EL IMPACTO DE LA TELEVISION:
ESTRATEGIAS DE INTERVENCION
Juan Lirio Castro, Pedagogo, Doctorado en Ciencias de la Información. Tomado de la Revista Comunidad Educativa, Noviembre de 1997.
En este artículo se discute la influencia de la televisión en las dimensiones cognitiva, afectiva, social y sobre los valores del individuo. Para evitar resultados indeseables, se proponen algunas pautas de acción para padres, profesores y profesionales de los medios, junto con un cuestionario para evaluar las prácticas del televidente.
¿Incide la imagen en el comportamiento?
Muchos autores e investigadores resaltan la importancia de los medios de comunicación en la sociedad actual. Así son muchos los estudios que abordan este tema, centrándose fundamentalmente en el análisis del comportamiento violento del individuo producido por el influjo de los medios.
El interés suscitado en los últimos años por la influencia de los medios de comunicación parece residir en diversos sucesos acaecidos en diferentes partes del mundo en los que niños jóvenes manifestaban comportamientos violentos, atribuibles a los negativos influjos de los medios. Casos como el de James Bulger -brutalmente asesinado por otros dos niños de corta edad- en el que se reproducían escenas del film "Muñeco Diabólico", son quizás la parte visible de un fenómeno que sucede habitualmente en todo el mundo.
Nos referimos a la importancia que actualmente tienen los medios de comunicación en general, y especialmente la televisión. Importancia que no pasa desapercibida para los expertos en Marketing Político ni para los Publicistas.
La influencia que los medios producen, aunque aparentemente inofensiva, nos llevan a consumir un determinado producto u otro, y a tener unos valores o ideales concretos. Esto que en principio no supone ningún problema, puede llegar a serlo cuando el sujeto no es consciente de ello, es decir, cuando es objeto de la manipulación
Hacer conscientes a los sujetos de la influencia de los medios y de la televisión particularmente, parece entonces fundamental si queremos conseguir crear espectadores críticos.
La televisión resulta especialmente importante por el número de horas que pasamos frente a ella, por el mayor impacto de la imagen frente al texto así como por su gran poder de convocatoria.
Aunque parece fundamental aclarar la posible incidencia de los medios en la actuación humana, más importante parece lograr llegar a las causas que llevan a dicha actuación. Es decir, ¿qué cambios internos produce la exposición a los medios de comunicación?, ¿cómo se modifican nuestra forma de pensar, sentir y actuar?, ¿qué valores nos transmiten los medios?
Repercusiones de una utilización incorrecta.
Pensamos que para aproximarnos a un análisis de los efectos de la televisión en la actuación humana, tendremos que intentar explicar el proceso que lleva al sujeto a comportarse de una forma u otra. Por ello, creemos en la necesidad de ofrecer una visión global de los efectos de la imagen en el comportamiento. Es decir, creemos prioritario analizar cómo influye la imagen en las dimensiones cognitiva, afectiva, social y en los valores del sujeto, si queremos llegar al porqué de su actuación.
Sólo analizando los efectos de la imagen en el individuo desde una perspectiva global, lograremos controlar y mejorar la utilización que como espectadores hacemos de la televisión y la imagen en general.
1. Dimensión Cognitiva
Muchos investigadores y estudios opinan que la televisión genera unos hábitos perceptivos y cognitivos que inciden en nuestra forma de aprender y pensar, hábitos que dificultan el aprendizaje y el desarrollo del pensamiento del telespectador.
Si la televisión configura una determinada forma de pensar y percibir en el telespectador, parece necesario conocer qué efectos produce para intentar evitarlos.
Así, entre los efectos que la televisión produce a nivel cognitivo, podemos destacar:
- Transformar los hábitos perceptivos de los espectadores al crear una hiperestimulación sensorial. Esto produce la necesidad psicológica de un ritmo trepidante en los programas televisivos y de cambiar constantemente de canal (zapping).
- Transmitir una visión fragmentada de la realidad.
- La "Aceleración en Vacío". Según Erausquin (1): "es una aceleración en la secuenciación de imágenes lo que podría impedir una correcta decodificación del material que la televisión transmite".
"La televisión genera hábitos perceptivos y cognitivos que inciden en nuestra forma de aprender y pensar"
Además Ferrés (2) dice que "No debemos olvidar que la información icónica se cuela en nuestro cerebro apenas sin mediaciones. Se decodifica de forma automática, potenciando un pensamiento visual, intuitivo y global".
