UNA TV PARA LA EDUCACIÓN
Agustín García Matilla Luis Miguel Martínez. Tomado de la revista Cuadernos de Pedagogía No. 245.
![]()
Los autores evalúan las experiencias de televisiones que asumen, explícitamente como tales, funciones educativas, y señalan sus tendencias actuales: Japón, Reino Unido, Francia, Alemania, Holanda y Suecia, Canadá, Estados Unidos, México y América del Sur. Tras repasar la situación española, destacan los retos que implica una auténtica televisión educativa y, frente a la tele basura, proponen una tele sin desperdicio.
Al hablar de las posibilidades educativas de la TV, nos encontramos con planteamientos aparentemente antagónicos. Por una parte, se cuestiona la posibilidad de que la TV, como medio mismo, pueda estar en consonancia con el modelo constructivista de aprendizaje que propugna la actual Ley orgánica de Ordenación General del Sistema Educativo (LOGSE). El modelo constructivista, derivado de la psicología cognitiva, defiende que el niño construye sus conocimientos y su peculiar modo de concebir el mundo de forma activa, basándose sobre todo en la interacción entre sus capacidades, sus preconceptos, la información más o menos filtrada que recibe en su círculo vital concreto, y las experiencias que él mismo obtiene. Según esto, )cómo va a poder la televisión -un medio tan denostado por favorecer la pasividad y por sus limitaciones para la transmisión de conceptos elaborados- fomentar ese aprendizaje activo? Máxime, si recordamos que este aprendizaje debe partir de las propias necesidades del sujeto que aprende.
En el polo opuesto de este debate dialéctico situamos a quienes defienden que todo en la televisión educa o deseduca. La buena televisión ofrece posibilidades de experimentación estética que permiten fomentar el gusto por lo bello; en contraste, la mala televisión refuerza arquetipos estéticos de mal gusto. La buena televisión es capaz de situar a la audiencia ante el contraste dialéctico de puntos de vista que pueden enriquecer la visión del mundo de espectadores y espectadoras; la mala televisión reproduce los más pobres y a la vez peligrosos estereotipos, que limitan el campo perceptivo de los sectores de audiencia con menos oportunidades para contrastar la información que reciben. La buena televisión incita al aprendizaje; la mala televisión desmotiva y aleja de cualquier inquietud por aprender... Estos y otros argumentos son defendidos para demostrar que la televisión puede complementar la labor de la escuela o puede, por contra, convertirse en un serio enemigo de los objetivos pedagógicos más innovadores.
Pero, )cuáles son en estos momentos las funciones que se le asignan a la escuela actual? )Hasta dónde pueden ser coincidentes los objetivos de ese modelo de escuela más avanzado que defiende la calidad, con una visión humanista y dialéctica de progreso, frente a los de una televisión que, en principio, se mueve en función de la economía de mercado?
La escuela no puede por sí misma compensar las desigualdades sociales que provoca la propia sociedad de libre mercado en la que se halla inserta, del mismo modo que la televisión -ni siquiera una televisión instructiva con objetivos educativos específicos- puede asumir por sí sola una tarea que precisa de acciones complementarias de la escuela, la familia y de otros medios.
)Puede la televisión, desde esta perspectiva, hacer aportaciones que se consideren educativas? )Cuál es, en estos momentos, el marco de referencia internacional y nacional?
Marco de referencia actual.
Nos encontramos con un panorama internacional en el que se mantienen modelos de televisión que tienen muy clara su función de servicio público y que ponen gran énfasis en la función educativa de la TV. Algunos de estos modelos cuentan con casi cuarenta años de experiencia.
Este es el caso de la NHK. En esta cadena japonesa, la función instructiva de la televisión se ve plasmada en emisiones de enseñanza formal, que son coordinadas por su departamento de emisiones escolares. Dispone también de un departamento de programas familiares y otro de educación permanente.
Más conocida es la experiencia de la BBC británica, ejemplo de TV de servicio público y un verdadero referente de TV de calidad en todo el mundo. Esta cadena cuenta con el Educational Broadcasting Council, un Consejo que dispone de tres comités de programas distintos: Primaria, Secundaria y Educación Permanente.
Desde 1993, compite con fuerza en el Reino Unido una cadena privada. Channel Four, con programas que van desde el ámbito escolar a la educación de adultos, con una imagen global moderna e innovadora.
