EL PROYECTO ESCOLAR
PARA MEJORAR
LA CALIDAD DE LA EDUCACION.

Condiciones para su funcionamiento
Por Sylvia Schmelkes

Introducción (1)

Ya nadie niega que el reto que define al sistema educativo actual es el de mejorar la calidad de la educación. Al mismo tiempo, se reconoce cada vez con mayor fuerza que para lograrlo no basta con diseñar medidas generales de política educativa. Hacer esto es indispensable, pero claramente es suficiente. Se requiere una estrategia complementaria que tome la escuela como generadora del cambio para lograr mayores aprendizajes entre sus alumnos.

Son dos las razones a las que me voy a referir que llevan a considerar esta necesidad:

a) El hecho de que en estos momentos, la desigualdad educativa no es ya solamente consecuencia de las diferencias socioeconómicas que existen en la realidad externa a la escuela, sino también de lo que ocurre en el interior del sistema educativo de la escuela misma. Los resultados de esta situación pueden observarse en las diferencias de calidad de los aprendizajes obtenidos por alumnos de diversos orígenes sociogeográficos y culturales. De hecho, estudios recientes muestran que, en lo que se refiere a calidad de los aprendizajes, la realidad se polariza en función del sitio de vida de los alumnos.

Si esto es así, cabe preguntarse acerca del rol de la escuela en la generación o el reforzamiento de esta desigualdad, que por definición es antítesis de la calidad cuando estamos hablando de educación básica pública.

b) La segunda razón nos acerca más al tema de nuestra mesa redonda del día de hoy: el proyecto escolar. Habiendo constatado la existencia de escuelas más efectivas que otras en circunstancias equivalentes, un gran número de investigadores -sobre todo en países del primer mundo- se han dado a la tarea de investigar las características de estas escuelas. Son numerosas y variadas las listas de estas características que se producen como resultado de las diversas investigaciones, pero los puntos de coincidencia entre ellas se refieren siempre a:

- La existencia de un ambiente escolar ordenado. Ello supone reglas claras -aunque rígidas-, y dice relación con una escuela limpia, ordenada y con disciplina.

- La presencia de mensajes claros a los alumnos y a los padres de familia acerca de los niveles de exigencia de la escuela, de lo que no se permite y de lo que se espera.

- Una fuerte presencia de la escuela en la comunidad. De hecho, la escuela invade a la comunidad y al hogar por la vía de tareas y actividades escolares. En ocasiones, también hay una activa presencia de la escuela en la vida de la comunidad y una apertura a la misma.

- Maestros entusiastas, contentos satisfechos con lo que hacen.

- Prioridad al aprendizaje. Lo que importa, lo prioritario, es lo que conduce a que los niños aprenda. Ello se traduce en un tiempo instruccional elevado, preparación de clases, evaluación frecuente con retroalimentación a los alumnos, preocupación por la relevancia de lo que se enseña, diversificación de experiencias de aprendizaje y fomento activo de la participación del alumno.

- Y, en todos los casos, existe un liderazgo del director y un trabajo colegiado de los docentes.

Los recursos son importantes, sobre todo el contar con material didáctico y con una biblioteca escolar o bibliotecas de aula activas. Pero los recursos no representan lo central cuando un determinado umbral se encuentra asegurado.

Es evidente que tenemos que hacer estudios de esta naturaleza en México. Hay algunos avances ya al respecto. Pero a partir de estos estudios, que parecen confirmarse en nuestra realidad, tenemos bases para decir que la desigualdad se puede combatir desde la escuela.

El proyecto escolar, instrumento para la calidad desde la escuela.

Yo considero que el proyecto escolar puede representar un medio para impulsar el mejoramiento de la calidad educativa desde la escuela. Voy a referirme a dos cuestiones. En primer lugar al tipo de instrumento llamado AProyecto Escolar@ que puede, en efecto, ofrecer una herramienta para estos fines. Y en segundo lugar, a las condiciones que van a permitir que este instrumento realmente sea efectivo.

1. El tipo de instrumento (2)

Son tres las características que busqué imprimirle a este instrumento, que lo hacen diferente de otras experiencias más tradicionales de planeación escolar:

a) La primera es que se trata de un instrumento para cambiar la escuela. Planea el cambio de la escuela, no la rutina. Ello se basa en que un proceso de mejoramiento de la calidad parte del reconocimiento de que hay problemas. Si se sigue haciendo lo mismo, los problemas persistirán. Para resolver los problemas, es necesario cambiar lo que hacemos.

b) La segunda característica es que el proyecto escolar se entiende como el producto de la acción colectiva de la comunidad educativa: del equipo de docentes, bajo el liderazgo de su director, en consulta con -y con el aval- de la comunidad a la que se sirve. Por eso también es un instrumento para el desarrollo profesional.

c) La tercera característica es que el proyecto escolar comienza a servir a partir del momento en el que se termina de diseñar. El proyecto escolar no es un documento que se hace para entregar a las autoridades educativas. Es un plan que se hace para orientar las acciones cotidianas de la escuela en una determinada dirección. Por lo tanto, no es un documento que se hace para archivar (que deja de ser útil en el momento en el que termina de redactarse). Por el contrario, se hace para ser utilizado.