Todo lo dicho puede hacernos concluir que es probable que la influencia que la televisión produce a nivel cognitivo se deba a la pasividad que genera. Al no ayudar a organizar ni relacionar la información nueva con el conocimiento que ya poseíamos, y al no potenciar un papel activo del telespectador, la televisión inhibe el aprendizaje y el desarrollo del pensamiento.
2. Dimensión Afectiva
Muchos autores consideran que la televisión configura una determinada forma de vivenciar y sentir a sus espectadores. Esto se debe a la importancia que se atribuye a las emociones en el comportamiento humano, es decir, al ser apeladas constantemente por la televisión, se nos ofrece la oportunidad como telespectadores de vivenciar todas las aventuras que ocurren en la pequeña pantalla.
Ante la necesidad de referentes afectivos, las figuras televisivas son tomadas como modelo, hecho que incide en el autoconcepto y autoestima del telespectador y, en consecuencia, en su forma de vivenciar y sentir.
Entre los efectos que la televisión produce a nivel afectivo, podemos resaltar:
3. Dimensión Social
Son muchos los autores y estudiosos que entienden la televisión como un medio socializador. Así la imagen que se nos ofrece por la pantalla televisiva se convierte en la realidad que nos rodea.
En consecuencia, en televisión se transmiten modelos de comportamiento que generalmente son imitados por el telespectador, se presentan las actitudes permitidas o no, los gustos de una supuesta mayoría, etc. No es entonces extraño que la televisión nos marque unas pautas de comportamiento social.
Ente los efectos que la televisión produce, a nivel social podemos resaltar algunos:
- La Televisión homogeneiza reduciendo las diferencias individuales para crear un supuesto "espectador universal", para ello trasmite unas determinadas pautas de comportamiento.
- Se presentan modelos de comportamiento simplistas y conservadores cuando no reaccionarios.
- Se presenta lo que debe y lo que no debe hacerse.
4. Los Valores
Si los valores que tenemos implican una forma de ser y actuar en la realidad, parece necesario conocer cuáles son dichos valores si pretendemos explicar el comportamiento humano.
En el caso concreto de la televisión, creemos que su utilización conlleva la creación y asunción de unos valores y opinión pública determinados.
Según Vázquez Freire, (4) los valores con que nos bombardea la televisión son, entre otros:
- La Competitividad
- El Culto a la Juventud y al Consumo.
- La Creencia de que los deseos esenciales se adquieren con dinero.
- La Supremacía de la apariencia y el tener, por encima de la verdad y el ser.
En general, se nos presenta un mundo superficial en el que prevalece el hedonismo como estilo de vida. Así, la televisión no sólo nos presenta un reflejo deformado de la realidad material y social, sino que, como dice Erausquin, "nos presenta esa deformación como deseable a través de una compleja síntesis de impostura y conformismo".(5)
Que se puede hacer.
Después del anterior análisis resulta obvia la necesidad de diseñar y desarrollar programas de intervención destinados a enseñar a utilizar los medios en general y la televisión en particular.
Si pretendemos conseguir una utilización de la televisión que nos ayude a desarrollar nuestra capacidad crítica y creativa, así como nuestra formación y cultura, parece necesario que asumamos nuestra responsabilidad como telespectadores. Ahora bien, no siempre los usuarios de la televisión son conscientes de su indefensión y derechos frente al medio. Es en estos casos cuando de modo especial se demanda una formación específica que nos ayude a reflexionar sobre la influencia de la televisión, y sobre nuestro papel frente a la misma.
Siendo coherentes con las necesidades de los telespectadores, y tras las razones expuestas, reclamamos una formación que nos ayude a afrontar este problema. De este modo ratificamos las opiniones de todos los autores que proclaman -bien integrados en el currículum o bien a través de programas de intervención paralelos a la escuela- la necesidad de una formación audiovisual.
Aunque nuestro propósito sería presentar un ejemplo de intervención que pudiera ser desarrollado por los diferentes implicados y que abordase la problemática de la influencia de la televisión y su utilización, la limitación de espacio nos ha obligado a ofrecer algunas pautas que pueden seguir todos los implicados (profesores, profesionales de los medios, la familia) al abordar este tema.
* Sensibilizar.
Consideramos que el primer paso en una intervención educativa, si queremos que sea eficaz, consiste en sensibilizar y hacer conscientes de la necesidad de una formación que nos ayude a afrontar el problema.