La cadena de más reciente creación en el ámbito europeo es la Cinquième, de Francia, que comenzó sus emisiones en diciembre de 1994, como una verdadera apuesta nacional de política cultural, que se ha propuesto reforzar su presencia en los mercados extranjeros. En su Consejo de Administración están representados el Estado, el Parlamento, la Asamblea General de Accionistas y el propio personal de la cadena.
También en Europa, funcionan experiencias de gran nivel como la ZDF alemana, o las de Holanda y Suecia, por poner dos ejemplos de política nacional de servicio público. En estos momentos, se halla en pleno proceso de desarrollo un proyecto de Circuito Europeo de Televisión Educativa (EETC).
En el continente americano cabe citar también experiencias de gran relevancia. En Canadá, el modelo de TV Ontario nace en 1970. Se trata de la primera cadena de televisión pública provincial y bilingüe que cuenta con dos canales: TVO, en inglés, y la Chaine, en francés. Los productores poseen una amplia formación en educación. Mantiene una fluida comunicación con el sistema educativo y con las principales asociaciones de profesores.
En Estados Unidos, el Public Broadcasting System (PBS) se funda en 1969. Se trata de una corporación privada sin ánimo de lucro; sus miembros pertenecen a las cadenas de televisión pública. PBS ofrece programas de calidad y servicios a 346 cadenas no comerciales. No produce programas, los obtiene de una gran variedad de fuentes, incluyendo, cadenas de televisión pública, productores independientes, productores extranjeros y distribuidores. Una de esas productoras es la famosa CTW (Children=s Televisión Workshop). La CTW no tiene ánimo de lucro y en estos momentos es una de las grandes productoras de televisión educativa, revistas y sofware de ordenador para preescolares y escolares. Entre las producciones más famosas de la CTW destaca Barrio Sésamo; otros espacios de éxito más reciente son 3, 2, 1 contacto o El escritor fantasma.
La televisión educativa mexicana inicia sus emisiones a finales de los años 50. Entre las instituciones más importantes que producen y transmiten programas de TV educativa pueden citarse la Secretaría de Educación Pública (SEP); Unidad de Televisión Educativa (UTE); Unidad de Telesecundaria (UTS); XEIPN Canal 11; Instituto Nacional de Educación de Adultos (INEA), XEIMT Canal 22; Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
Ya en América del Sur, cabe destacar las experiencias que se realizan en diferentes cadenas regionales de Colombia, y alguna otra iniciativa como la de la Cadena Caracol, que en los últimos años ha producido y emitido una telenovela, titulada Santa María del Olvido, íntegramente patrocinada por el Ministerio de Salud colombiano. Esta producción, realizada dentro del género de ficción, intenta investigar nuevos formatos al servicio de la educación.
En esta misma línea, la cadena de Sao Paulo, TV Cultura, ha trabajado con rigor en el diseño de programas para niños, llegando a ser competitiva en horarios de máxima audiencia, gracias a la producción de programas como Castelo Rá-tim-bum, que ha obtenido una audiencia media de seis millones de personas a lo largo de 1995. Este programa pretende aportar una cultura general a niños en edad preescolar.
En un nivel de especialización muy diferente del anterior, cabe citar la experiencia de Teleduc, organismo dependiente de la Pontificia Universidad Católica de Chile y que, desde su fundación en 1978, desarrolla dos modalidades de extensión universitaria: Educación a Distancia y Televisión Educativa.
Tendencias de los actuales modelos de TV educativa en el mundo.
Esta conclusión, el tratamiento de contenidos educativos en televisión sigue siendo necesario para muchos gobiernos, organizaciones, instituciones y ciudadanos de todo el mundo. Estas iniciativas son tanto públicas como privadas.
Los modelos de diseño, producción y programación son muy variados y atienden a necesidades locales, nacionales y regionales. Sigue manteniéndose la enseñanza formal en experiencias como la de la televisión escolar japonesa o, en el caso de la educación de adultos, en modelos de enseñanza a distancia como los de la Open University (Reino Unido) o Teleduc (Chile).
