LA EVALUACION DOCENTE EN POSGRADO, UNA EXPERIENCIA EN LA UNIVERSIDAD ANAHUAC

Loredo Enriquez, Javier Valenzuela Silerio, Julia.


(Nota: Tomando en cuenta que la evaluación del desempeño de los profesores es una acción relevante e incidente en la mejora continua de la acción educativa, presentaré algunas investigaciones y reflexiones en torno al tema. Además, les invitamos a realizar estas evaluaciones. El Centro de Evaluación y Diagnóstico Marista les ofrece el instrumento adecuado para ello. Sólo escríbenos).

A partir de la década de los 80’s, las Instituciones de Enseñanza Superior se han visto inmersas en grandes cambios en la política educativa en la que se contempla a la evaluación como una herramienta indispensable para elevar la calidad de los servicios educativos que se generan. Todo proceso educativo requiere contar con mecanismos de evaluación que le permitan determinar sus logros y deficiencias y no solo eso, sino contar con información para saber el por qué de su efectividad o su ineficacia.

Pero, ¿Cómo se concibe a la evaluación?, en realidad hay muchas definiciones que dan cuenta de la diversidad de enfoques y alcances que le asignan a ésta, desde la más generalizada que la considera como un juicio de valor, hasta las más elaboradas que buscan darle una connotación más amplia, refiriéndose a la evaluación como un proceso de reflexión, de análisis, de comprensión, de retroalimentación que permita precisar estrategias de mejora y desarrollo.

Actualmente los medios más utilizados para obtener información son los instrumentos de medida, sin embargo, varios estudios han demostrado que no es fácil concretar criterios e indicadores que orienten hacia una evaluación confiable, válida, consistente, útil y oportuna, ya sea para evaluar instituciones educativas, planes curriculares, rendimiento de los alumnos o bien la práctica docente.

En el caso de la evaluación del docente d e enseñanza superior, este proceso se torna complejo ya que coexisten una gran diversidad de tipos y funciones académicas; por lo que se recomienda implementar evaluaciones de tipo multireferencial o integral (1) de tal manera que se pueda contar con información suficiente que permita tener una visión más amplia de la práctica que el docente desarrolla para una efectiva retroalimentación y revalorización de su función, asumiendo el compromiso hacia el cambio y hacia una práctica de calidad. En ese sentido la evaluación se asume como un proceso enriquecedor, creativo, coparticipativo, dinámico, crítico, responsable y comprometido; con enfoque globalizador, abarcativo, multilateral y multidimensional (2).

En esta búsqueda, Martín Ibáñez, Juan Mateo y Arturo de la Orden (1990) entre otros han tratado de caracterizar al docente de educación superior a manera de guiar la práctica académica, su competitividad y además como parámetro de evaluación. Algunas posturas como la de Tejedor y Montero (1990) hacen énfasis en las competencias que los docentes deben desarrollar como parte de un deber ser de la tarea académica, lo cual tiende a orientar con mayor precisión las políticas educativas, programas de formación y actualización de docentes, la definición de estándares de calidad, rendimiento y efectividad así como la implementación de diversos procesos sistemáticos de evaluación.

Más que adherirse a la postura que retoma a la evaluación como fiscalización, conviene reconocer las ventajas que se pueden obtener de ella. La academia es, y debe ser, algo en continua evolución: revisable, mejorable, criticable, perfectible (3) y por lo tanto, sistemática y dinámica de tal manera que lleve a los encargados de la toma de decisiones y al docente a la autoreflexión y crítica, a la innovación y al cambio, en congruencia con los fines de la educación, con las funciones propias de la docencia y el aprendizaje de los alumnos (4).

Muchos estudios del tema, coinciden en afirmar que el reto de la evaluación docente esta en responder con claridad a cinco interrogantes: Qué evaluar; conocimientos, habilidades, destrezas, actitudes, competencias. Cómo evaluar; a través de que metodologías, técnicas e instrumentos. Cuando evaluar; cuáles son los momentos, etapas o tiempos más idóneos para su aplicación. Quién evalúa; entendido como quienes intervienen en el diseño e instrumentación y a quiénes se aplica: Alumnos, docentes, coordinadores, autoridades. Por último, responder el para qué evaluar dejando en claro cuál es el propósito y la finalidad de la evaluación.

