EL CURRÍCULUM OCULTO:
LO IMPLICITO EN NUESTRAS ACCIONES.
José Manuel Bautista-Vallejo, Universidad de Sevilla
Cuestiones previas.
La educación puede ser un producto, así muchos lo han entendido y otros lo han puesto en práctica. Esto ha tenido consecuencias quizá imprevisibles, aunque en todo caso medianamente pactadas debido a un uso explícito y utilitarista de la misma. Incluso, la razón de un cambio en relación al antes y el después de la aplicación de un determinado sistema de educación, explica de qué manera la misma -como out-put- define un modelo concreto de entender las cosas.
Pero también la educación puede ser un proceso, y así muchos lo conciben hoy día actuando longitudinalmente en todo lo relativo al hombre. Y como no puede dejar de haber resultados, el producto educativo convive hoy día con un cuidado, no nuevo pero sí renovado, por los procesos.
El sentido procesual de la educación, la educación como proceso, cobra, asimismo, genuina importancia cuando llegamos al aula y descubrimos algunas de las dinámicas que en ella se suscitan y que son realmente decisivas para entender la clave de una clase. Un profesor de universidad contaba en cierta ocasión cómo creía que su clase durante el curso había dado muestras de una unión casi total, en donde ningún problema fuera de lo normal había alterado la dinámica e la misma y que, sin embargo, los resultados de los trabajos en equipos habían puesto de manifiesto una mala calidad técnica, pobreza en contenidos, bajo rendimiento, etc. Más tarde supo por una alumna que los equipos habían funcionado mal, con fuerte rivalidad, rendimiento de cuentas, "nadie podía ver a nadie", grupos de poder en la clase, etc.
Ello da a entender algo evidente: en el seno de la clase ocurren cosas que difícilmente podrían describirse y que tienen compleja lectura. Además, también ocurren otras que, incluso, se escapan de nuestras manos, oídos, ojos, encuestas, estrategias, etc. Así, lo que muchas veces trata de ponerse de manifiesto a duras penas, es que hay una serie de procesos complejos que se ponen en marcha en el aula y que determinan o determinarán conductas posteriores, perspectivas finales y puntos de vista o pautas de acción en el ser educado.
Muchos de estos procesos se desencadenan en la calle, en la familia, en la pandilla, en la propia aula, a través del profesor y serían de difícil lectura; más bien podríamos decir que, inmersos en una naturalidad y espontaneidad, se presentan para condicionar las conductas y las dinámicas de una forma subyacente.
El currículum oculto o invisible forma parte de los procesos naturales que se dan en el aula, y siempre urge una necesidad de controlar tales procesos que se desencadenan más o menos implícitamente, porque, de no ser así, los principios que marcan la realidad teórica del hecho educativo podrían quedar suplantados por una práctica que los subestima y que domina otra realidad muy distinta. Pero, claro, el busilis estriba en que muchos docentes todavía no quieren darse cuenta de lo implícito de sus acciones, no están en el camino del control de los influjos dominadores del currículum oculto, si es que algunas de éstas pueden o deben ser controladas.
Una aproximación al currículum oculto.
Hemos empezado a ver cuál es la importancia que tiene acceder a un control más exhaustivo de lo implícito de nuestras acciones, pero para ello se torna de vital importancia conocer algunos Atérminos@ del currículum oculto. Del conocimiento y su puesta en práctica depende en parte este control necesario en educación.
En el entorno escolar el currículum llega a ser una aproximación a los contenidos culturales de una sociedad, que se presentan a una determinada colectividad. Aunque no sólo eso, pues, si bien el currículum es un buen número de finalidades y de contenidos debidamente seleccionados, también es, sin lugar a dudas, una forma de comunicación (Lomas, 1995). Esto mismo se concreta en una serie de niveles que van desde el Diseño Curricular Base, de entidad estatal, hasta las adaptaciones curriculares a cada alumno, en función de unas necesidades, diferencias, etc., pasando por el proyecto de centro (primer nivel descentralizador) y el programa de aula, como concreción espacial y de intereses comunes. Tal vez, aunque esta es la teoría, y soslayando una base curricular común, no ocurra esto totalmente así en la realidad, pero no cabe duda que los elementos curriculares, por culturales, vienen a plantear algunas diferencias.
Y es una aproximación porque viene a ser una selección de los contenidos culturales que en una determinada sociedad imperan, una selección que engarza con los contenidos y conocimientos que una sociedad posee y que ha ido haciendo suyos a lo largo de su historia. Pero es aquí donde aparece uno de los problemas. Las diferencias y las igualdades que se presentan en el corazón de la sociedad, en el interior de la esfera sociocultural, se transmiten por medio de ese currículum que las recoge como contenido selecto llegando a cobrar mayor importancia cuando lo que se transmite es la Apobreza@ de una sociedad, en torno al significado que le da a la clase social, valores, etc.
Pero es que además de esta forma explícita y más o menos exhaustiva de presentar estos contenidos, existe otra que muchos han venido a denominar Aoculta@. Así, no es ya la presentación de unos contenidos de una manera claramente visible, se trata ahora de la inclusión en nuestro discurso, acciones, palabras, valoraciones, omisiones, de toda una significación que no hacemos visible pero que transmitimos, lo que es lo mismo que decir que es recibido de una manera más o menos profunda por los que son parte de nuestra audiencia en un momento determinado, y éstos, además, harán suya y seguirán transmitiendo de diversas formas.
Como una primera aproximación podemos decir que el currículum oculto Ahace referencia a las prácticas y resultados de la enseñanza que, si bien no aparecen explícitamente en las guías curriculares o en la política escolar, constituyen un elemento regular y eficaz de la experiencia escolar@ (Vallance, 1989: 1051).