Muchas de las instituciones, organismos y expresas implicadas en el desarrollo de la TV educativa a nivel internacional han visto la necesidad de experimentar con nuevos formatos y con fórmulas estéticas innovadoras, como en los casos de Colombia o Brasil, que experimentan en el diseño y producción de formatos eminentemente televisivos como la telenovela, e investigan las posibilidades de otros géneros de ficción, al servicio de la educación.
La BBC británica recurre a la producción de clips de motivación en temas tan diversos como la prevención de accidentes domésticos o para invitar a los ciudadanos a volver a estudiar. Estas producciones cuentan con los mejores recursos técnicos y humanos. La Cinquième opta por la innovación estética de su continuidad y por la estructura fragmentada en la presentación de contenidos. Por último, TV Ontario parte de las necesidades de la comunidad y, al mismo tiempo, incorpora progresivamente a sus diseños propuestas de carácter interactivo.
Todo ello sirve para obtener una primera fotografía de las propuestas de televisión educativa que, actualmente, nos sitúan ante un momento tremendamente dinámico de lo que podríamos denominar una televisión para la educación.
La situación en España.
Desde finales de los 80, se han venido produciendo experiencias más o menos directamente relacionadas con lo educativo. La cadena autonómica catalana TV3, produjo en su día programas educativos como Aula Visual, o series de excelente factura como Mediterránea. Esta misma cadena y otras autonómicas, como ETB, Canal Nou, o Telemadrid, programaron espacios de universidad Abierta, emitiendo series producidas por Open University y BBC y, en el caso de la televisión madrileña, segmentos de continuidad grabados por profesores de la propia UNED. TVG, la cadena autonómica gallega, emite el programa Preescolar Na Casa, dentro de una experiencia educativa más amplia de formación para padres y preescolares en casa, y Canal Sur desarrolla un amplio programa de producción y emisión de documentales de carácter etnográfico y de naturaleza sobre esta Comunidad.
Es, sin embargo, a comienzos de los años 90, cuando se produce un más amplio y sistemático desarrollo de experiencias educativas. La Consejería de Educación y Cultura de la Comunidad de Madrid CAM, el MEC y Telemadrid producen el programa A saber. Este espacio de educación formal se enmarca dentro de un curso para la obtención del título de Graduado Escolar. Los alumnos reciben material impreso, disponen de tutorías presenciales y telefónicas, y pueden seguir los 160 programas de televisión relacionados con las áreas de Lengua y Literatura, Ciencias Sociales, Ciencias Naturales y Matemáticas.
En 1992, comienzan las emisiones del programa de TVE, La Aventura del Saber. Se trata de un programa de educación no formal que surge del convenio de cooperación suscrito por el Ministerio de Educación y Ciencia y el ente público Radiotelevisión Española. Responde a tres orientaciones básicas: la voluntad de TVE de promover la difusión de una franja de televisión que contribuya a cumplir con sus tareas de servicio público, el deseo del MEC de hacer llegar a toda la sociedad la información precisa sobre los cambios que se están produciendo en el sistema educativo, y la necesidad que tiene éste de reformar y modernizar sus procedimientos con la introducción de los medios audiovisuales en la enseñanza.
Otra experiencia desarrollada por el MEC es el curso de inglés That=s English, que se enmarca dentro de los proyectos para la Enseñanza Oficial de Idiomas, de la Reforma de la Educación a Distancia. En esta experiencia han colaborado TVE y la BBC. El curso está dividido en nueve módulos, y cuenta con el apoyo de materiales impresos, audiocasetes y 24 programas de TV por modulo.
La Asociación de Televisión Educativa Iberoamericana surge de las cumbres iberoamericanas de Jefes de Estado y de Gobierno, y parte de una iniciativa del Estado español, al decidir, en 1989, la puesta en marcha del sistema de satélites Hispasat, que desde sus orígenes fueron concebidos como un proyecto de cooperación de alcance iberoamericano. En la actualidad cuenta con 250 organizaciones asociadas y con la participación de los Ministerios de Educación de todos los países miembros. Sus actividades se centran en el programación de espacios de TV, la coproducción entre los socios, y la formación y capacitación de recursos humanos.
Desde abril de 1994, la Televisión Educativa Iberoamericana emite regularmente para todos los países de América Latina y, a partir de septiembre de 1995, también para España y Portugal.
Aproximación crítica a la situación española.