Así en la línea de búsqueda de respuestas surge este trabajo como parte de un proyecto interinstitucional en el que participaron cuatro universidades sobre la evaluación del docente en el posgrado, de acuerdo al contexto de cada una de ellas. De esta manera en la Facultad de Educación de la Universidad Anáhuac, ante la inquietud de reconceptualizar el papel de la evaluación del docente y con el interés de involucrar a los propios maestros y estudiantes en la definición de los indicadores, que desde su perspectiva resulten ser los más idóneos para evaluar la práctica en el salón de clase. El objetivo general de esta investigación es: elaborar una propuesta de instrumentos y mecanismos alternativos para la evaluación de la docencia en el posgrado de la Universidad Anáhuac a fin de redimensionar sus propósitos fundamentales como lo es la retroalimentación que oriente al docente a elevar la calidad de su práctica académica.

Los objetivos particulares son:

· Revalorizar la función de la evaluación, su concepción y proceso para así aclarar los objetivos a los que sirve.
· Involucrar a los docentes y alumnos en la identificación de elementos y mecanismos alternativos para lograr una evaluación más integral y compartida.
·
Proponer un instrumento que contemple los aspectos más relevantes de la docencia, que permitan rescatar su función sustantiva.

El estudio es de tipo analítico y transversal, para estructurar el marco teórico se desarrolló una búsqueda bibliohemerográfica, recurriendo a la consulta de bases de datos y a diversas redes de información. La muestra la integraron los maestros y alumnos que participaban en el 3er trimestre de 1996 en el Centro de Estudios de Posgrado (ocho Escuelas y dos Facultades). Se encuestó a 80 maestros y 131 alumnos lo que representó el 70% y el 28% respectivamente de la población total de posgrado, A esta muestra se aplicó una encuesta de opinión en la que se pregunta acerca de la evaluación y sus propósitos principales el cuestionario incluye una escala de 36 aspectos y/o actividades que forman parte del trabajo que el docente hace en el aula y que pueden orientar hacia el tipo de práctica que desarrolla. Estos aspectos se agruparon en seis categorías de análisis, a saber: planeación, evaluación, comunicación, estrategias metodológicas, competencias profesionales y conductas propositivas, teniendo cada categoría de cinco a siete aspectos.

Las opciones de respuesta de la escala se presenta en cuatro niveles que van de "muy importante" a "sin importancia".

Al final de la encuesta se invita al docente y al alumno para que opinen amplia y abiertamente sobre la evaluación.

La encuesta de opinión se aplicó directamente en las aulas al inicio de la clase con la anuencia del docente en turno aunque la mayoría prefirió contestarla posteriormente. Con el apoyo por parte del becario se logró recuperar el instrumento contestado.

El tratamiento de los datos se realizó por medio de paquetes de cómputo como Minitab 10XT y Excel versión 6 y 7, lo que permitió en un primer momento obtener información de tipo descriptivo y posteriormente algunos tratamientos inferenciales tales como: correlaciones, regresiones, algunas X 2 e intervalos de confianza.

Los hallazgos tanto en docentes como en alumnos son muchos y ricos en información, sin embargo, por limitaciones de espacio mencionaremos solo algunos de los más significativos:

En una breve caracterización de la muestra de los docentes tenemos que, el 68% son hombres y el 32% mujeres esto se explica por el predominio de programas de áreas económico-administrativas, así como ingenierías y tecnologías. El 75% se encuentra entre edades de 31 a 50 años, lo que nos permite pensar que la mayoría cuentan con un buen número de años en docencia.

En cuanto a sus opiniones, rescatamos que el 63% de los docentes no esta de acuerdo con la evaluación porque considera que el instrumento no es idóneo, debido a la poca objetividad del alumno y puede utilizarse para descalificar al docente por razones ajenas al fin del mismo, sin embargo el 96% considera muy importante que se evalúe su desempeño, y aún más un 98% que se les dé a conocer los resultados de su evaluación.

