Por Fernando de la Puente
Revista Padres y Maestros, No. 269, junio 2002.

Autoestima y comunicación

El tema de la autoestima está íntimamente relacionado con la comunicación. Después de desarrollar en varias charlas los diversos aspectos del diálogo-conversación con los hijos, vamos a reflexionar sobre el concepto de si mismo de niños y adolescentes y cómo podemos influir en dicho concepto a través de nuestra comunicación con ellos.

Muchos padres sienten que sus hijos no tienen confianza con ellos o que no existe una relación fluida de comunicación. Una de las claves de este problema tiene relación con la autoestima. Nuestra propia autoestima negativa nos impide la comunicación; no se comunica bien quien no se estima a si mismo. No hay confianza con quien no nos estima positivamente; la confianza se vende cara.

Autoestima es la percepción y valoración que uno hace de sí mismo, como conjunto, como visión global del yo. Esta percepción se basa en la experiencia que uno tiene de su relación con el entomo, personas y ambiente que le rodea. Del entomo uno recibe ecos positivos o negativos, la alabanza o la censura, el afecto, la aceptación o el rechazo, la sensación de éxito, de seguridad o de fracaso; y uno realiza la atribución de esa experiencia, la interpreta diciéndose "yo soy así".

Aunque hay una percepción general, ésta puede subdividirse en varios aspectos: el autoconcepto académico o profesional (y éste a su vez en autoconcepto para cada una de las diversas asignaturas o competencias intelectuales); el autoconcepto social (con los compañeros, que es el más importante para un niño o adolescente, o con las otras personas); el autoconcepto emocional (su capacidad de reaccionar emotivamente ante las diversas situaciones); el autoconcepto fisico (las habilidades y la apariencia fisica).

Se dice que para cambiar el autoconcepto es mejor acudir a los niveles concretos o desmenuzados, actuando positivamente, como diremos después, a ese nivel particular sea académico, social, fisico, etc. Pero la autoestima general es importante. Puede ser positiva o negativa. Es positiva si en el conjunto de mi persona me acepto a mí mismo, estoy globalmente satisfecho de ser como soy. Es negativa si no me acepto, me siento más o menos insatisfecho, o como avergonzado de ser como soy; porque me veo demasiado negativo en muchas cosas, o porque alguna o algunas características de mi persona, muy relevantes para mí, "tiñen de negro", por as! decir, el conjunto de mi personalidad.

La autoestima positiva no significa carecer de limitaciones o tener una visión gloriosa u orgullosa de sí mismo. Tener una autoestima positiva de uno mismo:

Principios básicos que subyacen al tema de la autoestima

Antes de seguir analizando las características concretas de los niños/adolescentes (o adultos) con autoestima positiva o negativa, es interesante caer en la cuenta de los principios de la psicología humanista y de la visión cristiana de la persona, en los que se apoya el enfoque educativo de este tema. Incluyen un respeto profundo y un estilo esperanzador y altruista. Según José Vicente Bonet, de quien tomamos la mayor parte de las ideas en este tema, (Sé amigo de ti mismo, José Vicente Bonet Sal Terra, 1997. Autoestima y educación, 19 Jornadas Educativas CONEDSI SJ-Valladolid, 1989, pgs. 55 a 78) son importantes los siguientes principios para entender el sentido de la autoestima:

a) La persona crece (no en aislamiento) sino en la presencia y la colaboración de otros, en clima de mutuo respeto.

b) Todo ser humano, por serlo, merece respeto, aceptación y estima, con independencia de sus cualidades o limitaciones.

c) Todo ser humano posee recursos para potenciar sus talentos y superar dificultades, así como corregir fallos.

d) La autoestima no es congénita sino que se aprende y puede fluctuar según las experiencias.

e) La autoestima positiva se desarrolla a fuerza de "afirmación", aprecio y aceptación recibida de los demás, especialmente de los próximos significativos: padres y educadores.

Los indicios

Es interesante, para los padres y educadores, tener en cuenta las características que afloran a la superficie cuando un niño o adolescente vive con autoestinia positiva o negativa. No se trata de entusiasmarse o angustiarse excesivamente ante cualquier pequeña manifestación de alguno de estos indicios positivos o negativos. Se trata más bien de ver la línea general de la persona, la actitud o disposición estable, más frecuente y duradera. Y como en todas las cosas, es importante atajar al principio las actitudes negativas, especialmente con la gran estrategia de la expectativa positiva de la que hablaremos después.

He aquí, siguiendo a J.V. Bonet, algunos de los indicios más importantes.

A) Indicios de autoestima positiva:

1) Vivir en paz (no una vida ansiosa, sin tiempo, hacer todo hoy, querer ser supereficaz...)

