FACTORES RESPONSABLES DE LA INDISCIPLINA
Y PROPUESTAS DE ACTUACIÓN

Rosa Isabel Rodríguez y Carmen Luca de Tena
Universidad de las Islas Baleares

"En tanto los maestros no se tomen la molestia
o no sean capaces de infundir en sus alumnos
un vivo interés por aprender,
no tienen derecho a quejarse de su falta de atención
ni de la aversión de algunos niños hacia la enseñanza"
J. H. Pestalozzi 2001, pago 123.

RESUMEN

En este artículo se analizan las causas que determinan los comportamientos indisciplinados y se proponen pautas de actuación encaminadas, especialmente, a la prevención. Se precisan los factores que determinan dicha conducta considerando cuatro categorías: comportamiento del alumno y del profesor, características de la institución escolar y factores extraescolars o sociales.

¿QUÉ CAUSA LA INDISCIPLINA?

Aunque no existe unanimidad a la hora de determinar qué comportamientos pueden considerarse indisciplinado s o no, si es cierto que a nivel general suele aceptarse como indisciplina toda conducta que repercute en el desarrollo de la vida normal en la escuela y que dificulta la convivencia y el aprendizaje. En cualquier caso, y a pesar de la gran variedad en cuanto a formas de conceptualizar la disciplina escolar, es posible analizar las causas que determinan estos comportamientos, de manera que pueda establecerse pautas de actuación encaminadas, especialmente, a la prevención.

Una de las posibles clasificaciones respecto a los factores determinantes de una conducta indisciplinada estaría formada por las siguientes cuatro categorías (González Blanco, 1995; Rodríguez y Luca de Tena, 2001):

a. Comportamiento del alumno

Cada alumno tiene unas características individuales que deben tenerse siempre presentes a la hora de analizar las posibles causas que desencadenan las conductas disruptivas, que podemos clasificar en: causas afectivas (inseguridad, falta de cariño, rechazo...), causas de adaptación (dificultad de integración en el grupo clase, aislamiento, agresividad, no aceptar los valores educativos, marginación...) y causas académicas (dificultades de aprendizaje, rendimiento bajo, fracaso escolar continuado...)

b. Comportamiento del profesor

Es importante recordar el carácter interactivo de la situación de aula, así como la necesidad de que el profesor desempeñe su liderazgo de forma adecuada. El profesor debe establecer una relación con sus alumnos que posibilite el aprendizaje y los anime a la autodirección, pudiendo ser por tanto causa de conflicto debido a sus características personales, docentes o a su forma inadecuada de entender la disciplina y dirigir el aula. Pueden generar conflicto diferentes aspectos de su comportamiento:

El tipo de disciplina que surge de estas formas de entender la autoridad reciben el nombre de autocrática o impositiva, libertaria o autogestionaria y democrática o participativa. La más adecuada de ellas es la democrática ya que favorece tanto la autonomía como la independencia del alumno, mientras que una disciplina impositiva genera dependencia, tensión y miedo en el grupo (aunque en algunos casos mejora el rendimiento académico), por su parte una disciplina permisiva despierta en los alumnos la sensación de frustración y ansiedad, aumentando en ambos casos la insatisfacción de los miembros del grupo.

c. Características de la institución escolar

La propia institución escolar puede ser responsable de generar niveles altos de ansiedad en los alumnos y actitudes de rechazo ante cualquier normativa disciplinaria como sería en caso de implantar normas inadecuadas o incoherentes, falta de coordinación entre los profesores del centro en temas referentes a la disciplina, infracciones de los propios docentes en el ejercicio de su actividad (retrasos, absentismo, falta de interés o dedicación, etc.) o sistemas de evaluación inadecuados. Por otra parte, a pesar de que los alumnos tienen derecho a participar en la elaboración del reglamento de régimen interno (RRI) y formar parte de la Comisión de Convivencia del Centro que tiene como fin "(...) resolver y mediar en los conflictos planteados y canalizar las iniciativas de todos los sectores de la comunidad educativa para mejorar la convivencia, el respeto mútuo y la tolerancia en los centros docentes" (artículo 6, Real Decreto 732/1995 de 5 de mayo), son pocos los centros que promueven o facilitan el ejercicio de dichos derechos (Notó, 2000).