A la pregunta ¿cuál considera que debe ser el propósito principal de la evaluación de la docencia?, un 75% eligió como primera opción retroalimentar al docente. En relación a quiénes deberían participar en la evaluación, colocan en primera instancia a los estudiantes, después los mismos docentes y con porcentajes bajos los coordinadores de los programas, dejando en último lugar a los colegas. Llama la atención que entre diferentes medios para llevar a cabo la evaluación, la mayoría (59%) eligió el cuestionario aplicado a los estudiantes, dejando con un porcentaje bajo (39%) la autoevaluación, lo que puede explicar estos resultados es la falta de una práctica de autoevaluación y por ello desconocimiento de la misma.

De los 36 aspectos de la escala, se encontraron 18 como los más significativos para evaluar la práctica del docente. Se consideran como los más relevantes el dominio de la materia y aspectos de organización y planeación de la clase, así como aquellos incluídos dentro de las competencias profesionales , estrategias metodológicas y de comunicación.(anexo1) Llama la atención que hayan seleccionado más aspectos de organización que de estrategias de enseñanza. Finalmente, las respuestas destacan el enorme interés de los profesores por el surgimiento de nuevas formas de evaluación.

En las preguntas relacionadas con evaluación, el 56% de los alumnos encuestados no están de acuerdo con la forma en que se evalúa el trabajo docente por considerarlo poco serio, subjetivo, ambiguo, incompleto y muy cerrado en las respuestas ya que no permite la opinión abierta del alumno con respecto a la práctica del docente y al proceso enseñanza-aprendizaje. Sugieren un proceso más integral a través de entrevistas a los alumnos, la observación de clase por parte del coordinador y mayor supervisión en la planeación y desarrollo del proceso educativo. Por otro lado el 81% de los alumnos de la muestra consideran muy importante que se evalúe el trabajo docente.

El 84% pondera como muy importante el dar a conocer al docente los resultados de la evaluación ya que conociendo los resultados se motivará al docente para hacer ajustes y mejorar el desempeño; por otro lado, enfatizan que los resultados no solo debe tener un uso administrativo sino que se debe concientizar al docente para que sea capaz de aceptar críticas que le permitan crecer personal y profesionalmente. Manifiestan además que con frecuencia han tenido excelentes profesionales como docentes pero tienen dificultades para transmitir sus conocimientos lo que pone en evidencia la falta de fomación pedagógica de los docentes.

Al cuestionar acerca del propósito principal de evaluar la docencia, el 47% de los alumnos pondera como primera opción a la retroalimentación del docente y un 26% considera prioritario que la evaluación sea un parámetro para determinar la competitividad profesional del docente; desde una perspectiva más general los alumnos consideran que la evaluación debe coadyuvar a mejorar los servicios educativos, conocer la eficiencia de la enseñanza, así como elevar el nivel académico de los cursos y de los programas de posgrado.

Casi el 80% de los alumnos encuestados consideran que son ellos los más indicados para evaluar a los docentes ya que están directamente involucrados.

El análisis se complica aun más al abordar las respuestas de los 36 aspectos en donde los alumnos ponderan como muy importantes y con más del 50% de respuesta a 19 aspectos, que en su conjunto evidencian la necesidad de un acercamiento real maestro-alumno en un clima favorable para el proceso enseñanza-aprendizaje elección que se corrobora a través de intervalos de confianza a los que fueron sometidos estos mismos 36 aspectos.(anexo 2)

En estos 19 aspectos ponderados por los alumnos, se pone de manifiesto la importancia que le asignan a la interrelación e interacción maestro-alumno por encima del dominio metodológico y pedagógico del docente en el hecho educativo, restando importancia de igual forma a los aspectos de evaluación tales como conocer los avances de los alumnos o que a partir de la planeación adecuada, el alumno sepa de antemano bajo que criterios se le va a evaluar y que en un momento dado dichos criterios puedan servir de estándares a superar. En general, los alumnos no le dan importancia a los aspectos de planeación o de estrategias metodológicas lo que enfrenta a nuevos cuestionamientos.

