Competencia Social
y Habilidades Sociales
ASUNCIÓN GENTO BAZACO
Las habilidades sociales adquieren una importancia insospechada en la vida de las personas.
Las habilidades
sociales adquieren una importancia insospechada en la vida de las
personas. La experiencia personal nos indica que pasamos un alto
porcentaje de nuestro tiempo cotidiano en alguna forma de
interacción social, ya sea diádica o en grupos, y tenemos
experiencia de que las relaciones sociales positivas son una de
las mayores fuentes de autoestima y bienestar personal. Al mismo
tiempo, comprobamos que la competencia social de un sujeto tiene
una contribución importante a su competencia personal, puesto
que, hoy día, el éxito personal y social parece estar más
relacionado con la socialización y las habilidades
interpersonales del sujeto que con sus habilidades cognitivas e
intelectuales. Podemos decir, por tanto, que en este momento la
competencia social es una de las áreas de investigación más
fecunda y está ejerciendo un notable protagonismo dentro de la
psicología contemporánea.
La adecuada competencia en la infancia está asociada con logros escolares y sociales, con un ajuste personal y social, con bienestar y salud mental. La competencia mental se aprende y se adecua en los diferentes contextos sociales a través de distintos agentes.
Contextos sociales: familia, escuela y comunidad.
Agentes: padres, hermanos, profesores, compañeros de clase. Ejercen una influencia en el desarrollo en todas las etapas de la vida y de ellos surgen demandas y restricciones que deben saber interpretar para responder adecuadamente.
La familia supone un contexto de seguridad para el niño donde éste actúa espontáneamente, sin mucha preocupación por lo que se piense de él o cómo se le juzgue. Son elementos fundamentales:
- los vínculos efectivos y el desarrollo del apego (afecto seguro y confiado),
- la propia competencia de los padres,
- las prácticas de crianza son vías por las que la familia contribuye al desarrollo de las habilidades sociales del hijo...
Por ejemplo, dos habilidades sociales que son adecuadas en la familia según el estilo de convivencia son: la empatía (preocupación por los demás) y la expresividad emocional; ambas son transferidas a las relaciones entre iguales.
La competencia
interpersonal pobre tiene consecuencias negativas para el
sujeto, a corto y largo plazo, y se observa en ella una estrecha
relación con:
a) la baja aceptación, rechazo, ignorancia o aislamiento social por parte de los iguales;
b) los resultados académicos: bajos niveles de rendimiento, fracaso, absentismo, abandono del sistema escolar, expulsiones de la escuela, inadaptación escolar;
c) los problemas relacionales: baja autoestima, locus de control externo;
d) desajustes psicológicos y psicopatológicos: depresión, indefensión;
e) inadaptación juvenil: delincuencia juvenil, expulsión del servicio militar;
f) problemas de salud mental en la adolescencia y la edad adulta: alcoholismo, suicidio, toxicomanías.
La constatación del aumento de los problemas de competencia interpersonal en la infancia y adolescencia nos lleva a preguntarnos a qué se debe esta situación. últimamente ha habido una serie de cambios sociales e institucionales tanto en la familia como en la escuela. Hay un debilitamiento, un abandono de las relaciones interpersonales.
- La sociedad ha aumentado sensiblemente su complejidad, de forma que una misma persona en un lapso de tiempo tiene que adoptar múltiples y diferentes roles, ha transformado sus valores y metas, que actualmente apuntan hacia la consecución del éxito y poder económico o político, el logro de objetivos individuales y materiales por encima de objetivos e intereses de grupo, interpersonales y solidarios.
- La familia ha modificado su estructura y funcionamiento y el rol que desempeña en la socialización de sus miembros.
- La escuela, como transmisora de los valores dominantes en la sociedad, focaliza su atención en los aspectos intelectuales más relacionados con el éxito académico, olvidando o relegando la enseñanza sistemática de comportamientos de bienestar interpersonal y personal.
Competencia social y habilidades de interacción social
Competencia
social es un juicio evaluativo general referente a la calidad
o adecuación del comportamiento social de un individuo en un
contexto determinado por un agente social de su entorno; se
refiere a la adecuación de las conductas sociales a un
determinado contexto social.
Las habilidades sociales son conductas necesarias para interactuar y relacionarse con los iguales y con los adultos de forma efectiva y mutuamente satisfactoria. Nos referimos a un conjunto de cornportamientos adquiridos y aprendidos y no a un rasgo de personalidad. Las habilidades son conductas específicas y la competencia es una generalización evaluativa.
Características de las habilidades
a) Objetivos y estrategias son los com- ponentes de las habilidades sociales.
b) Son conductas o repertorios de conductas adquiridas principalmente a través del aprendizaje, siendo una variable importante el entorno interpersonal en el que se desarrolla y aprende el niño.
c) Las habilidades sociales contienen componentes conductuales, cognitivos y emocionales. Son un conjunto de conductas que los niños hacen, dicen, sienten y piensan.
d) Las habilidades sociales son respuestas específicas a situaciones específicas. La efectividad de la conducta social depende del contexto concreto de interacción y de los parámetros de la situación específica.