"En televisión se transmiten modelos de comportamiento que son imitados por el telespectador"
Por ello, pensamos que la primera acción consistiría en ofrecer información, realizar charlas, conferencias y debates que aborden el tema de la incidencia de los medios de comunicación en general y de la televisión en particular.
Podemos recurrir a los diversos especialistas, teóricos o analistas de televisión, invitándoles a que nos ayuden a concienciar de que un uso inapropiado del medio tiene unas repercusiones en nuestra forma de pensar, sentir, actuar, aprender y en nuestros valores.
Recomendamos las siguientes acciones:
* Invitar a algún especialista a los centros educativos (centros de primaria, secundaria, formación profesional, etc.) Para que informe y asesore sobre los peligros que conlleva un uso inapropiado de los medios, así como de posibles acciones para solucionar el problema.
* Organizar algunas Jornadas de reflexión sobre el tema. Jornadas a las que se invitará a profesores, padres, profesionales de los medios y especialistas en el tema.
* Enviar circulares a los padres, advirtiéndoles de las repercusiones que una utilización incorrecta de la televisión puede acarrear, especialmente en el desarrollo y formación de sus hijos.
* Que los profesionales de los medios traten el tema en los diferentes medios de comunicación social, invitando, si es preciso, a estudiosos y especialistas.
* Que las asociaciones encargadas de proteger los derechos del telespectador, consumidor y el ciudadano y/o que se preocupen del bienestar de las personas, realicen una labor de divulgación y sensibilización al respecto.
La familia.
El siguiente paso (después de la sensibilización) de cualquier intervención que intentase abordar el problema en cuestión, deberá partir necesariamente del cuestionamiento de los propios padres como telespectadores que son. Así, lo primero que habría que tratar sería que los padres fueran conscientes de que ellos también son telespectadores.
En un segundo momento reflexionaríamos en torno a la incidencia de la televisión sobre ellos y sobre sus hijos. Pensamos que si los padres son conscientes de que la televisión les influye a ellos, con mayor razón incide en sus hijos.
En cuanto a lo que pueden hacer, según Lolo Rico (6), destacamos:
* No encender la televisión nada más llegar a casa.
* Siempre que sea posible, ver la televisión con los hijos, comentando los contenidos en profundidad.
* Controlar el tiempo que pasan los niños frente a la televisión.
* Enseñar a los niños a diferenciar los contenidos de la televisión, de los de la publicidad.
* No utilizar la televisión en reuniones con amigos.
* Evitar instalar la televisión en el cuarto de los niños, ya que no podríamos controlar ni los contenidos ni el tiempo que la utilizan.
* Olvidar la televisión-niñera.
* No ordenar a los hijos que dejen de ver la televisión sin ofrecerles alguna ocupación optativa.
* No permitir que el televisor sirva como somnífero.
* Conviene hablar mucho de televisión con los niños. Es decir, comentar los programas que puedan verse juntos, analizándolos desde todos los puntos de vista que se nos ocurran.
* Hablar mucho con familiares y amigos sobre televisión, tratando no solo de cambiar impresiones sino de hacer análisis de los contenidos.
* Contar cuentos a sus hijos cuando son pequeños, aprovechando cualquier oportunidad.
* Buscar un hobby que distraiga en el tiempo libre.
* Pedir a los colegios cursillos sobre televisión.
* No conviene utilizar la televisión para premiar o castigar porque no se le debe atribuir tanta importancia
Los profesores
Al igual que con las familias, el primer paso de una intervención con docentes pasa por una primera fase que tratará de cuestionarles su papel como telespectadores.
Así, al partir de lo que ellos piensan podremos reflexionar conjuntamente sobre como incorporar los medios en general y la televisión en particular, en la enseñanza.
Entre las pautas que recomendamos, resaltan:
* Reflexionar sobre la concepción que guía su labor docente referida a la utilización de la televisión.
* Analizar junto a los alumnos las posibles incidencias de la televisión.
* Tratar de forma explícita ciertos contenidos referidos a la televisión.
* Estimular la investigación por parte de los alumnos de documentos audiovisuales.
* Realizar Video-Debates en torno a algunas películas especialmente significativas.
* Comentar en el aula los programas más relevantes o que mayor incidencia tengan en ese momento.
* Utilizar la televisión como apoyo didáctico en el trabajo como docentes.