En cuanto a la opinión expresada en forma ab ierta sobre la evaluación, los alumnos reiteran la importancia de que se revalorice la utilización de los resultados de la evaluación para emprender acciones de mejora o bien para dejar de considerar los maestros que son mal evaluados. Es importante que docentes y alumnos conozcan los resultados de la evaluación. Incrementar la planeación académica e institucional para mejorar la calidad docente, los programas de posgrado y la misma institución.

A fin de poder realizar inferencias en la población de los e studiantes a partir de las respuestas de la muestra se realizan intervalos de confianza en donde los más significativos son los obtenidos al someter los aspectos ponderados como muy importantes por los alumnos, cuyos resultados coinciden totalmente, lo que favorece la elección de los reactivos que integran la propuesta de innovación. A esta propuesta también se integran los resultados publicados anteriormente por CISE-Facultad de Psicología, UNAM (5) en un reporte parcial de la muestra de docentes en donde ellos ponderan 18 aspectos, coincidiendo en los primeros 10 aspectos, aunque en diferente orden de importancia.

A manera de conclusión podemos afirmar que:

· Es importante potenciar las ventajas de la evaluación integral.
·
La evaluación de la práctica docente debe estar encaminada a la búsqueda de cambio sobre todo de tipo cualitativo así como a procesos integrales en los que se involucre al docente en la reflexión de su práctica, conjuntamente con la opinión de los alumnos, el coordinador y probablemente se logre la opinión de otros colegas o pares.

· En las respuestas de los docentes se enfatiza una valorización mayor de los aspectos de organización, planeación y competencias profesionales, le seguen aspectos de comunicación, quedando poco considerados aspectos de evaluación y estrategias de enseñanza.
·
De acuerdo a las respuestas emitidas por los alumnos se establece que para ellos son muy importantes en primer lugar, los aspectos de comunicación, conductas propositivas y competencias profesionales, con menor importancia consideran aspectos relacionados con las categorías de evaluación y planeación y aún con porcentajes mínimos de respuesta, los aspectos que integran la categoría de estrategias metodológicas.
· Ante la necesidad de proponer un instrumento adecuado al contexto, que en cierta forma siga siendo cuantitativo para poder se aplicado, codificado e interpretado masivamente, se elaboró un instrumento que recupera la opinión de los docentes y alumnos (como ya se dijo coinciden en 19 aspectos como los más importantes, aunque con diferente ponderación). El instrumento consta de 25 reactivos que se contestan en una escala de cinco niveles que van desde "nunca" hasta "siempre" a los que se asigna una calificación de cero a cuatro respectivamente.
·
La propuesta continúa siendo de tipo cuantitativo y aun es limitado pero ofrece una amplia gama de aspectos que a partir de la opinión eminentemente ponderada por los docentes y alumnos permite una mayor visión y revalorización de la práctica docente, lo que plantea aún muchas interrogantes que conducen a otras líneas de investigación sobre todo de tipo cualitativo. Algunas de las interrogantes son:

1. ¿Es posible potenciar el uso de los resultados de la evaluación en beneficio del docente de posgrado?
2. ¿Cuál es la concepción del docente eficaz para los alumnos de posgrado?
3. ¿Por qué los alumnos privilegian aspectos de comunicación y dominio profesional del docente por encima de aspectos de evaluación, planeación o los relacionados con el dominio metodológico?
4. ¿Cuáles son los mecanismos que permitirán incorporar a los docentes en el proceso de evaluación de su propia práctica.?
5. ¿Cuáles serán los instrumentos cuantitativos y cualitativos que sean una opción viable para evaluar de una forma más íntegra la docencia en el posgrado?.

Notas de Pie de Página

(1). W. Astin 1991: 79-80 (2). S.E.P. 1994:8 (3). Aguilar, Sahagún, 1991. (4). Santoyo, Rafael 1988. (5). Grijalva, Loredo y Valenzuela Comp. Rueda M. Nieto J. 1996: 137-177.

Bibliografía

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