Funciones del
gabinete
de psicología en el marco escolar
Por María Rosa Solé, Revista "Cuadernos de Pedagogía"
La psicología infantil adquiere un protagonismo cada vez mayor. El número de alumnos que no siguen el ritmo escolar aumenta, así como el afán de clasificar a los niños según sus posibilidades reales. Se indica la composición, funciones y formas de intervención de un gabinete de psicología. Los test colectivos y individuales son las pruebas más usuales para examinar a los niños. Con la información recogida en las diferentes pruebas, se elabora el informe psicológico para los padres o la escuela. En función de los resultados, se dictamina una reeducación o ayuda extraescolar.
gabinete de psicología, psicología y educación
El papel de la Psicología infantil en el terreno escolar ha adquirido un protagonismo cada vez más relevante en nuestro país en los últimos años. Este fenómeno no es fortuito ni casual, sino que está íntimamente relacionado con dos hechos evidentes: (a) el número creciente de niños que no siguen el ritmo impuesto por la escuela, por la razón que sea - este no es el tema de la presente exposición- y que pasan a engrosar las filas de los llamados *inadaptados escolares+;
(b) el afán de clasificar a los niños escolarizados en un centro con el fin de establecer unos niveles, basados en las *posibilidades intelectuales reales+ de los mismos. Esta tendencia a etiquetar, a seleccionar en una palabra, a los niños en edad escolar -tendencia que cada día cobra más fuerza y actualidad en nuestra sociedad, con el fin velado de marginar a *los peores+ y potenciar a *los mejores+- necesita la colaboración del técnico, del especialista en la materia, en este caso el psicólogo infanfil. Ante la avalancha de consultas psicológicas y de niños problemáticos han surgido unos servicios de psicología, los gabinetes psicológicos, que tienen como finalidad detectar los posibles fallos o déficits del niño así como sus aptitudes, dictaminar el nivel o cociente intelectual, y orientar el tratamiento a seguir en caso de ser requerido: reeducación, apoyo pedagógico, psicoterapia...
COMPOSICIÓN DE LOS GABINETES PSICOLÓGICOS.
Suelen estar integrados cuanto menos por un psiquiatra infantil, uno o más psicólogos y uno o más reeducadores. Algunos gabinetes, según su importancia, pueden disponer además de un servicio de electroencefalografía, servicio de audiometría, etc. Estos centros, privados en su mayoría, cobran unos honorarios elevados por la composición misma del equipo, integrado por especialistas. Por consiguiente las familias o escuelas que pueden solicitar los servicios de estos gabinetes pertenecen a las clases privilegiadas de nuestra sociedad.
FORMAS DE INTERVENCIÓN DEL GABINETE DE PSICOLOGÍA EN EL MARCO ESCOLAR.
Hay dos tipos bien delimitados de actuación del gabinete de psicología en el marco escolar: los exámenes o test colectivos, realizados en el marco de la clase por todos los alumnos de la misma, y los tests o pruebas individuales. En ambos casos se pretende averiguar, detectar, el nivel o cociente intelectual de la población escolarizada en un centro y eventualmente sus aptitudes. Existe además otra forma de intervención reservada a los niños *caso+ o *niñosproblema+.
LOS TEST COLECTIVOS.
Se pasan en el marco de la clase. El psicólogo es el encargado de dar las instrucciones. Por tratarse de una prueba realizada por varios niños a la vez, debe reunir unas características particulares. Suelen basarse en situaciones que exigen una respuesta de elección múltiple: el niño debe escoger entre dos, tres, o cuatro situaciones distintas. )Qué tipo de caracteres puede ser valorado con los test colectivos? En general se suele medir el rendimiento intelectual (por ejemplo con la prueba de Raven). La personalidad sería otro carácter valorado con frecuencia; en efecto, mediante un cuestionario se pretende conocer la iniciativa, inhibición, afán de protagonismo, timidez y otros caracteres del niño. A menudo se estudian otras funciones más concretas: organización espacial, lateralidad, discriminación perceptiva, etc., mediante pruebas como las de Bender, Reversal, Frostig y otras.
LOS TESTS INDIVIDUALES.