Por último, no podemos dejar de mencionar la carencia de recursos humanos (profesores de apoyo, psicopedagogos, etc) y/o recursos materiales (falta de espacio o mala distribución del mismo, falta de material, etc.) sin olvidar la insuficiente comunicación entre la familia y la escuela.

d. Factores extraescolares o sociales

En muchos casos las causas de los conflictos se deben a factores sociales externos al propio ámbito escolar como la situación socio económica familiar, las condiciones del barrio, los grupos de amigos (pandillas adolescentes), los medios de comunicación, marginación, droga, etc.

LA PREVENCIÓN A NIVEL INSTITUCIONAL

De todos los factores mencionados, la escuela puede actuar sólo sobre los de tipo institucional, es decir, los relativos a los profesores y la institución escolar, mientras que, especialmente a corto plazo, su influencia sobre las disposiciones personales del alumno o sobre las características estructurales de nuestra sociedad es escasa (Rodríguez y Luca de Tena,2001).

Por tanto, una estrategia práctica para que los profesores entiendan y reduzcan la indisciplina empieza por centrarse en lo institucional, más concretamente en su propia aula. No decimos con ello que lo personal y lo social tenga que ser olvidado, sino más bien, destacamos que hay que trabajar sobre aquello que realmente produce beneficios, en nuestro caso, sobre lo que produce cambios reales que permiten la buena marcha de nuestros alumnos.

Las tendencias actuales hacia este tema pasan por una actuación preventiva sobre los posibles problemas de disciplina de los centros escolares y orientada a educar en la convivencia.

Debemos recordar que tanto la prevención como la intervención no dependen sólo del profesor, sino de una actuación consensuada y cooperativa entre los distintos miembros de la comunidad educativa. Incluso, en las ocasiones en donde el problema de comportamiento se limite a un solo docente, el buscar soluciones reflexionadas y pactadas entre todos puede dar al profesor la seguridad y el apoyo necesarios para que en el futuro no se repitan dichos problemas (Rodríguez y Luca de Tena, 2001).

El trabajo en equipo queda patente como una de las características de los centros escolares menos conflictivos, pudiendo señalarse como formas de funcionamiento generadoras de un clima de convivencia y de prevención de la violencia escolar algunas de las siguientes (Trianes, 2000):

Por último, cabe mencionar algunas medidas que deberían evitarse como son:

LA PREVENCIÓN A NIVEL DE AULA

.La estructura y la organización diaria de la clase debe intentar ofrecer un entorno académico satisfactorio que reduzca al mínimo las' dificultades planteadas por el control de la clase. Se trata, en definitiva, de realizar una buena gestión o gobierno del aula, entendiendo con este nombre la fonna en que cada profesor pone en práctica sus métodos didácticos y organiza la propia clase como factor de ayuda para el aprendizaje (Gotzens 1997).

Disponer de los recursos necesarios para una buena gestión conlleva lograr un clima de aula y una situación de enseñanza - aprendizaje que en sí misma prevendrá la aparición de problemas de indisciplina.

Son numerosos los autores que han intentado analizar las estrategias y técnicas utilizadas por los profesores eficaces, es decir, por los buenos gestores. Partiendo de las propuestas de Kounin (1970), Good y Brophy (1996) y Gotzens (1997) entre otros, destacamos a continuación las orientaciones más interesantes intentando dar respuesta a tres preguntas básicas:

a. ¿ Cómo llevar a cabo una enseñanza cualificada?

Es necesario tener en cuenta ciertos requisitos para llevar a cabo la instrucción de fonna correcta desde el antes (planificación), hasta el durante (enseñanza - aprendizaje) y el después (evaluación,feedback) de la instrucción. Para ello debemos, entre otras cosas:

b. ¿Cómo planificar la disciplina?

Directamente relacionada con la prevención de problemas de comportamiento en el aula se encuentra la planificación de las normas que deben regir el orden del grupo y los procedimientos que se aplicarán para hacerlas cumplir. En este sentido los acuerdos establecidos en el Consejo Escolar dan como resultado el Reglamento de Régimen Interno, documento que recoge las reglas, preceptos e instrucciones mediante las que se pretende regular el régimen de cada centro escolar. Este documento debe tenerse siempre presente a la hora de establecer las normas del grupo clase, recordando que cuanto más contextualizadas estén en función de las características de dicho grupo, mayor eficacia se logrará en su cumplimiento.Apuntamos a continuación algunos aspectos que deben tenerse en cuenta a la hora de realizar la planificación de las normas del grupo clase:

A la hora de redactar las normas se deben tener en cuenta que éstas deben ser: necesarias; realistas; claras; estar redactadas en términos positivos y adaptadas a las características de un alumnado concreto.

c. ¿Cómo dirigir eficazmente la clase?