* Invitar a algún especialista sobre el tema a que realice una charla en clase.
* Realizar un Taller que aborde el tema.
Los profesionales de los medios.
Aunque somos conscientes de las limitaciones (socio-políticas, económicas, etc) que sufren estos profesionales en su práctica diaria, no podemos dejar de ofrecerles algunas pautas que les ayuden en el mejor desempeño de su trabajo.
Así, entre otras, les ofreceríamos las siguientes:
* Reflexionar sobre su práctica profesional (como entienden su profesión, cuál es la finalidad de la televisión, etc.)
* Hacerles conscientes de sus lagunas de conocimiento para que puedan solventarlas.
* Ofrecer criterios de calidad referidos a la comunicación.
* Ofrecer conocimientos sobre las características de la población a la que van dirigidos sus programas.
* Reflexionar sobre cómo reciben las imágenes y los programas los telespectadores.
* Intentar entender la televisión de otra manera para conseguir una mayor riqueza y originalidad en los diseños y contenidos de los programas.
Hacia una educación multimedia
Después de analizar las posibles incidencias de la televisión en la persona y de ofrecer distintas pautas que nos ayuden a mejorar la utilización de la misma, parece innegable la urgente necesidad de formación específica referida a la televisión y los medios en general.
En cuanto telespectadores y como miembros de la comunidad educativa, todos tenemos que asumir la responsabilidad que nos corresponde en el tema de la televisión.
Si aspiramos a que la televisión y los medios en general nos ofrezcan la oportunidad de mejorar como personas e incluso desarrollar nuestra capacidad crítica-creativa y nuestro pensamiento, parece urgente la necesidad de formación que nos ayude a afrontar una utilización estratégica de los medios. Es decir, saber qué, cómo y cuándo utilizarla.
Solamente haciendo un uso adecuado de los medios parece probable que las incidencias negativas que pueden provocar, se subsanen.
Por todo creemos necesario y urgente el nacimiento de una EDUCACION MULTIMEDIA, que nos ofrezca los conocimientos necesarios para saber qué, cómo y cuando utilizar los medios para favorecer nuestro crecimiento como personas integrales (es decir, las dimensiones cognitiva, afectiva, social, los valores, etc).
Evaluación
Como modelo para realizar una evaluación, presentamos un cuestionario (ver cuadro 1) que sirva para valorar la actitud personal que se adopta ante la televisión.
NOTAS
(1) EURASQUIN, A. "La Programación Infantil tras las televisiones privadas". Cuadernos de Pedagogía, 241.
(2) FERRES, Joan. "Televisión y Educación". Barcelona, 1994.
(3) GERBNER, G. "La Violencia y el terror en los medios de comunicación". París, 1990.
(4) VAZQUEZ FREIRE, M. "La nueva cultura de la imagen". Cuadernos de Pedagogía, 241.
(5) EURASQUIN. Op. Cit.
(6) RICO, Lolo. "El buen telespectador. Cómo ver y enseñar a ver televisión". Madrid, 1994.
CUADRO 1 Cuestionario para la reflexión sobre las prácticas del televidente 1. Enumere a continuación los tres programas televisivos que habitualmente más reclaman su atención: 1.- 2.- 3.- 2. Enumere ahora tres motivos por los que le gustan especialmente dichos programas: 1.- 2.- 3.- 3. Enumere tres características habituales en los presentadores, conductores o principales protagonistas de estos programas: 1.- 2.- 3.- 4. El lenguaje que se emplea en estos programas se podría definir (emplee tres adjetivos) como: 1.- 2.- 3.- 5. Entre los valores que más se resaltan, se encuentran: 1.- 2.- 3.- 6. Cuando usted se sienta frente a estos programas, se siente (enumere tres sentimientos o sensaciones que le transmiten los programas que más ve): 1.- 2.- 3.- 7. ¿Cree que los contenidos de estos programas le ofrecen algo nuevo, es decir, información o conocimientos que antes no tenía? 1.- 2.- 3.- 8. ¿Cree que estos programas le transmiten una visión de la realidad? Enumere tres motivos por los que si, o por los que no se asemejan a la realidad: 1.- 2.- 3.- 9. ¿Es más interesante la realidad o el mundo que se transmite por la televisión?, ¿por qué? Enumere tres razones: 1.- 2.- 3.- 10. Enumere tres causas por las que ve los programas que eligió en el punto 1: 1.- 2.- 3.- |