Depende de las personas que inter- vienen (edad, sexo, objetivos, relaciones, intereses) y de la situación en que tiene lugar (clase, parque, iglesia, discoteca).
Pocos comportamientos sociales son apropiados a través de todas las situaciones, ya que las normas sociales varían y están determinadas por factores situacionales y culturales.
e) Las habilidades sociales se ponen en juego siempre en contextos interpersonales. La interacción social es bidireccional, interdependiente y recíproca por naturaleza. Por ello son elementos a tener en cuenta: el propio sujeto, otra u otras personas, la situación y la tarea o actividad social.
f) La maximización del refuerzo en el intercambio social son las consecuencias positivas de la utilización de las habilidades sociales.
Las habilidades se consideran componentes de la competencia social, aspecto clave de la personalidad que incluyen la capacidad de control emocional y que implica un juicio valorativo (personal y social) de la adecuación de dicho comportamiento, y siempre en referencia al contexto cultural en que se desarrolla.
Toda habilidad social es un tipo de comportamiento o tipo de pensamiento que lleva a resolver una situación social de manera efectiva, es decir, aceptable para el propio sujeto y para el contexto social en que está.
Son comportamientos observables y evaluables externamente, por técnicas sociométricas y cuestionarios; y las habilidades internas: pensamientos y sentimientos (empatía, ponerse en el punto de vista de otro) son evaluabas mediante autoinformes.
Existen importantes diferencias entre los niños a la hora de mostrar comportamientos sociales.
Para explicar estas diferencias entre individuos podrían ordenarse respecto a una dimensión que iría desde las concepciones con un carácter genéticamente determinado hasta aquellos que las entienden como recursos aprendidos. Otro factor determinante es la situación: estas fuerzas externas modelan homogéneamente las respuestas individuales y explican que sean tan similares los comportamientos.
A la hora de responder a un conflicto social, la respuesta está determinada en parte por el sujeto, por su temperamento, por su repertorio de habilidades poseídas y en parte por las demandas y expectativas de la situación sobre el sujeto. Existe una interacción entre factores genéticamente determinados y aprendizaje.
Problemas de conducta
Nos referimos a un patrón conductual, y son una serie de conductas muy diversas que interfieren en su aprendizaje. El patrón conductual engloba una gama de conductas que, por su exceso, defecto o inadecuación, interfieren en el aprendizaje en la medida en que dificultan la adquisición y el desarrollo de conductas socialmente significativas o resultan incompatibles.
Clasificación según el criterio cuantitativo: déficits y excesos sociales.
a) Los déficits sociales son patrones de conducta inhibida, silenciosa, generalmente acompañados de patrones de evitación social. Se les concede el estatus sociométrico de ignorados, es decir, poca o ninguna elección y poco o ningún rechazo.
Son sujetos que:
- Emiten excesivas conductas «internalizadas» (comportamientos dirigidos hacia dentro cuyas consecuencias son sufridas por el propio niño).
- Reciben bajas puntuaciones en interacción con otros.
- Sus compañeros se olvidan de ellos en sus descripciones o les califican de modo neutro o indiferente.
- Son vistos por sus profesores como tímidos y tranquilos.
En la bibliografía especializada se habla de aislamiento social, timidez, retraimiento social y conducta socialmente inhibida para referirse al patrón conductual que resultan de un escape o evitación del contacto social con otras personas.
b) Los excesos sociales son patrones de conducta activa y de disrupción explosiva que aparecen con mayor frecuencia, intensidad y duración que lo esperado. Se les concede un estatus social de rechazados por parte de sus compañeros.
Son sujetos que:
- Emiten excesivas conductas externalizadas (comportamientos dirigidos hacia fuera cuyas consecuencias son sufridas por el ambiente social externo, es decir, por las personas que se relacionan con el sujeto).
- Reciben altas puntuaciones en interacción con los otros, pero éstas son negativas y de matiz punitivo.
- Sus compañeros los califican con descripciones negativas.
- Son vistos por sus profesores como agresivos o hiperactivos.
El niño agresivo tiene una conducta beligerante, explosiva e impredeciblemente hostil. Ignora y viola los derechos de los otros, molesta a los demás, menosprecia, domina, provoca, agrede, humilla, desprecia a los otros... Son niños que lo hacen pasar mal a los otros; los profesores les califican como perturbadores de la dinámica del grupo. Utilizan estrategias de relación con los demás que pueden resultar efectivas en el momento (porque consiguen sus objetivos e intereses inmediatos), pero son inadecuadas y a la larga los demás les rechazan y les evitan porque generan en ellos sentimientos de odio, venganza, frustración y humillación.