2) Cuidarse a sí mismo (que es muy distinto de la obsesión del hipocondriaco), es decir, darse el descanso debido, etc.

3) De estos dos primeros indicios se deduce:

- estar abierto a los demás (estoy en paz)

- ser más apto para superarse y superar dificultades; en los hijos esto se traduce en mejor rendimiento escolar.

4) Otras conductas y actitudes de niños/adolescentes con autoestima positiva:

- afirman sus propios derechos (por ejemplo, el niño que es capaz de protestar respetuosamente en el aula, o si alguien comete un error o abuso con él)

B) Indicios de autoestima negativa:

1) Hipersensibilidad a la crítica, que puede manifestarse de dos maneras:

nos hundimos y creamos en nosotros un resentimiento, echamos la culpa de nuestros fracasos a los demás.

2) Indecisión crónica, una especie de "horror al error", esos niños que no saben decidirse ni en pequeñas cosas.

3) Deseo excesivo de complacer. Niños que no se atreven a decir "no", por miedo a desagradar.

4) Perfeccionismo. Niños de autoexigencia esclavizadora con desmoronamiento interior si las cosas no salen a la perfección.

5) Culpabilidad neurótico. Niños que se acusan o se condenan a sí mismos por conductas no objetivamente malas; exageran errores o delitos; los lamentan indefinidamente.

6) Hostilidad flotante. Niños con initabilidad a flor de piel, a punto de estallar. En los adultos esto se manifiesta en que todo les sienta mal, todo les disgusta, todo les decepciona, son supercríticos.

Naturalmente muchas de estas actitudes negativas provienen de una complejidad de causas, algunas muy profundas. Pero siempre la baja autoestima está en juego, como concausa o compañera de otros problemas. N. Brandem, citado por J.V. Bonet, dice en su libro "Cómo mejorar la autoestima": "no conozco una sola dificultad psicológica (angustia, depresión, alcoholismo, drogas, malos tratos, bajo rendimiento..) que no sea atribuible a la baja autoestima ".

Autoestima, asertividad, rendimiento escolar

Una clave interesante de la persona con autoestima negativa es que hace depender su valía personal:

La autoestima negativa sería como una falta de asertividad interna, de no fiarnos de nuestro propio juicio. El adolescente creerá que los demás no le valoran; se dejará influir por otros; tendrá dificultades de expresar sus sentimientos; se frustrará fácilmente y se pondrá a la defensiva y echará las culpas a otros. (Por cierto, la autoestima negativa es menos perceptible en extrovertidos, porque al ser sociables, parecen más asertivos y con seguridad en si mismos).

Las investigaciones correlacionan muy alto la autoestima negativa y el rendimiento escolar. Es decir, el autoconcepto global de la persona en un niño y adolescente depende muchísimo del autoconcepto académico; si la autoestima académica es positiva, la autoestima global suele serio también. En la práctica el mundo académico es el ámbito público del niño y adolescente, donde es familiar y socialmente evaluado. En realidad se sobreestima la importancia del éxito académico como si fuera el éxito total de la persona. Los padres deberían tener cuidado de no sobrevalorar a "su majestad las notas". Muchos niños llegan a creer que sus padres no tienen ilusión por ellos porque sus notas no son brillantes.

Desarrollar la autoestima positiva: efecto Pygmalión

Pygmalión, rey de Chipre, esculpió en marfil una estatua maravillosa de mujer. Tan maravillosa que se enamoró de ella. Invocó a sus dioses y éstos hicieron que la estatua cobrase vida. Pygmalión la llamó Galatea, se casaron y fueron felices.

El mensaje de este mito es el siguiente: Las esperanzas que concebimos sobre una persona, de alguna manera se las comunicamos.

La expectativa positiva actúa favorablemente y anima a responder bien. Los niños tienden a estudiar mejor si es mejor la relación personal con el profesor. De ahí la importancia del "modo de mirar".

Las expectativas de los profesores, por ejemplo, tienen por sí mismas efectos significativos en el rendimiento intelectual. Lo que el maestro comunica, cómo lo dice, su rostro, su postura, etc. está transmitiendo a unos alumnos, más que a otros, que esperan un mejor rendimiento de ellos; y en gran parte lo logran.

¿Cómo ser Pygmalión y ayudar a promover una autoestima positiva? Padres y educadores podemos realizar una serie de gestos y comportamientos, a veces muy pequeños, pero siempre significativos, que actúan como la gota de agua que cae lentamente, un riego por goteo, cuyos efectos pueden verse a veces incluso a corto plazo. Sugerimos las siguientes estrategias:

A) Mirar en positivo.