No voy a entrar en el detalle de la propuesta. Sólo mencionaré algunos de sus aspectos:

a) Primero resuelve los problemas graves, aquéllos que impiden que se dé el hecho educativo: que los niños no vayan a la escuela, que los niños falten a la escuela, que no haya suficientes maestros, que los maestros no asistan o no lo hagan puntualmente, que el tiempo destinado a la enseñanza se dedique a otras cosas.

Una vez resueltos estos problemas, que son los centrales, se procede a combatir a aquéllos que tienen sus causas en problemas de la oferta educativa, es decir, a aquéllos que está en manos del equipo docente resolver.

A partir de la experiencia lograda en la solución de los problemas anteriores, puede llegar a plantearse la conveniencia de que la escuela se proponga contribuir a combatir los problemas que, desde la demanda, afectan el aprendizaje escolar.

b) Brevemente, las partes que contempla el proyecto escolar son las siguientes. Una visión de futuro (cómo nos imaginamos educativamente nuestra escuela dentro de diez años); un diagnóstico de los problemas que afectan el aprendizaje de los alumnos y un análisis de sus causas; un planteamiento de objetivos, en términos de resultados observables en un ciclo escolar; un desarrollo de los compromisos de los miembros de la comunidad educativa, y fundamentalmente del equipo docente -lo que éste se compromete a modificar en su manera de hacer las cosas a fin de lograr los resultados esperados-; el diseño de estrategias, o de caminos estables, para el logro de los objetivos planteados (que son fundamentalmente de dos tipos: relaciones interpersonales y procesos de formación del personal); los recursos necesarios para llevar a cabo el cambio; la definición de las formas en las que se monitoreará el proceso (que comprobará si se están cumpliendo los compromisos) y que se evaluarán los resultados.

c) Un proyecto escolar implica una presencia comunitaria. Esta presencia comunitaria es permanente y creciente. Comienza el personal de la escuela consultando a la comunidad acerca de los problemas que sus miembros consideran que tiene la escuela. A partir del diagnóstico se hace el equipo docente, y de esta consulta, el equipo docente diseña una propuesta de proyecto escolar, que somete a la consideración de la comunidad. Al considerar la propuesta, la comunidad rectifica, avala y puede comprometerse a apoyar el proyecto. El director de la escuela dirige el proceso, en el que participan de manera especial el equipo docente, con el apoyo y la participación, en puntos acordados, de miembros de la comunidad y de los propios alumnos. Finalmente, al término del ciclo escolar, el equipo docente rinde cuentas a la comunidad de lo realizado y logrado en el año, y la comunidad cierra el proceso de evaluación a partir de este rendimiento de cuentas. Con ello se inicia un nuevo ciclo, que permite retomar lo pendiente y plantearse objetivos más ambiciosos. En este proceso se encuentran también importantes elementos de desarrollo profesional de los docentes.

2. Las condiciones para el desarrollo adecuado de proyectos escolares.

Es evidente que la escuela sola tendrá serias dificultades para mejorar la calidad de la educación a partir del proyecto escolar. Comentamos que las medidas generales de política educativa no son suficientes. Pero evidentemente son necesarias. La propuesta de proyecto escolar, pensada como una medida de carácter macroeducativo, supone la presencia de un contexto sistemático que apoye los procesos individuales de las escuelas, sobre todo con procesos de formación, y que lo haga en forma compensatoria.

Existen dos maneras de entender un planteamiento de proyecto escolar como aquí hemos hecho. Una de corte neoliberal, en el que se entrega a la escuela la responsabilidad por la calidad y la equidad educativas y el Estado puede entonces reducirse. Otra de naturaleza democrática, que plantea la necesidad de acrecentar los grados de autonomía de los centros escolares, de apostar al profesionalismo del maestro y del director, pero que se compromete a asegurar que ambos procesos se vayan dando en forma creciente y relativamente uniforme. Oviamente enmarcamos la propuesta en esta segunda forma de comprender el planteamiento, que exige del sistema, a la vez que respeto, una gran capacidad de respuesta.

Notas:

1. Participación en la mesa redonda sobre AProyecto escolar y desarrollo profesional@, realizada en el marco del II Simposio México, EE.UU., sobre Desarrollo profesional del maestro, llevado a cabo en Ciudad Juárez, Chihuahua, los días 14 y 15 de septiembre de 1995.

2. Aquí nos referimos a una propuesta elaborada para el Estado de Guanajuato. Schmelkes, S., El proyecto escolar. Guanajuato, Secretaría de Educación Pública de Guanajuato, 1995.

Aclaración.

En el No. 95, en ocasión de publicar el documento ALa escuela, un proceso de construcción inconcluso@, de Elsie Rockwell y Justa Ezpeleta, se omitió un dato importante: el artículo fue escrito en 1983 y presentado en Brasil, en una reunión de la Comisión de Educación de Clacso, en la Fundación Carlos Chagas, en Sao Paulo. Fue publicado en Documentos DIE en 1986.