Siete Ideas sobre el papel
del pensamiento en la educación
Matthew Lipman
Proyecto Educativo Philosophy for children
Revista Aula de Innovación Educativa, No. 110, marzo 2002

1. Enseñar es estimular la imaginación de los estudiantes en cuanto al tipo de mundo en que quieren vivir, la clase de personas que querrían ser y qué les supondría alcanzar su máximo potencial como seres humanos. Al mismo tiempo, la enseñanza implica el incremento del interés del estudiante por comprender el mundo en el que realmente vive, la clase de personas que son y las fuerzas que les impiden alcanzar su máximo potencial como seres humanos. Por lo tanto, la enseñanza eficaz capacita al estudiante para ser crítico, imaginativo y apreciativo: es decir, para hacer sonoros sus juicios críticos, imaginativos y apreciativos. Esto les ayuda a descubrirse a sí mismos, a sus compañeros y a sus profesores, así como las relaciones que los unen en comunidades inquisitivas. De hecho, el profesor es el espíritu que induce a la disposición cuestionadora, que pone en marcha la investigación de los estudiantes sobre el tema asunto bajo estudio. En la medida en que la enseñanza estirnula la percepción, es una ciencia; en la medida en queestimula la imaginación, es un arte. Al igual que Hermes, el gran profesor nos inicia en la búsqueda del significado, el valor y la verdad comprometiéndonos sabiamente en formas apropiadas de hacer y decir. Y, llevados a esto, el espíritu que anima nuestras propias preguntas es sobrepasado y, de forma similar, anima las cuestiones de nuestros compañeros, nuestros descendientes y nuestra sociedad.

2. Aprender es adquirir una comprensión de cómo las preguntas propias, si son apropiadas, transforman la situación de aprendizaje, así como a uno mismo. De nuevo, aprender es ser capaz de aprender de las experiencias de aprendizaje de otros, así como de las de uno mismo. los aprendices son los que permiten que los introduzcan en lo que es desconocido para hacerlo conocido. Son los que permiten a sus sentidos abrirse a lo que es y a sus mentes a lo que puede probablemente ser. En resumen, aprender es enseñarse a sí mismo el arte de la enseñanza para que cada uno pueda enseñarse el arte de aprender.

3. Puede haber aprendizaje sin la enseñanza por parte de otros, pero no hay aprendizaje sin la enseñanza de uno mismo por uno mismo que haga posible el aprendizaje. No puede haber enseñanza sin aprendizaje, así como no puede haber causa sin un efecto, 0 una observación de una partícula que no altere el estado de esa partícula.

¿Cómo se enseña uno a sí mismo a aprender? Tomando lecciones de unos, enseñando a otros y tomando nota de lo que cuenta para aprender y lo que no. Enseñarse a sí mismo a aprender es un arte, no una habilidad. Sólo un artista puede establecer un estudio, no para enseñar a otros el arte de pintar porque las artes no pueden enseñarse sino para establecer un ambiente en que los aprendices puedan observar el maestro trabajando y así intenten enseñarse a sí mismos a hacer algo análogo a los trabajos del maestro, de manera en que uno mismo es su propio ambiente, un escenario conductor hacia la observación propia evaluando estas acciones y entonces ideando uno mismo, como un compositor podría explorar las variaciones a las que un tema inventado podría prestarse por sí mismo.

Con el tiempo uno adquiere más experiencia y se vuelve más adepto a enseñarse a sí mismo en algunos aspectos, pero menos adepto en otros aspectos menos relevantes para los principales objetivos propios. Con su avanzada edad, Giovanni Bellini se convirtió en profesor de Giorgione y Titian, que no eran más que unos jóvenes entonces, pero ¡cómo se elevó el arte de Bellini sobre ese punto! Se había enseñado a aprender de sus alumnos.

4. En la educación pre-universitaria, la mejor manera de ser educado es participar en comunidades inquisitivas. Una de las cosas que puede hacer el profesor en tales comunidades es establecer las condiciones para un ambiente que nutra la cuestión, el razonamiento y el juicio, porque es demasiada carga para la comunidad el establecerse por sí misma y simultáneamente establecer un ambiente. Así que el profesor debe escoger el texto (el modelo de un ambiente para pensar) mostrando que algunos ambientes anidan en otros. El profesor debe fomentar la cuestión, el criticismo, la discusión, actuando ahora como presidente, ahora como moderador, ahora como referencia, ahora como paladín de la invención, ahora como paladín de la tradición. Hay veces en que el profesor debe dar ánimos, pero otras en que debe dar consuelo.