Habiendo dado este paso, podemos decir que el currículum oculto puede considerarse encubierto, no intencionado, implícito o sencillamente inadvertido. La intencionalidad y la profundidad de la Aocultación@ variarían de acuerdo con las propias acciones de cada sujeto, pues está claro que no todos somos igual de explícitos o implícitos en nuestras acciones.
Es por ello por lo que podemos decir que el concepto de currículum oculto es un tanto impreciso, pues resulta en extremo difícil medir las experiencias transmitidas Acomo agendas ocultas@ y que los estudiantes pueden poner de manifiesto en un contexto académico o no.
Esta imprecisión del concepto viene a ser reforzada por otras denominaciones con las que se vienen a referir un mismo conjunto de cosas, pero que no dejan de sembrar la confusión; algunas de estas son: Acurrículum Alatente@ o Aencubierto@, Aresultados no académicos de la escolarización@, Aefectos secundarios@ o Aresiduos@ de la educación y currículum Ano estudiado@ (Vallance, 1989).
Esta nota que se aplica al currículum oculto viene dada, además por la actitud de muchos que en un trabajo de conceptualización sobre el término han llegado a aplicarlo a prácticas específicas en el aula o lo han usado de una manera genérica para designar prácticamente todo lo que sucede en la escuela.
Pedagogía visible y educación invisible.
Así titula el pedagogo Victor García Hoz una obra suya publicada en 1987.
Uno de sus primeros párrafos referidos a este tema nos dice: APor lo pronto, es bueno huir de todo apresuramiento y pararse a pensar en lo que la educación tiene de tarea compleja, difícil, con manifestaciones claras como el aumento de conocimientos en un estudiante y con manifestaciones sutiles como la actitud ante un valor, que fácilmente se escapan incluso a una observación perspicaz@ (García Hoz, 1987; 21)
Y he aquí donde se manifiesta una de las claves del currículum oculto, porque puestos a pensar en lo que se reproduce -visible e invisible-, vemos cómo urge la necesidad de descubrir qué es lo que estamos proyectando, ser conscientes de ello y así controlar este flujo de valores, actitudes, pensamientos, ideas, etc.
Las diferencias en la manifestación de una pedagogía, que llega a ser visible, y una educación que es invisible, oculta, pueden llegar a ser muy considerables. Para muchos, la mayoría de lo que representa el currículum oficial es efímero, pasan los años y así hemos olvidado la mayoría de lo aprendido -yendo estas palabras más allá de la utilidad o inutilidad de lo aprendido o de lo que se refiere a los aprendizajes del currículum oculto, éstos suelen permanecer, cuando a través de ellos constituimos las reglas y modos que van a regir nuestra vida, en compañía de nuestros semejantes (Eggleston, 1992; 41).
Es más, la básica diferencia entre una Pedagogía visible y una educación invisible, oculta, se halla en el contenido de lo que se transmite y en el modo en que es transmitido, así cuanto más especificados están los criterios y los contenidos y justificados se hallan los modos o métodos de su transmisión, más visible se hace la pedagogía; pero también, cuando más implícito sea el método de transmisión y más difusos los contenidos y criterios de lo que se transmite, más estamos entrando en la educación invisible (García Hoz, 1987; 23)
Pero )cuáles son los términos de los que suele hablarse cuando mencionamos currículum oculto o educación invisible? Muchos autores coinciden en introducir en este campo temas relacionados con los valores; también se habla del tipo de sociedad que estamos construyendo, en torno a valores relacionados con la competitividad, el individualismo, o quizá lo contrario. Como no, suele hablarse de los valores religiosos o morales, de actitudes como el respeto hacia otras formas de pensamiento o religión, de respeto ante la libre elección de un concreto proyecto vital. Todo esto es parte de los contenidos regulares del currículum oculto.
La diferencia entre una Pedagogía visible y una educación invisible, oculta, se halla en el contenido de lo que se transmite y en el modo en que es transmitido.
En el caso del lenguaje, en el que expresamos la mayor parte del poder de nuestro pensamiento, acompañado de otras formas de comunicación como gestos, posturas, ademanes, etc., la neutralización del mismo es ciertamente difícil y, así, la posibilidad de la aparición de un lenguaje sexista, con el que determinamos situaciones y posturas que preocupan a ambos sexos en la actualidad, es siempre un arma que provocada de una manera consciente o inconsciente puede tener consecuencias encubiertas en los alumnos.
Dando un paso más no estaría mal hablar algo de los ghettos en las aulas y el fenómeno de la diversidad.
La formación de diversos grupos en el seno de las aulas es algo natural, pero cuando esto va más allá, esto es, cuando hay grupos, o personas, que ya no son diferentes sino que rozan la segregación, el sentido de la cuestión cambia. Esta visión de lo que ocurre en el aula no es fácil de explicar porque es algo que suele pasar desapercibido, aun siendo a veces conscientes de la existencia de grupos. Nunca descubrimos la importancia de nuestra diferenciada actitud comportamental, dentro y fuera de las aulas, respecto a diferentes alumnos o grupos de ellos, y aunque también es natural que nos manifestemos de esta manera, pues nuestra conducta se adapta a lo que cada persona representa, hay un momento en el que vamos más allá de la ura diferencia entre las personas, hay un punto en el que nuestro lenguaje y/o actitud general es experimentada por Alos más diferentes@ como agresiva, sembrando entre ellos y nosotros una barrera que nos demuestra que en la mayoría de los casos las injusticias en el seno de la escuela representan un ejemplo importante de lo que bien podríamos llamar totalitarismo a la carta, a menudo desarrollado como: tú eres algo, ellos son menos, yo soy más.