LA IMPORTANCIA DE LAS HABILIDADES Y ESTRATEGIAS DE LECTURA EN LA UNIVERSIDAD.
Yolanda Argudín, Centro
de Didáctica, UIA-Santa Fe -
Tomado de la revista DIDAC,
primavera 97.
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Leer es pensar:
Desde 1948 la ONU declaró: AHay personas que son alfabetos desde un punto de vista oficialmente aceptado, sin embargo debido a una enseñanza inadecuada no pueden desempeñar ciertas actividades que la sociedad exige de ellos, llámese estudios o desempeño profesional. Tales personas son analfabetos funcionales@.
Desgraciadamente, esta declaración ilustra lo que en la actualidad continúa ocurriendo en todos los niveles de la educación respecto a la lectura. Desde los primeros años de la primaria hasta los últimos semestres en la universidad, un importante porcentaje de los alumnos no entiende el significado de las palabras que lee, ni el sentido de lo que lee y no capta las ideas y sentimientos que el autor expresa. Unicamente es capaz de asociar formas gráficas a unidades fonéticas, pero no le es posible comprender y, menos aún, interpretar los textos escritos.
Por lo general esto sucede debido a que, en una visión tradicional, se ha deformado y simplificado el carácter de la lectura a una cuestión mecánica y técnica, dejando de advertir su verdadero sentido, que es: construir un nuevo objeto conceptual@, por lo tanto, los estudiantes carecen de las habilidades y estrategias lectoras básicas y de estímulos para leer.
De esta manera, el problema no resuelto de la lectura obstaculiza el proceso mismo del aprendizaje en todos los niveles, empobrece las posibilidades de desarrollo de los alumnos y frecuentemente demerita sus capacidades culturales y humanas.
Una de las razones por las que no se ha solucionado el problema es porque se continúa considerando que, si el alumno es promovido en los diferentes grados escolares, es porque necesariamente ha aprendido a leer. El que un gran número de alumnos universitarios no esté capacitado para dialogar consigo mismo y con un autor por medio de un texto, para construir el significado del mismo, para evaluar su confiabilidad y argumentación, y el que no pueda fundamentar su postura personal ante el texto escrito, confirma lo contrario. Además, cada día se comprueba que los alumnos en los niveles superiores de la educación leen lo menos posible. Esto nuevamente corrobora la falsa concepción que se tiene de la lectura: en la educación básica los profesores solamente enseñan la mecánica de la lectura y éste es el único entrenamiento que el alumno recibe a lo largo de toda su escolaridad.
Se ha demostrado que el problema de la lectura es uno de los más serios y urgentes que afronta la educación superior. Porque si el alumno no está capacitado para recurrir al texto escrito como una herramienta de la que extrae información, la valora y utiliza en los procesos de razonamiento, no podrá construir su propio conocimiento, como tampoco podrá formarse de manera integral, la alta cultura le resultará inalcanzable y no podrá ayudar a resolver los problemas de la sociedad. De esta manera se nulifican los objetivos de la educación superior y se contribuye a que de la universidad egresen alumnos incapaces de afrontar los retos de su profesión e incapaces de reflexionar por sí mismo.
Desafortunadamente la negligencia en la solución del problema ya ha originado fatales consecuencias, como por ejemplo, el que se continúe alentando la transmisión tradicional de la lectura y que muchos profesores universitarios aún desconozcan cómo se necesita leer para apoyar los otros aprendizajes en el nivel superior de la educación. Es decir, no se tienen definidos los parámetros y requerimientos necesarios involucrados en la comprensión lectora eficiente en la universidad.
Un buen lector es aquel que está capacitado para integrar la información nueva con la que ya tiene y se enfrenta a la lectura como un proceso de resolución de problemas, lo cual le permite razonar por sí mismo. La lectura consiste en hacer una serie de predicciones acerca del texto, en un proceso de interpretación y construcción por parte del lector. La comprensión se lleva a cabo cuando los conceptos y lenguaje que el autor utiliza se articulan estrechamente a los conocimientos previos del lector, cuando el que lee puede obtener el significado del contenido del texto y lo relaciona de manera comprensible y útil con sus ideas y conocimientos previos.
Mientras la universidad no privilegie la lectura como el medio para obtener información de distintas fuentes, para valorarla y dudar de su veracidad, todos los aprendizajes se obtendrán en un plano superficial.
Desde 1960 la UNESCO recomendó una enseñanza que permita al alumno aprender a ser, aprender a hacer, aprender a aprender. La investigación riente retoma esta encomienda, y propone que se facilite el proceso de comprensión de la lectura, apoyando el desarrollo de las habilidades de razonamiento: la percepción, el cuestionamiento creativo, el razonamiento lógico y la evaluación crítica y empleando ciertas ayudas cognoscitivas llamadas Aestrategias@, que a su vez son la base del desarrollo de las habilidades intelectuales.