- Ver lo positivo de los hijos, para lo cual hay que estar alerta, en vigilancia constructiva.

- Comunicar aprecio a los hijos con la cara, los gestos, el tono de las palabras; dándole importancia en la manera de dirigimos a ellos o de tratarles.

- Sobreponerse al niño/a que me irrita. Para ello es interesante reflexionar por qué me irrita (¿proyecté en él/ella falsas ilusiones? ¿no es cariñoso/a conmigo? ¿me molesta que quiera más a mi mujer/marido que a mi? ¿me hace fracasar con sus preguntas?)

Muchos adolescentes creen que su mente no funciona bien, que sus pensamientos no valen para nada, que sólo dicen "estupideces", como han oído decir a sus padres o educadores; o se sienten profundamente descalificados con gestos o manifestaciones no verbales.

B) Actuar en positivo.

Nuestra propia estima.

Para ser buen Pygmalión necesitamos desarrollar nuestra autoestima positiva. Cuanto más alta sea, no sólo lograremos mayor felicidad personal, sino más eficacia como educadores. Las personas tristes, angustiadas e inseguras no suelen ser buenos educadores. J.V.Bonet aconseja tres tipos de ejercicios personales:

A) Afirmación recibida. Habituarse a recibir con agrado, deleitarse, ponerse contento con el afecto, la atención y el aprecio recibidos. El psicólogo Powel cuenta que cuando alguien le alababa sinceramente, en vez de decir "no, no soy nada', añadía "extiéndase, por favor, extiéndase..."

B) Afirmación propia. Animarse a si mismo, hablarse tiernamente, comprenderse, perdonarse. Tratarse con humor, reírse de uno mismo. Es importante fijarse en nuestras cualidades y aciertos, que ordinariamente son muchos más que los errores y defectos

C) Afirmación comparada, que consiste en inspirar en los que nos rodean la expectativa positiva, haciéndoles conscientes de los aspectos, cualidades y actitudes positivas que tienen, con alabanzas sinceras, o en algún caso con críticas constructivas y cariñosas. Si nos entrenamos con los adultos que nos rodean, empezando por la pareja en el matrimonio, los compañeros de trabajo, etc. seremos más fácilmente capaces de hacer siempre esto con los hijos. Existen, según la escuela del counseling, las llamadas "respuestas clarificadoras" que reflejan la vertiente positiva de un defecto; en vez de decir a un joven "eres demasiado dependiente de los demás ", es más constructivo empezar diciéndole "tú aprecias y valoras mucho la opinión de los otros ", para decirle más adelante "valoras a otros tanto que te impides quizás valorar las propias opiniones ".

J.V. Bonet concluye su artículo citado con un proverbio chino: la vida de un niño es como un trozo de papel en el que todos los que pasan dejan una señal Esta hoja de papel puede ser un reto esperanzador para nosotros. Podemos dejar en su alma las semillas de una autoestima positiva, que le ayude a superar dificultades y relacionarse constmctivamente con los demás.

Trabajo en grupos: Cuestionario para padres

1ª Parte. Reflexión individual.

Lee estas cuestiones y trata de reflexionar sobre ellas durante cinco minutos de modo personal:

1) En el modo de comunicarte con tus hijos, ¿crees que puedes crearles, quizás sin querer, una imagen negativa de sí mismos? ¿con algún hijo o hija especialmente? ¿por qué?

2) ¿Crees que en el afán de fomentar una autoestima positiva evitas tomar decisiones que no les gustan, negarles cosas, censurar sus conductas y actitudes negativas, mandarles, ceder demasiado a sus peticiones o caprichos?

3) ¿Qué estrategias usas para lograr que tus hijos asuman sus limitaciones, errores y fracasos sin desanimarse, pero aceptando que son fallas y limitaciones reales?

4) (Esta cuestión no es para comunicarla en grupo): Teniendo en cuenta las características que se han dado en la charla de lo que son los indicios negativos de una autoestima deficiente, ¿crees que alguno de tus hijos puede tener una baja estima de sí mismo o incluso un sentimiento de inferioridad? ¿en qué aspecto? ¿por qué? ¿crees que, para ayudarle, puedes poner en práctica alguna de las orientaciones que se han dado en el número 3 de la charla? (Desarrollar la autoestima positiva. Efecto Pygmalión).

2ª Parte. Comentario breve de lo que has pensado con la persona que está a tu lado (minigrupos de dos o tres personas) durante otros cinco minutos.

3ª Parte. Diálogo general con el Conductor del grupo, que invita a hacer una ronda de intervenciones entre todos los componentes del grupo.