delicado sobre todo con adolescentes, pero puede ser interesante, procediendo con cautela "¿qué es lo que te ha hecho pensar así últimamente, pues el año pasado quizá no decías eso tan convencido? ¿por qué lo que antes no te parecía mal, ahora ya no te convence o te parece equivocado o estúpido?... quizás hayas oído otras opiniones que te han parecido más interesantes ". Con cuidado, porque ellos son muy sensibles a que creamos que se han dejado influir por otros.
e) La confrontación con otros modos de pensar
En algún momento de la conversación parece imprescindible confrontar sus criterios, desestabilizando un poco sus opiniones. Antes de confrontarlas con las mías, es interesante contrastarlas con opiniones de otros que expresan puntos de vista distintos, sin decantarnos aún personalmente; '"pues yo he oído, o he leído, o un amigo médico me dijo que... ", '"pues el otro día en tal programa de televisión se dijo que... y a mucha gente le ha parecido interesante y bien pensado ". Y cuanto más actual y joven sea la cita será más desestabilizadora. Lo interesante es que el niño o adolescente deje de estar tan seguro de lo que dice y se pregunte si no hay otra manera inteligente y acertada de ver las cosas. Es importante cuestionar esa "seguridad" mental típica del preadolescente y adolescente. Naturalmente para aducir esas otras opiniones hay que recogerlas previamente; la prensa, la televisión, las Escuelas de Padres ofrecen informaciones; o se puede preguntar a alguien con autoridad, para después poder citarlo.
f) Mi propio testimonio
Finalmente es inevitable expresar nuestras propias opiniones y creencias, no precisamente al principio de la conversación sino más bien al final. Ellos necesitan saber qué pensamos. No pretendemos convencer pero es esencial dar testimonio sincero y coherente de aquello en lo que creemos. Transmitir dudas, oscuridades, en aspectos fundamentalmente humanos y elementales, no es nada constructivo. No podemos dar la impresión de que no tenemos nada que decir en temas de valores humanos, del sentido de la vida. Necesitan nuestra opinión. Si la damos en un ambiente de empatía, cariño y respeto, sin estilo de vencer y convencer, indudablemente estamos influyendo. Para ello es necesario prepararse, informarse y formarse.
La escucha activa
La condición básica de toda conversación es, como dijimos, la actitud de empatía, tratar de ver las cosas como las ve el que me habla. La escucha atenta de lo que los hijos me dicen, mirándoles a la cara, a los ojos, sin distracciones (ojo a los móviles, los grandes depredadores modernos de la conversación), considerando que una conversación es un instante único de gran valor.
Oír las palabras y los pensamientos y también el sentimiento subyacente produce en los hijos la más grande sensación de ser comprendidos. La auténtica soledad del adolescente sólo se cura con la escucha. Como dijo Karl Rogers, "en los mensajes siento un llanto humano que yace enterrado muy profundamente en el interior del individuo". Juan Pedro Arbizu, psicólogo de la Asociación Española contra el Cáncer en Navarra, según el Diario de Noticias, ha dicho recientemente que cuando un enfermo habla sobre su muerte, no hay que decirle nada, sólo escucharle. Esto se puede aplicar a muchos mensajes que nos vienen de nuestros hijos. Es el arte de acogerlos. "El problema es que para poder escuchar de verdad hace falta establecer un silencio interior en nosotros, quitar de nosotros los estereotipos, los diagnósticos y prejuicios secretos que tenemos sobre el que nos habla, ese ruido interior que no nos deja entender y captar el mundo del otro" (Manuel Marroquin, U. Deusto).
La pareja
Es obvio que todo esto se aplica a los padres. La escucha activa es la clave para la comunicación y la permanencia como pareja, pero también es condición indispensable para poder realizar el diálogo con los hijos. Es muy dificil dialogar con los hijos de verdad, si nosotros no dialogamos como adultos, lo cual nos facilitará también trasladar al diálogo con los hijos esa dificil actitud de escucha y respeto. Y sería incoherente querer educar en el diálogo ofreciendo un modelo contrario.
Trabajo en grupos: Cuestionarlo para padres
Lee todas estas cuestiones. Reflexiona sobre ellas y trata de responderlas.
a) Algunas veces me siento satisfecho por haber tenido una charla distendida y agradable con alguno/a de mis hijos/as. Esto me ha sucedido... (cuándo, en qué circunstancias y situaciones, qué es lo que favoreció el diálogo)
b) ¿Qué hago ante alguna pregunta embarazosa o dificil, por ejemplo algo relacionado con lo sexual o algo que no sé responder bien? ¿puedo seguir actuando así?
e) ¿He tomado yo la iniciativa de llamar a alguno de mis hijos/as a hablar en privado? ¿con qué motivo? ¿cómo he procedido? ¿cómo ha resultado y por qué?
d) Cómo responderías o -qué dirías si un hijo/a de 16 ó 17 años te dijera: "la abuela ha andado revolviendo en mis cosas y ha descubierto que tengo unos preservativos en mi mesa de noche, se ha asustado y he discutido con ella. Como sé que ella te lo va a decir, prefiero decírtelo yo. Creo que ni ella ni nadie tiene derecho a fiscalizar mi vida privada y desde luego no aguanto que ande revolviendo en mis cosas". ¿Cómo aplicarlas algunas estrategias de la charla?
Metodología
a) Cinco minutos de reflexión individual, en silencio, sobre una o dos de las cuestiones elegidas.
b) Cinco ó siete minutos de diálogo con la persona que está a mi lado en la reunión, comentando lo que hemos reflexionado individualmente.
c) Treinta o cuarenta minutos de diálogo general, en el que el Moderador o Conductor del grupo invita a cada uno a decir lo que ha pensado sobre dichas preguntas. Cuando se ha agotado este primer turno de intervenciones, el Conductor invita a una segunda intervención. A continuación trata de centrar el debate en algún aspecto, profundizando en él con razones a favor y en contra, ventajas o desventajas, aportaciones de experiencias, etc.
d) Finalmente el Conductor trata de hacer un breve resumen de lo más importante allí tratado, para entregarlo al conferenciante o responsable de la Escuela de Padres. En dicho informe aparecerá también alguna cuestión que el grupo desea aclarar.
(Como es sabido, de acuerdo con la metodología de esta Escuela de Padres, es importante que el conferenciante o responsable de la Escuela de Padres estudie estos informes y responda a ellos o los tenga en cuenta para elaborar la charla de la sesión siguiente).