En el proceso de enseñanza - aprendizaje adquiere un papel fundamental la interacción profesor alumno. El profesor desempeña el papel de mediador del conocimiento, pero su trabajo se lleva a cabo en un contexto de aula con características únicas, por lo que serán múltiples los factores que inciden sobre los resultados finales de aprendizaje: características del profesor, expectativas, capacidad docente, características de los alumnos, contexto escolar, influencias socioculturales, etc.

Entre las principales características de personalidad que debería poseer un profesor y que facilitan su acción docente encontraríamos (Rodríguez y Luca de Tena, 2001):

Por otro lado, es imprescindible reflexionar sobre las dificultades que plantea cualquier acción docente en el contexto del aula. El profesor debe tener en cuenta los múltiples factores implicados a la hora de analizar las situaciones de conflicto y tomar decisiones de forma cautelosa. Doyle (1986) nos ofrece un interesante análisis de las características de cualquier contexto de aula que nos sirven para entender las dificultades para llevar a cabo la acción docente.

Por último, y respecto a las orientaciones de actuación para la gestión del aula, enumeramos a continuación una serie de normas sencillas que pueden facilitar la tarea basadas en las propuestas de Fontana (1989), Good y Brophy (1996), Gotzens (1997) y Rodríguez y Luca de Tena (2001):

CONCLUSIONES

Hace tan solo unas décadas que la disciplina se consideraba un requisito necesario para poder desempeñar la tarea educativa. Las normas y el control adulto se convertían en el eje del proceso de enseñanza aprendizaje por lo que la violación de las reglas de juego impuestas desencadenaba restricciones y sanciones al comportamiento del alumno. En este contexto el término disciplina fue acumulando connotaciones negativas al asociarlo a la privación o el castigo por lo que resulta necesario recuperar el significado real del término, etimológicamente relacionado con la enseñanza de los neófitos.

Desde que Ausubel definió en 1961 la disciplina democrática el cambio ha sido progresivo e irreversible, considerándola en la actualidad un medio para lograr un fin más ambicioso, la socialización y formación de la personalidad del individuo. En este sentido ha dejado de considerarse un problema individual para convertirse en social, ya que el comportamiento de cualquier individuo repercute directamente en el resto de los miembros del grupo al que pertenece, tomando forma el nuevo concepto de convivencia.

Por otra parte cabe destacar el cambio de enfoque que se ha dado en este campo al dar prioridad a las actuaciones preventivas frente a las propuestas tradicionales centradas en la intervención. Un supuesto básico a considerar es que al ofrecer al alumno situaciones de enseñanza - aprendizaje atractivas, con un grado de dificultad ajustado a sus características y el apoyo necesario, se favorecerá la satisfacción de sus tres necesidades básicas: competencia, autonomía y aceptación, dificultades la aparición de problemas de disciplina. Parece aconsejable por tanto que ante las múltiples causas que pueden generar la indisciplina los docentes se centren en aquellas más controlables a través de su ejercicio profesional.

La planificación de la disciplina a nivel de grupo clase, los acuerdos conjuntos entre los integrantes de la comunidad educativa y el compromiso en la toma de decisiones y seguimiento ante los problemas que puedan aparecer, son requisitos necesarios para una gestión adecuada de la disciplina a nivel institucional. La prevención de los conflictos pasa por la mejora de la calidad de los centros en los que se deben comprometer todos los miembros de la comunidad educativa para mejorar tanto los recursos materiales como humanos.

Por su parte el docente debe orientar sus esfuerzos hacia una práctica educativa de calidad centrándose en el perfeccionamiento de sus habilidades pedagógicas y manteniendo un espíritu reflexivo y crítico respecto a su papel social como educador.

La tarea común a realizar se debe centrar en una enseñanza basada en la valoración del individuo en su complejidad y que destaque el carácter educativo y socializador de la escuela.

 

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