Esta situación puede ser aplicada a niños más pequeños. Un psicólogo se encarga de administrar las pruebas. Para valorar el cociente intelectual se aplican entre otros los tests de Terman-Merril, WISC, que incluyen dos tipos de tareas bien diferenciadas: (a) manipulativas (de encajes, ordenación de una historieta, etc.), y (b) verbales, en las que el niño debe responder a las preguntas que se le formulan relacionadas con la comprensión de situaciones, información, vocabulario, etc. También se pueden aplicar pruebas de personalidad como el test de la familia, la capacidad de frustración (Rosenzweig), para nombrar sólo algunas.
LOS RESULTADOS.
Una vez finalizado el examen, el psicólogo se encarga de elaborar un informe, que puede ser más o menos explícito. En algunos casos se limita a proporcionar los resultados obtenidos sin ningún comentario, y en otros éstos son interpretados y entregados al destinatario: escuela, familia o ambos a la vez. )Qué finalidad persigue este tipo de pruebas aplicadas al conjunto de niños de un centro escolar? Como se ha indicado anteriormente, los resultados obtenidos con los test tienen varias aplicaciones. En primer lugar, ejercen una clara función selectiva, ya que las respuestas que dan los niños se traducen en el cociente intelectual, categoría infalible de cientificidad dudosa y que permite establecer un orden jerárquico entre los niños examinados: los más listos, los menos listos, los tontos. Una vez establecidos los grupos en base al cociente intelectual, la división de los niños de un mismo grado en varios subgrupos (A, B, C, etc.) queda totalmente justificada.
LA CIENTIFICIDAD DE LOS TESTS.
Está comprobado que los tests gozan de una gran credibilidad científica entre padres y maestros. En efecto, por tratarse de pruebas que miden *objetivamente+ las capacidades *intelectuales+ del sujeto, es necesario plegarse a la evidencia. Si hay niños más inteligentes y mejor dotados que otros, es justo que existan distintos niveles en la escuela (y distintas clases en la sociedad) para que cada niño aproveche mejor el plan de enseñanza propuesto. En este sentido los padres han de aceptar con resignación el resultado fuere el que fuere, y por otro lado el maestro queda desculpabilizado con respecto a sus pupilos puesto que una prueba *objetiva+ determina las posibilidades de aprendizaje. A este respecto es interesante volver a mencionar, por su carácter significativo, el experimento llevado a cabo por los psicólogos norteamericanos Jacobson y Rosenthal. Para probar que el cociente intelectual influye en el concepto que tiene el maestro de la capacidad intelectiva del alumno, y en consecuencia de la actitud que toma frente a él (lo que en definitiva condiciona el rendimiento escolar del niño), al comienzo del curso escolar asignaron a los niños de una aula, sin que el maestro lo supiera, un cociente intelectual inventado, no comprobado y elegido al azar. A final de curso los alumnos que constaban con un cociente alto obtuvieron unos resultados escolares excelentes, mientras que el otro grupo, al que se había atribuido un cociente más bajo, alcanzaba malos resultados.
LOS *NIÑOS-PROBLEMA+.
Al niño que no sigue el ritmo impuesto por los aprendizajes escolares, que no se adapta al grupo al maestro, en definitiva que se aparta de la norma escolar, se le suele mandar a un gabinete psicológico para que el especialista determine cuáles son las causas de su inadaptación. En este caso, la demanda puede partir de la escuela, familia, pediatra, etc. Antes de examinar al niño en cuestión, suele haber una primera entrevista del psiquiatra infantil con los padres, solos o acompañados del niño. Esta reunión tiene por finalidad recoger información sobre la historia personal del niño: desarrollo de la primera infancia, enfermedades, adquisiciones, relaciones en el seno y fuera de la familia. Algunos psiquiatras tienen una entrevista con el niño antes de iniciar las pruebas. La situación de test es fácilmente imaginable. El niño se encuentra solo frente al psicólogo, un desconocido, que le propone una serie de tareas, que le formula una serie de preguntas a las que el niño debe responder. Además del desarrollo de la prueba en un marco extraño para el niño, la existencia de batas blancas (pues esta suele ser la indumentaria del psicólogo), proporciona a la situación unas características parecidas a las de una consulta médica, lo que en definitiva tiende a *patologizar+ el hecho en sí. La duración de las pruebas depende de la batería de tests que se administran al sujeto examinado y de su edad. En algunas ocasiones el niño debe volver para completar el examen. En este caso el psicólogo que realiza las pruebas puede ser el mismo u otro. Algunos gabinetes psicológicos cuentan además con servicios de electroencefalografia, donde se practican las exploraciones relacionadas con la actividad bioeléctrica cerebral, si se presume la existencia de una base orgánica subyacente a la inadaptación, y de audiometría, para explorar la capacidad auditiva del niño y detectar eventuales sorderas o hipoacusias.