Como valoración inicial, es preciso destacar la confluencia, en un período muy corto, de una gran variedad de iniciativas que se pretenden con un interés educativo. Resulta positivo que profesionales de los medios y profesionales de la educación vuelvan a encontrarse para debatir en la práctica sobre las posibilidades educativas de la televisión. Como déficit, hay que señalar que la mayor parte de estas experiencias surgen con una premura de tiempo patente y con unas limitaciones presupuestarias evidentes. No hay tiempo para la reflexión, para la plasmación de unos objetivos generales (filosóficos) en objetivos reales vinculados a los programas diarios. La falta de tiempo para la formación y para la evaluación se convierte en un verdadero lastre.
Otro de los factores favorables que es preciso destacar consiste en la imaginación vertida en algunas de estas experiencias: por ejemplo, el curso That=s English busca nuevas fórmulas para producir en unas condiciones de mayor competitividad. La Televisión Educativa Iberoamericana propone unos principios de programación compartidos por el conjunto de los países miembros. Estos principios de cooperación y solidaridad forman parte en sí mismos de un proceso formativo original para las propias organizaciones participantes. Las organizaciones con menos experiencia aprenden en la práctica de aquellas otras con más tablas, con las que coproducen, y se ven obligadas a solucionar sus carencias debido a la exigencia y el rigor profesional de estas últimas.
Pero, frente a estos hallazgos, es preciso hacer otra crítica que se centra en las limitaciones de alguno de los formatos preferidos por una gran parte de estos modelos de televisión; nos estamos refiriendo a los espacios contenedores: magazines educativos, revistas culturales, etc. Estos espacios permiten camuflar un tratamiento, en el mejor de los casos, informativo, al que se le da el nombre de educativo o cultural. Debemos seguir reafirmando que hablar de educación no significa hablar de un empobrecimiento del lenguaje audiovisual ni la necesidad de recurrir miméticamente a los formatos más relacionados con lo informativo o, simplemente, el busto parlante.
Otro reto que se nos presenta es el de investigar en los valores educativos de programas televisivos que hasta ahora no se habían tenido en cuenta por el mundo de la educación. Nuestro país cuenta con ejemplos múltiples: La vida es un chip, Poble Nou o Telempleo, por poner algunos hallazgos de las cadenas autonómicas. Juego de Niños, Cifras y Letras, El menú de Carlos Arguiñano, o algunos títulos con el formato de comedias de situación, en el caso de las cadenas de cobertura nacional. En estos espacios pueden encontrarse recursos inspiradores que, puestos al servicio de objetivos educativos, permitirían dar un salto verdaderamente cualitativo.
Frente al concepto de televisión basura hemos de situar el concepto de una televisión sin desperdicio que aspire a instalarse en los mejores horarios de las parrillas de programación gracias a la riqueza y originalidad de sus diseños, el interés de sus contenidos, el atractivo y variedad de sus formatos y sus posibilidades de aprovechamiento social, educativo y cultural. Las televisiones autonómicas preparan nuevos diseños de programas educativos y es ya un hecho el comienzo de las emisiones de la televisión por cable. Algunas instituciones educativas se disponen a recurrir al satélite como vehículo de transmisión de programas destinados a sectores restringidos de alumnos. Todas ellas buscan aprovecharse de las posibilidades de interactividad que permitirá la integración de las autopistas de la información. No podemos seguir aplazando el debate sobre el futuro de esa nueva televisión que no es sólo un reto para las televisiones públicas, sino una apuesta por el futuro de nuestro desarrollo educativo y cultural.
Nada de esto será posible sin una paralela formación de los profesionales de los medios, profesionales de la educación y de los ciudadanos en general, en el campo de la >educación en materia de comunicación=. Esta educación deberá habilitar para una recepción crítica de los mensajes que los medios de comunicación transmiten, y habrá de servir, por extensión, para la formación de ciudadanos más críticos, conscientes, creativos y capaces de influir más directamente en la realidad comunicativa que les rodea. Un objetivo educativo prioritario de esa televisión sin desperdicio por la que abogamos deberá consistir en facilitar los instrumentos necesarios para ese análisis crítico de la realidad.
* Agustín García Matilla y Luis Miguel Martínez son profesores de Teoría y Técnica de la Información Audiovisual de la Universidad Complutense de Madrid