Las estrategias cognoscitivas son Alas destrezas de manejo de sí mismo que el estudiante adquiere, presumiblemente durante un largo periodo, para gobernar su propio proceso de atender, aprender y pensar. A través de tales estrategias el alumno llega a ser un pensador independiente@.
La utilización de estrategias en la lectura ha demostrado, como ventaja, que éstas fomentan la independencia en el estudio, al dotar al alumno de habilidades que le permitan enfrentar con éxito aprendizajes de muy diversa índole, lo proveen de un marco para asimilar nueva información, ayudan al estudiante a enfocar su atención en lo que es importante, le posibilitan representar las ideas clave, efectuar relaciones entre conceptos, hacer conexiones entre el conocimiento nuevo con el ya conocido, y le permiten organizar y analizar la información del texto, ordenar la búsqueda de información e integrar la información para construir un significado.
Cualquier aprendizaje, y más aún el que se obtiene por medio de la lectura, consiste en incorporar y asimilar nuevos datos, respuestas, actitudes, conductas y valores. Aprender significa enriquecerse con nuevos elementos asimilados por facultades cognoscitivas, afectivas y motoras. El desarrollo de las habilidades intelectuales so sobrepone en la actualidad al saber enciclopédico de otros tiempos, que centraba el aprendizaje en los conocimientos y no en el alumno. La función de los profesores actuales no es la de simples transmisores o actualizadores de conocimientos, sino que consiste en entrenar a sus alumnos en habilidades de razonamiento.
Por desgracia, en pocas ocasiones el desarrollo de las habilidades y estrategias se ha introducido sistemáticamente en los programas de estudios para formar a los estudiantes en cualesquiera de los niveles de nuestro sistema educativo. Hasta ahora cada persona desarrollaba de manera intuitiva sus propias habilidades y estrategias. Parte de los fracasos escolares se atribuyen a que las estrategias adquiridas intuitivamente no son siempre las adecuadas y debido a que, cuando se desarrolla una estrategia -aun en forma inconsciente-, ésta se repite ante cada nuevo aprendizaje, con lo que el alumno continúa utilizando las estrategias menos convenientes a lo largo de todo su proceso de enseñanza-aprendizaje.
En cuanto a la lectura, se venía transmitiendo de manera que el estudiante mantuviera una actitud pasiva, que fundamentalmente propiciaba el aprendizaje memorístico. Ahora, y como antes se señaló, la investigación educativa propone que se entrene al alumno para que actúe como sujeto activo en un proceso de desarrollo de estrategias y habilidades. Es importante que se le aproxime a la lectura como a una experiencia significativa, una conversación entre él y el autor, por medio del texto, al que debe enfrentar como una resolución de problemas y del que encontrará su sentido y significado en el marco de su vida personal. Debido a que la lectura no reside sólo en el texto, sino en los lazos que se establecen con los conocimientos previos y con las asociaciones para construir un significado, deberá estructurarla a partir de sus esquemas de conocimientos (es imprescindible que el alumno identifique que cómo la nueva información engrana con la información que ya posee, de acuerdo con su nivel de estudios y con los conocimientos que va adquiriendo conforme avanza en ellos) y en un sentido metacognoscitivos: que se haga consciente de su propio proceso de aprendizaje porque éste es también parte del conocimiento. )qué sucede cuando estoy leyendo?, )qué tipo de conversación entablo con el autor y conmigo mismos?
Cuando el alumno aprende a aplicar las estrategias de lectura de manera integral, potencia la lectura como un medio para desarrollar su pensamiento crítico: aprende a identificar la comprensión como un proceso del conocimiento complejo e interactivo entre el mensaje expuesto por el autor y sus propios conocimientos, expectativas y propósitos. Se enfrenta a los diferentes problemas de la lectura, los puede reconocer e identifica las estrategias que debe utilizar en cada ocasión; sabe interpretar las instrucciones para leer un texto determinado, reconoce sus propias expectativas de lectura, relaciona la argumentación con las conclusiones; interpreta, de manera que la tesis y la argumentación del autor en el texto, tomen sentido en su propia comprensión como lector.
La función de los actuales profesores universitarios es la de propiciar este tipo de aprendizaje -el desarrollo de los alumnos en las habilidades relacionadas con el pensamiento crítico y en las estrategias de lectura-, el cual dará resultado en la medida en que se insista en la conducción de las estrategias, pero desde el contenido de su materia, dentro de su propia aula y asignatura y no como un conocimiento adicional que únicamente tiende a parcializar el aprendizaje, con la consecuente pérdida de relevancia para el que aprende. Es muy importante que esta aproximación a la lectura se generalice a diversas situaciones educativas y que el desarrollo de habilidades ye estrategias se conduzca paulatinamente. Adquirir y desarrollar una estrategia y una habilidad toma su tiempo, requiere de esfuerzo y de una práctica continua.