El profesor debe, en resumen, ser capaz de favorecer el diálogo, al menos hasta que la comunidad no necesite más apoyo o soporte externo. lo que debe convertirse en segunda naturaleza de la comunidad no es un conjunto de conceptos en que todos están de acuerdo, sino un conjunto de procedimientos al que todos han recurrido. La atmósfera en tal comunidad debe ser una que anirne a pensar por uno mismo tanto como a pensar en conjunto, una que admire la individualidad al igual que la solidaridad.

Es desafortunado que hayamos invertido las prioridades que deberían prevalecer referentes al

Pensamiento elemental y universitario en la educación. Creernos que los niños deben aprender a abandonar su hambre de independencia, humor, perspicacia, gracia y belleza, y substituir estas cosas por un respeto a las reglas y los hechos. Pero tenemos que aprender cómo ayudar a los niños a pensar de manera inventiva e imaginativa, de forma apreciativa Y cuidadosa, sin obligarlos a dejar el marco racional y empírico de la comprensión. Necesitan que se les enseñe cómo sus astutos juegos de palabras llevan al lenguaje figurativo y cómo construir variaciones creativas aparte de las inferencias lógicas rigurosas. No es necesario sacrificar su libertad intelectual por la disciplina y estructura intelectual.

No tenemos ni idea de lo grande que es la educación graduada porque no tenernos ni idea de lo maravillosa que puede ser la escuela elemental (en la que yace la educación graduada, ya que ambas tratan con las mismas personas). Pero esto no es excusa para reclamar por la mercancía lamentable.

5. No sólo es necesario preparar a los estudiantes para la vida en democracia; es necesario preparar las democracias para acomodar a los niños de un amplio abanico de orígenes, perspectivas, actitudes, disposiciones, capacidades y temperamentos. Es necesario introducir escuelas y sociedades no sólo en el concepto de la comunidad inquisitivo crítica, sino también en el concepto del equilibrio reflexivo. Los niños necesitan ser expuestos y animados a discutir las grandes ideas de todas las civilizaciones, los grandes conceptos de todas las disciplinas, los grandes métodos de todas las artes, los grandes procedimientos de todas las epistemologías. Pero por supuesto, ¡no todo de golpe!

6. Quizás llegará un día en que podamos transformar la relación entre la escuela y el lugar de trabajo, de manera que se pagará a las personas por obtener una educación y las personas pagarán para hacer un trabajo. No es una locura tan grande como parece. Pero será necesario que tanto la educación como el trabajo sean mucho mejores de lo que son hoy en día. Y tendremos que aprender a construir juego, humor y gracia dentro de ambos.

7. Educadores y estudiantes semejantes: revisad vuestras suposiciones. ¿Creéis realmente que el fomento de la comprensión y el juicio deben tener lugar a expensas de un ambiente humano, cuidadoso? ¿Creéis realmente que la cultura de la solidaridad humana sólo puede tener lugar a expensas del aprendizaje y la comprensión? ¿Creéis realmente que un profesor no puede ser también un estudiante? ¿Creéis realmente que las reclamaciones de profesores y estudiantes semejantes para ser autoridades deben ser inevitablemente ¡legítimas?

Tenemos un largo y duro camino a seguir, pero al menos podemos decir que hemos identificado el misterio sine qua non en educación. Hemos identificado el elemento mágico sin el cual la educación no puede convertirse en lo que debería. El pensamiento no lo es todo en educación pero sin él la educación no puede tener éxito.

Noto 1. Este proyecto se lleva a cabo actualmente en unos cuarenta países de todo el mundo y, en noviembre del 2001, ha sido premiado por su excelencia e innovación en filosofía por la American Phiiosophical Association.

Actualmente, Matthew Lipman prepara la segunda edición de su libro Thínking in Education (1991). y materiales para educación infantil.

Ha escrito diversos artículos y libros sobre filosofía y educación, entre ellos: What happens in Art (1967), Discovering Philosophy (1997), Phylosophy in the Classroom (1980), Growing Up With Philosophy (1980), Thinking, Children end Education (1993), Natasha: Vigotskian Dialogues (1996).