LOS INFORMES.
Con toda la información recogida el psiquiatra o el/los psicólogos que han realizado el examen elaboran un informe para entregar a los padres o a la escuela. Este informe puede ser fruto de una discusión colectiva, pero con mayor frecuencia cada persona que ha participado en el examen (psicólogo, electroencefalografista, etc.) da su información, y el psiquiatra se encarga de elaborar las conclusiones finales cuando las hay. La entrega del informe suele ir acompañada de una entrevista final del psiquiatra con los padres.
LAS REEDUCACIONES.
En función de los resultados obtenidos se dictamina, si se cree conveniente, una reeducación o una ayuda extraescolar, que el niño debe realizar a menudo en el mismo gabinete psicológico. La modalidad que puede adoptar esta ayuda es sumamente variable, y depende de la orientación psicológica del gabinete. Como su nombre indica, reeducar significa *volver a educar, corregir algo mal integrado o no integrado+. Algunas reeducaciones se fijan como objetivo prioritario atacar el síntoma, o sea cubrir las insuficiencias que han aparecido durante el examen (mala organización espacial, mala lateralización, insuficiente coordinación motriz). Para ello se establece un plan de trabajo con unas etapas muy delimitadas. Otras hacen más hincapié en la dinámica relacional del niño con su entorno (escuela, familia). Otras ponen el acento en los aprendizajes escolares. Finalmente en algunos centros se aplican técnicas de marcado carácter eclético, inspiradas en las anteriores. Para resumir, se podría afirmar que en la actualidad existen tantas técnicas reeducativas como manifestaciones. La frecuencia de las reeducaciones y el plan a seguir vienen determinados generalmente por el psiquiatra infantil.
REFLEXIONES EN TORNO A LA VALORACIÓN DE
LOS
EXÁMENES PSICOLÓGICOS.
No es intención de este trabajo polemizar sobre la validez de los instrumentos utilizados -los tests- para determinar la capacidad intelectual de los niños que no se adaptan a la escuela. El test es un elemento sumamente importante y necesitaría un estudio específico. Sin embargo, a partir de lo anteriormente expuesto sería necesario hacer algunas constataciones: - El informe psicológico es difícilmente interpretable por los padres o maestros a quienes va destinado. La utilización de términos *científico-técnicos+ que sólo dominan los especialistas, constituye un lenguaje críptico, no apto para profanos en la materia. Lo único patente es que. La inteligencia del niño examinado -ya que esto suele ser lo más gráfico- es normal, alta o baja. En algunos casos la inclusión de los resultados obtenidos con la práctica de un electroencefalograma da un carácter todavía más mítico, si cabe, al informe psicológico, por las connotaciones directas que tiene con el *saber médico+. - La situación de test es una prueba para el niño, ya que debe demostrar frente a un adulto -que además es un desconocido investigado de autoridad- todo lo que sabe. Esta situación de excepción puede mediatizar las respuestas del sujeto examinado. -El conocimiento que se tiene del niño a través del examen psicológico es eminentemente parcial, dado que se trata de una situación puntual, acotada en el espacio y en el tiempo, con unas características muy especiales. -El psicólogo desconoce o no tiene en cuenta la situación familiar, social y escolar del niño. También ignora la información que le puede proporcionar la escuela sobre la actitud, conducta y reacciones del niño examinado en diferentes situaciones. Existe una desvalorización de este tipo de información por cuanto el status *científico-social+ de la psicología es superior al de la escuela. -A menudo los pronósticos realizados a nivel psicológico sobre las posibilidades intelectuales y escolares de un niño no han sido confirmadas en absoluto en el plano práctico ni en el rendimiento escolar ulterior. La práctica nos muestra a menudo que niños diagnosticados como incapacitados para seguir una escolaridad normal (caracteriales, prepsicóticos, borderlines) siguen favorablemente la escolaridad si se modifican las condiciones escolares, mediante un cambio de centro o de método pedagógico.
